Viernes, 20 Mayo 2022

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Los afrodescendientes en la Argentina y sus circunstancias histórico-políticas

0
0
0
s2sdefault

Prof.ª Miriam V. Gomes

Introducción

miriam gomezEn el día de hoy, la presencia histórica y actual de comunidades afrodescendientes en la Argentina resulta un dato insoslayable de la realidad. Largas décadas de resistencia organizada dieron como resultado la creciente visibilidad actual de este sector de la población y de sus reivindicaciones seculares. Podríamos señalar como hitos de esta emergencia en el escenario nacional e internacional a la participación casi masiva de afrodescendientes argentinos en la Preconferencia Regional de Santiago de Chile, en diciembre de 2000, y a la asistencia de representantes de por lo menos cuatro organizaciones afro a la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, Durban, Sudáfrica, agosto de 2001. (1)

Sin embargo, para hablar sobre el rol de los y las afrodescendientes en la historia argentina, primero debemos remitirnos al contexto demográfico, social, político, económico, en el que se han visto insertos, y desde allí analizar la resistencia, la lucha y hasta los modos de gerenciar la realidad cotidiana como sujetos activos y ya no solo en su carácter de víctimas (que sin duda lo fueron) de un sistema esclavista, patriarcal, racista y profundamente desigual.

(1) “África Vive”, Casa de la Cultura Indoafroamericana de Santa Fe, Comedia Negra de Buenos Aires, Sociedad de Socorros Mutuos “Unión Caboverdeana”.

Desde la fundación de Buenos Aires, en 1580, la ciudad ya contaba con población negra que había sido arrancada desde el otro lado del Océano Atlántico para servir como mano de obra esclavizada.  El trabajo doméstico y las tareas rurales (diferentes de las de la economía de las grandes plantaciones) eran las ocupaciones más comunes, pero muchos esclavizados también trabajaban fuera de la casa como plateros, pasteleros, zapateros, hojalateros, albañiles, heladeros, maestros de música, etc. Un alto porcentaje de las ganancias estaba reservado a los dueños.

No existe un número exacto de la cantidad de africanos/as que ingresaron en América desde la conquista y colonización, pero se calcula que de los sesenta millones obligados a subir a los barcos en puertos africanos, solo alrededor de doce millones llegaron con vida. En el caso de nuestra región, ingresaron fundamentalmente a través de los puertos de Montevideo, Buenos Aires, Valparaíso y Río de Janeiro. (2)

Se estima que la mayoría provino, inicialmente, del archipiélago de Cabo Verde, por donde pasó la mayor parte del tráfico esclavista controlado por los portugueses hasta el siglo XVII. Y luego, a partir de ese momento, directamente desde los territorios que actualmente pertenecen a Angola, República Democrática del Congo, República Popular del Congo, Guinea (área en la que predominaba el grupo étnico que habla la familia de lenguas bantú) y Mozambique. También, hubo integrantes del grupo Haussa, pueblo islamizado proveniente de la actual Nigeria. Desde el siglo XVIII, fueron las compañías francesas e inglesa las que controlaron el comercio de seres humanos.

(2) Uya, Okon Edet, Historia de la esclavitud negra en las Américas y el Caribe, Editorial Claridad, Argentina, 1989.

Texto completo aquí.

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault