Viernes, 22 Octubre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Movimientos sociales afrodescendientes demanda y desinterés de los partidos políticos (*)

0
0
0
s2sdefault

Por Beatriz Ramírez Abella (Uruguay)    

Si tenemos que determinar algo podemos afirmar que los formas organizativas de las personas afrodescendientes comenzaron con la trata esclavista transatlántica. Generador del proceso de acumulación capitalista.

Teniendo como costo haber sido el genocidio más grande de la historia. 

Mujeres, hombres y niños africanos sustraídos, capturados, traficados y vendidos desde su continente madre, dieron lugar al nacimiento de los Estados nación, como los concebimos hoy. 

Organizarse por tanto  frente el sistema opresor, ha sido la principal estrategia de sobrevivencia. El anhelo de libertad y de poder ser parte en igualdad de condiciones fue el objetivo de  las personas esclavizadas. 

Las diversas formas de agrupamientos tuvieron distintos ejes. Siendo los culturales, en relación a la preservación de la identidad uno de los más extendidos y masivos, haciendo participes a las mayorías de personas afrodescendientes, abarcando una gama amplia de expresiones artístico culturales, religiosas. 

En segundo lugar las reivindicativas fueron otras de las expresiones que fueron tomando un perfil estratégico al movimiento hasta llegar, más adelante a espacios con plataformas programáticas, de carácter claramente político. 

paramirezFoto referencial: Diario El mundo https://www.elmundo.es/

Se fueron generando correntadas de opinión, que fueron dando paso a formas cada vez más organizadas y sofisticadas de abordar diferentes frentes de lucha, en escenarios donde la disputa por el poder fue cambiando, acorde a la persistencia y mutación del racismo. Obligando a mejorar y profundizar la incidencia política para lo que fue necesario generar un conocimiento experto. 

Desestrucuturar el epistemicidio histórico generado por el racismo tuvo como correlato elaborar nuevas epistemis, por un lado conceptualizar y, abstraer teóricamente las acciones políticas llevadas adelante por los movimientos y generar desde los ámbitos académicos un pensamiento propio, critico, insurgente insumo central para las necesarias transformaciones de los pueblos afroamericanos. Estas formas de conocimiento se retroalimentaron, entraron en tensión y en algunos casos tomaron caminos paralelos, lo que no se puede negar es su existencia como parte fundamental de la necesaria apropiación de conocimiento para el logro de una humanización que se hacía necesaria. 

La cosificación de la que los colectivos fueron objetos, la “presunta ausencia de pensamiento, la incapacidad de análisis que se fundamentaba desde las hegemonías blancas civilizadas sobre la barbarie de los pueblos llamados primitivos fue la base constitutiva del racismo, la falsa fundamentación ideológica que habilitó la esclavitud. 

Estos pueblos no occidentales (no pertenecientes a las filosofías judeo-cristianas) debieron recuperar no solo su condición de iguales sino que han debido reconstruir y recuperar los vestigios de sus milenarias culturas que siguen escondidas en museos y espacios culturales europeos producto de los saqueos y robos y ocultamiento de un conocimiento sesgado y distorsionado que niega y omite el proceso civilizatorio del continente africano. 

El conjunto de ideas y prácticas de supremacía racial fue combatido sistemáticamente por la práctica resiliencia a través de tres premisas básicas, las tres D: desconstruir, desnaturalizar y desmitificar un corpus inteligentemente armado que ha sustentado la supremacía racial de las minorías hegemónicas (las elites) poderosas sobre las mayorías de personas afrodescendientes que habitan a lo largo y a lo ancho del continente americano. 

En ese proceso evolutivo de los pueblos negros de las Américas sin duda han habido algunos puntos de inflexión histórica que marcaron al siglo pasado como un tiempo de acciones y construcciones de discursos que permitieran revertir el "statu quo" heredado de las sociedades post coloniales. 

Sociedades que dejaron a las mayorías afro en condiciones de marginalidad y exclusión social, económica y política. 

El proceso esclavista estructuró a los Estados latinoamericanos, bajo los ejes del racismo, sexismo dando lugar a una  estratificación social donde las mayorías pobres, estuvieron  conformadas por los grandes "perdedores", de la conquista, millones de mujeres y hombres afroamericanos y originarios, restados en sus condiciones de sujetos de derechos y oportunidades. 

A mediados del siglo pasado, luego de la primera y segunda guerra mundial, las sociedades necesitaban generar nuevos pactos de convivencia pacífica y con perspectivas de desarrollo. Surge allí la declaración de los DDHH, no solo compone una nueva carta de acuerdos de convivencias sino que se amplía la perspectiva de derechos, con nuevos análisis y también una pluralidad de actores y actoras. 

El nuevo contrato o pacto social como se llamó indistintamente requería principios claros, normas y un Estado responsable que asumiera el rol de garantizar el ejercicio efectivo de los derechos de todos estos segmentos sociales que se movilizaron para su logro y cumplimientos. 

Serán los colectivos movilizados quienes establecerían nuevos principios y el abordaje integral desde nuevos análisis. El objetivo último fue el alcance de la igualdad, la no discriminación y el buen vivir, nuevo paradigma civilizatorio proveniente de las culturas originarias   

Simultaneidad 

Los países europeos venían de un tumultuoso proceso de luchas ideológicas. Las sociedades latinoamericanas a través de sus elites tenían un fuerte intercambio de conocimientos por lo tanto una fuerte influencia de teóricos que procedían del primer mundo, el marxismo, el facismo fueron los marcos conceptuales con, las bases ideológicas filosóficas de mayor peso, sin dejar de tener en cuenta el estructuralismo, y el positivismo entre otros. La globalización no es un fenómeno actual, en distintos momentos de la historia los pueblos van intercambiando sus visiones sobre el mundo y sus devenires. 

Las luchas antiracistas y el pensamiento feminista y la lucha de clases no fueron ajenos, por el contrario actuaron en consecución, no solo se retroalimentaron sino que toman parte de sus postulados, métodos y acciones políticas. De hecho la interseccionalidad, se construye desde la teoría, la metodología y ha sido siempre un paradigma emancipatorio. 

Subyace el proceso silencioso pero no menos incidentes de los  pueblos originarios. También la diversidad sexual establece sus postulados, defendiendo su derecho a Ser,   tomando las calles, levantando banderas de identidad y derecho a la diversidad. . 

Los nuevos modelos de convivencia que tienen en su haber, un complejo entramado de fuerzas, actores alianzas y tensiones que confluyen, se tensan desde la presencia de una nueva dimensión política antes no mencionada: el Poder. 

Los convulsionados, 50 y 60 son el preámbulo de sociedades que subvierten el orden establecido, y establecen nuevos paradigmas.  

El inicio de la lucha de los derechos civiles, en los EEUU, el mayo francés, la revolución cubana, el proceso feminista, la revuelta de Stonewell, los procesos independientistas de los países africanos, van dando en simultáneo pasos de transformaciones profundas de las sociedades. 

América toda, transita procesos movimientales, el péndulo oscila, de forma permanente. 

Los estudiantes, obreros, las mujeres afrodecendientes, pueblos originarios, personas gays, lesbianas trans-, toman, las rutas, las calles y marchan sobre y hacia las ciudades reivindicando derechos. 

El Sur también existe 

América latina no es ajena a estas iniciativas e impulsa sus propias reivindicaciones. 

Cuba es el faro de los cambios estructruales, transformativos, se plantean nuevas realidades que den fin a las desigualdas históricas que dieron pie a que América se convierta en el continente más desigual del mundo. 

La revolución cubana, no solo da un duro golpe al  imperialismo norteamericano, instalando en Cuba un sistema socialista que se sostuvo pese al bloqueo económico por más de 50 años, sino que retoma el sueño bolivariano el trasnacionalismo e internacionalismo vuelve a cobrar forma y acción, movimientos revolucionarios se expanden por América latina toda. 

Un continente convulsionado y azotado por la pobreza y la desigualdad pone a las elites nuevamente en movimiento intentando recuperar el poder económico social y político. Las dictaduras cívico militares reinstalan sus dispositivos de poder y terror. 

Las dictaduras, azotaron a colectivos específicos y, si bien sus ojos estuvieron sobre los partidos y movimientos de izquierda, los movimientos sociales estuvieron bajo la mira, particularmente los colectivos afrodescendientes. 

La persecución a miembros del MNU, en Brasil, el desplazamiento, de los colectivos afros sufridos en barrios de Uruguay, la realidad de Colombia sobre las comunidades negras del Pacifico, son ejemplos claros de que hubo una clara intencionalidad de constreñir y limitar la acción de lucha por los derechos de las personas afrodescendientes y fundamentalmente de combate al racismo, sexismo y todas las formas de desigualdad estructural vivida por los colectivos y comunidades de origen africana. 

El retorno a los sistemas democráticos coloca al Sistema de Naciones Unidas a ser un campo de disputa de los poderes hegemónicos. Una "bateria" de normativa internacional, resultado de conferencias, convenciones protocolos dan paso a un nuevo escenario, donde organizaciones generan nuevas formas de lucha, el "lobby" y el "advocacy" sobre los Estados partes. Se determinan nuevas formas donde se establecen nuevas exigencias conceptuales y metodológicas. Por lo que surgen un nuevo espectro donde la movilización y el abordaje internacional, impactará en los ámbitos nacionales instalando procesos de negociación entre el Estado y la sociedad civil "de nuevo tipo". 

Fue así que se transicionó de antiguas formas de organización y movimientos a nuevas experticias donde la presencia de académicas dan un perfil renovado de las realidades, a lo que se le suma el cambio generacional conformando un nuevo ámbito de formas y contenido para un tiempo político del siglo XXI. 

Cuatro conferencias que cumplieron más de 25 años (con la excepción de Durban) dieron paso a un cuadrilatero por demás interesante de luchas que tuvieron la particularidad de ser llevadas adelante desde el movimiento social por las mujeres. Estas fueron la Conferencia de Desarrollo (Cairo 1992) la de DDHH. (1990 Viena), De las mujeres (Beijing1995) y la última ya en el siglo XXI contra el racismo, y todas las formas conexas de intolerancia en (Durban) Sudáfrica (2001).

Sin duda que hubo excepciones donde los liderazgos masculinos jugaron papeles determinantes, sin embargo en términos mayoritarios, serán las mujeres feministas procedentes de los diversos feminismos actuantes que vanguardizan este nuevo tiempo. 

Paralelo y en simultáneo, surgen desde los ámbitos académicos nuevas corrientes de pensamientos, al feminismo, estudios sobre la diversidad a lo que se suman y colocan los estudios coloniales, instalando un relato contrahegemónico de una historia que pone su mirada crítica sobre datos que portaron un enfoque sesgado sobre la construcción de nuestros países, y los aportes de las grandes mayorías relegadas y excluidas de nuestras sociedades. Las mujeres, las personas afrodescendientes, los originarios, las personas de orientaciones sexuales diversas, quienes se ven atravesados por dimensiones múltiples, agravando su capacidad de ejercer una soberanía plena.

Las conferencias además de generar normas van ampliando sus marcos de derechos, se le agregan a los derechos civiles y legales, los sociales, económicos-políticos, los culturales y medioambientales. 

Esta nueva agenda de derechos instaurada por los movimientos, a través de instancias de seguimiento, fue completada con la instalación de mecanismos de distinto orden y jerarquía en los Estados y en la Academia. Generando nuevos círculos virtuosos así como tensiones y disputas por quien detenta el Poder entre la sociedad civil organizada, el movimiento feminista, el movimiento afrodescendiente, movimiento de la diversidad, las expertas y académicas. 

El ámbito político, para ser preciso, los partidos políticos, es un capitulo que merece un análisis particular; la presencia de individualidades así como los propios colectivos portadores de la Agenda de Derechos, se debate entre la necesidad de incorporar dicha plataforma a la agenda política y ser cooptada, pero por otro lado se corre el riesgo de no tener las garantías del cumplimiento de las mismas por razones de diferencias ideológicas o incapacidades técnicas, 

El camino intermedio que se fue moldeando, estableció un pasaje de muchas de las y los activistas al ámbito político. Eso tuvo el costo de "descabezar", a los movimientos. 

A nivel de las distintas administraciones de gobierno surgieron dificultades, resistencia a estas nuevas demandas. 

Adaptarse a nuevos escenarios fue una constante, la incapacidad de articulación, diálogo y acuerdos entre Estado sociedad civil y partidos no logró sanearse, lo cual debilitaron la gran herramienta que siempre tuvieron los movimientos sociales: la incidencia política. 

La Agenda de Derechos igualmente avanzó ya que el escenario de gobiernos progresistas aún con dificultades, fue penetrado. 

En los espacios legislativos, pasando a ser leyes nacionales que permitieron expandir derechos, alcanzar y abarcar a la masa de la ciudadanía. 

Sin embargo la inestabilidad y vaivenes de las democracias también han puesto en vilo la Agenda y el proceso de implementación de la misma. 

Los avances en términos de derechos provocaron el resurgimiento de visiones reaccionarias, conservadoras antiderechos, las iglesias evangélicas, formas de neofacismo cobraron una fuerza inusitada, liderazgos mundiales cuyo discurso de odio agenda propiciaron relatos conservadores y el resurgimiento del corpus militar de elite, retrotrajo a las sociedades a poner en discusión una agenda de derechos que se consideraba ya consagrada. 

El retorno de los gobiernos de derecha a Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y el golpe a Bolivia, y recientemente a Perú,: el bloqueo a Venezuela la pérdida de legitimidad de la OEA, nos situó en un escenario político regresivo y de inestabilidad política critica plagada de incertidumbre e inestabilidades. 

También es real que ha comenzado un proceso de reversión de ese avance conservador, resurgiendo las fuerzas populares, Bolivia y el retorno a la vida democrática, Chile y su triunfo camino a su asamblea constituyente y el golpe fallido en Perú, da señales de nuevas oleadas donde las democracias aun de baja densidad no se rinden. 

El 2020 y su nuevo orden mundial la "normalidad" la pandemia 

Se está en un momento donde los viejos parámetros de luchas no tienen cabida. 

La crisis económica y social tendrá un importante impacto en las poblaciones afro, por lo cual será central tener en cuenta las realidades en las que están inmersas las poblaciones. 

El año 2021, tendrá como peculiaridad que será la revisión de los 20 años de la Conferencia de Durban, por lo tanto en esta evaluación, tendrá que medirse cuales han sido los avances, las dificultades y el rol de los partidos políticos de izquierda y de derecha. 

La gran interrogante es como se ha expresado la voluntad política, en presupuesto, representación de actores en los distintos escenarios que componen los espacios políticos. 

El desmantelamiento sistemático de los mecanismos de equidad racial, la baja representación de representación de diputados y senadores afrodescendientes ratifica un déficit democrático para las poblaciones afros. La vicepresidencia de Costa Rica a modo de ejemplo   ocupada por una mujer afro como Epsy Campbell implica en términos simbólico un paso sustantivo, pero a su vez no deja de ser parte de una excepcionalidad que, confirma la regla. 

Un número importante de electores, y una ausencia de elegidos. 

Los discursos de odio han generado un escenario por demás hostil y violento donde  el racismo resurge desde los ámbitos institucionales con una crueldad inusitada, Marielle Franco, George Floyd han sido expresiones ejemplificantes de una sociedad genocida

La criminalización y exterminio que las poblaciones jóvenes racializadas vienen teniendo, nos muestran, la importancia de fortalecer los espacios políticos en  defensa de la vida y los derechos de las personas afrodescendientes.

Revertir esta realidad deberá ser parte de los análisis y enfoques estratégicos que los movimientos afrodescendientes de las Américas deberán abordar 

Como asegurar que en los próximos 30 años, el Estado realmente sea garante de los Derechos de las mujeres y hombres de ascendencia africana? Tanto el análisis a 20 años de la Conferencia de Durban, como la evaluación del Decenio para personas afrodescendientes no deberían soslayar esta interrogante que traduce el futuro de millones de mujeres y hombres afrodescendientes, y que además compromete seriamente nuestros sistemas democráticos. 

Por lo tanto, se deberá dar paso a nuevos dispositivos donde se hace necesaria una presencia mayor en cargos de representación política. Esto implica repensar nuestro lugar en los sistemas de partidos, en cuanto a demanda y exigencia. Es imposible pensar una agenda de promoción de la equidad racial sin institucionalidad ni representación política en cargos de decisión. 

Para ello se necesita tanto una sociedad civil experta e incidente como una masa crítica movilizada.

Pero por sobre todas las cosas, una articulación de todos estos espacios, ampliando las alianzas y construyendo puentes con los otros movimentos sociales. Como venimos planteando desde el feminismo negro. 

El desafío y la complejidad esta en construir ese paradigma emancipatorio que revierta la matriz de desigualdades: resultado de los distintos ejes de opresión como son el racismo, el sexismo, el clasismo y todas las formas conexas de intolerancia.  

Ardua tarea que nos coloca a repensarnos en tanto sujetos políticos ejerciendo, ciudadanía. Ni más ni menos. 



pulicacioes

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault