Viernes, 17 Septiembre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Afrobolivianos: El Estado plurinacional y la participación política en un contexto de minoría

0
0
0
s2sdefault

Por Juan Carlos Ballivián (Bolivia)

En el contexto de la Real Audiencia de Charcas (hoy Estado Plurinacional de Bolivia) al pueblo afro le correspondió compartir con los aymaras, quechuas entre otros, el periodo de esclavización y explotación tanto individual como colectiva. Los africanos por su naturaleza genotípica de origen y las condiciones infrahumanas de trabajo a las que fueron sometidas se fueron diezmando en el número de sus componentes, sumada las condiciones climáticas del altiplano potosino. Por esa razón, los que se consideraban dueños de la vida y el destino de las personas africanas, decidieron cuidar su patrimonio y trasladarlos a diferentes regiones del país con la finalidad de usarlos en las haciendas agrícolas, instalado así el pongueaje y el mitanaje, que les permitía conformar una familia y trabajar un predio dentro la hacienda con la condición de entregar parte de la producción y trabajar la mayor cantidad de días en beneficio del patrón.

En 1611, cuando Potosí contaba con 120 mil habitantes, 6 mil eran africanos (Arzáns, 1939). En 1670 en Mizque región de Cochabamba, la población africana era de 134 y en Valle Grande (Santa Cruz), por los siglos XVI y XVII había 6.128 habitantes mulatos que se ha constituido en la más alta de la colonia (Gutiérrez, 2009). 

Con la revolución agraria en Bolivia, se instaura el voto universal entre los años 1952 y 1953 para concederles a las mujeres y a los analfabetos el derecho de elegir y ser elegidos, asimismo, los afrobolivianos logran ser dueños de la tierra que trabajaban en las haciendas y plantaciones y como consecuencia sucesoria, una libertad plena.

PavaliamsFotografía: Proyecto Pradpi ( Universidad de Alcalá) https://pradpi.es/   

El censo general de 1.900 la población africana en Bolivia era 3.945, en el 2011 tras la instauración del Estado Plurinacional, por primera vez se consigna en la boleta censal, la denominación afroboliviano y el mismo arroja una población de 23.330 que representa un 0,02 respecto a la población nacional, distribuidos en todo el país, pero fundamentalmente en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba respectivamente. En todos los censos entre 1900 y el 2011, el INE ha excluido de las boletas censales a los afrodescendientes decretándoles la muerte estadística. Hoy se estima que la población nacional subió de 10 a 11 millones y los afrodescendientes más o menos 27.000 según proyección del crecimiento demográfico.

La constitución política del Estado en su artículo 3 indica que; “La nación boliviana está conformada por la totalidad de los bolivianos y bolivianas, pertenecientes a las áreas urbanas de diferentes clases sociales, a las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y a las comunidades interculturales y afrobolivianos, que en conjunto constituyen el pueblo boliviano”. Asimismo, el artículo 32 establece que; “El Pueblo Afroboliviano goza, en todo lo que corresponda, de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales reconocidos en la constitución para las naciones y pueblos indígena originario campesinos”.

Se puede considerar a Bolivia como uno de los países con mayor presencia de organizaciones sociales de la región, pues las naciones, pueblos y los diferentes colectivos sociales, pretende por ese medio contribuir al desarrollo social con un alto nivel de incidencia política. En los últimos años, dicha situación se ha profundizado con la ascensión de un gobierno liderado por un indígena nacido de los movimientos sociales como Evo Morales, que incentivó fuertemente al empoderamiento de las naciones y los pueblos, generando una gran ola de liderazgos populares, aletargados durante muchos años.

En el contexto de la visibilización y de cogobernanza, característica principal del gobierno del Movimiento al Socialismo - MAS, se pueden identificar al Pacto de Unidad conformada por organizaciones sociales con presencia nacional (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia - Csutcb, Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia - Csciob, Concejo de Ayllus y Markas del Kollasuyo - Conamaq, Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Cidob, Confederación de Mujeres Campesinas – Bartolina Sisa, Central Obrera de Boliviana - COB) en el que en algunos escenarios aparece también el Consejo Nacional Afroboliviano – Conafro en estos últimos años.

La participación política y de visibilidad nacional e internacional, se vieron marcados a partir del 2010 por la presencia de asambleístas nacionales y locales, en la Defensoría del Pueblo, en el Ministerio de Culturas y los asensos de generales de la policía y las fuerzas armadas además de la fundación del Conafro en el 2011, que marcaron hitos sin precedentes en la historia de los afrobolivianos.

A menudo los partidos políticos anteponen cálculos electorales al cumplimiento de los derechos de las poblacionales minoritarias. La relación de poder también se da entre organizaciones sociales con mayor capacidad y posibilidad de movilidad social que representan un caudal electoral atractivo para los partidos en carrera, de manera que casi siempre la participación en espacios democráticos está condicionada a decisiones de organizaciones de las grandes mayorías. 

En el caso específico de los afrobolivianos, la participación en algunos espacios fue consecuencia de las alianzas y actuaciones estratégicas de actores fundamentales para lograr a través del dialogo y la concertación un mínimo de conciencia de los tomadores de decisión en observancia a la constitución política del Estado y los derechos consignados para los afrobolivianos.

En la elección realizada el 18 de octubre del 2020, ningún partido político consideró importante la presencia de afrobolivianos en sus filas y el resultado es inminente, hoy tenemos una nueva asamblea ausente de afrobolivianos, a diferencia de la que cesó que contaba con cinco. Esto sin duda representa un gran retroceso para un Estado que se dice “Plurinacional” y que la asamblea como máxima expresión del pueblo debió reflejar siempre esa condición.

Esta situación es una clara muestra de que no es suficiente contar con el derecho, sino que el Estado debe garantizar los medios para ejercerlos y pues al igual que la paridad y alternancia, la presencia de grupos minoritarios debiera ser una obligación en la configuración de las listas de candidatos a la asamblea remitidas por los partidos políticos al órgano electoral. De este modo se garantizaría mínimamente la participación en ese escenario, pues en el órgano ejecutivo está sujeto a la voluntad política y para los órganos judicial y electoral, las definiciones de algún modo pasan por la asamblea, donde los grupos mayoritarios nuevamente tienen mejores posibilidades de apostar por los suyos a través de sus representantes, convirtiéndose en un círculo vicioso y de sobrerrepresentación en desmedro de las poblaciones minoritarias.

Las organizaciones y comunidades afrobolivianas se constituyen en las instancias de exigencia de cumplimiento de los derechos, en este caso la participación política en condiciones de equidad y oportunidad. Estas son cerca de 50 comunidades rurales con presencia afroboliviana y las 15 organizaciones urbanas además del Conafro, que sintetiza lo rural y lo urbano, se contrastan a nivel subcentral, central, regional, provincial, departamental y nacional según corresponda, con las organizaciones indígenas originarios, campesinas e interculturales rurales, además de las organizaciones vecinales y los gremios urbanos, con quienes en muchos casos tienen que realizar alianzas estratégicas ante la imposibilidad de competir en igualdad y equidad dado el número poblacional y la lógica de la política boliviana. 

Sin duda desde el 2006 en Bolivia, se tiene una nueva configuración política constitucionalizada el 2009, con una dinámica social organizacional creciente, ligado fuertemente a las posibilidades que esta representa para el logro de los objetivos y fundamentalmente la participación y visibilización, que para el caso de los afrodescendientes aún es insuficiente.

Como encaran desde las minorías étnica-culturales estos contextos tan complejos en sus formas de organización, pues como ya se había mencionado en muchos escenarios se cruzan lo étnico con lo vecinal o el rubro y que sin duda genera sobrerrepresentación para algunos y exclusión para otros, para ponerlo de manera más gráfica de lo que sucede en la Asamblea Legislativa, el sector de la federación de choferes tiene su representante, dicha federación está afiliada a la COB que también tiene representantes, pero además también ponen representantes de las circunscripción o zona donde viven. Es uno de los tantos ejemplos de la sobrerrepresentación frente a la marginación de los pueblos y nacionales rurales minoritarios fundamentalmente.

Actualmente en Bolivia no existe una obligatoriedad como ya se había mencionado para que los partidos equilibren sus listas con representación de la diversidad plural que hacen al Estado, tal y como reza el artículo 3 de la CPE mínimamente, eso no implica entrar en la lógica equivocada que hasta ahora se ha manejado, presumiendo que al estar un representante de cualquiera de los pueblos, todos los demás están representados. Los elementos a los que hace referencia la constitución precisamente tienen el fin de visibilizar específicamente a estos grupos poblacionales que históricamente fueron marginados en sus derechos.

Sin duda, esta situación tiene causas y efectos multidireccionales, entre los que podríamos mencionar:

Causas

  1. La equivocada aplicación y legislación insuficiente del artículo 32 de la CPE, la Ley de Decenio entre otras.
  2. La ausencia de reglas claras para limitar la sobrerrepresentación en desmedro o anulación de otros.
  3. Organización matriz poco fortalecida para la generación de mecanismos y estrategias de participación política.
  4. Articulación poco efectiva desde lo local hasta lo nacional.
  5. Otros.

Efectos 

  1. Poca visibilización y participación en espacios de toma de decisión. 
  2. Escasas políticas públicas en favor de los afrobolivianos específicamente. 
  3. Insuficiente desarrollo en las comunidades afrobolivianas y en zonas de concentración urbana.
  4. Otros.

Frente a las circunstancias, cuál sería el camino que los afrodescendientes debieran tomar, considerando que paradójicamente dentro el periodo que comprende el decenio ratificado por la Ley del Estado, en la configuración de la asamblea vigente por ejemplo no se cuenta con representación afroboliviana y se nota que no existe el conocimiento de las autoridades, los actores políticos y la sociedad. Eso significa que se tiene que profundizar la socialización de los pilares establecidos en la misma, (Justicia, Reconocimiento y Desarrollo), pues dentro de este mismo periodo los partidos políticos y el Estado a través del órgano electoral plurinacional, no tomaron en cuenta que nuestra participación en el marco del decenio debió profundizarse y no suceder exactamente lo contrario.

Un primer elemento que se considera necesario es buscar que la participación directa sea en todos los niveles de gobierno de modo que no se deje a la voluntad de los partidos políticos o a la relación de fuerza en virtud del tamaño de la población para hacernos sujetos efectivos del ejercicio de un derecho constitucional. El segundo elemento es el fortalecimiento de las organizaciones desde lo comunitario hasta lo nacional, de manera que cuenten con la capacidad de ejercer presión para el cumplimiento de las normas y que además se vigilen la elaboración y aprobación de los estatutos y cartas orgánicas de las gobernaciones y los municipios, donde hay un número significativo de afrobolivianos para garantizarles participación equitativa en futuro cercano.

El tercer elemento aunque mucho más laxo y poco probable, es que los mismos partidos políticos o agrupaciones ciudadanas tomen la iniciativa y comprendan que la democracia no solo se construye desde las mayorías, sino también desde interrelación social que se constituya en un reflejo cabal de la configuración del entorno en el que se desarrolla la misma, lo otro es solo un ejercicio de poder que de no tener los contrapesos necesarios se pueden constituir en algo muy cercano a una dictadura social en el que unos dominan e imponen y los otros se someten. 

La organización y la movilidad social afrodescendiente tienen sus propias particularidades, que no necesariamente están relacionados con el número de personas que se puede sacar a las calles, sino a la capacidad propositiva, frente a un contexto de manejo de la política completamente diferente, acostumbrada a la presión social en masa.

Quedan sin duda muchos elementos por trabajar y comprender, frente a una realidad social y política muy compleja que merece acciones concretas y que los actores políticos al menos tengan conocimiento y estén conscientes de los antecedentes históricos por los que pasamos los afrodescendientes, la normativa internacional y local vigente, que pretende darle condiciones para la reparación de los derechos históricamente negados, sabedores que aún queda un camino muy largo que recorrer en un Estado que debe ser consecuente entre lo social y lo político en lo Plurinacional.


pulicacioes

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault