Viernes, 22 Octubre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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Movimientos sociales afrodescendientes, partidos, gobiernos-estados y agencias

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Por Jesús Chucho García (Venezuela) 

LA DIFÍCIL CONSTRUCCIÓN DE NUESTRA AUTONOMÍA

Desde que fuimos arrancados del vientre del Africasubsahariana y sometidos al bestial sistema esclavista y sus secuelas de racismo, discriminación hasta nuestros días, las y los africanos y sus descendientes hemos luchado incansablemente contra cualquier forma de dominación procurando en ese transcurrir formas de inclusión y autonomía con agenda propia.

Nuestra historia en la diáspora africana sembró y sigue sembrando aportes éticos en las Américas y el espacio Caribe por la construcción de un modelo social que salve al planeta, pese a todas las barreras ideológicas, políticas y sociales.

Nuestra agenda autónoma procede de lo que denominamos cimarronaje histórico sustentado en la base de la dignidad. Ese proceso de cimarronaje lo podemos clasificar en los siguientes términos: cimarronaje frontal, caracterizado por la creación de espacios autónomos conocidos como palenques, quilombos y cumbes, en los cuales se practicaron soberanía territorial, respeto a la naturaleza y prácticas sociales diferentes a las establecidas por el sistema esclavista. Ese cimarronaje prosiguió con nuestra participación en las guerras de independencia, la cual no fue valorada por la emergente burguesía criolla reproductora de la mentalidad esclavista occidental. La primera demagogia racial y exclusión surgiría en la formación de las Repúblicas y los Estados modernos en “Latinoamérica”.

Según el intelectual afroperuano José Pepe Luciano (1956-2002), “El establecimiento de la república y la abolición de la esclavitud, como se ha dicho, no modificaron la ubicación del negro en la pirámide social. Las escasas posibilidades de ascenso y una serie de prejuicios y estereotipos raciales siguieron cayendo sobre él, por las causas que hemos reseñado. En lo social esto se expresó en que el afroperuano siguió desarrollando casi las mismas actividades que en el periodo precedente” Luciano (2002). Pese a esa marca imborrable de la discriminación, existieron otros tipos de cimarronaje como el espiritual, el cual ancestralmente se expresa en prácticas imperceptibles a los ojos de la alineación occidental, como la reinterpretación de la africanía desde las expresiones yoruba, kongos, espiritismo o el afrocatolicimo, desde el Señor de los Milagros (Perú), Santa Efigenia o a la Virgen Apracedia (Brasil, Perú, Venezuela). El cimarronaje cultural como forma de cultura de resistencia, con sus tres elementos, preservación ancestral africana, la creación y la innovación, fue un aspecto importante para autoidentificarse y contribuir a reforzar la identidad. Otro aspecto importante, como cimarronaje global fue el flujo de reconexión diasporita entre los africanos y sus descendientes a lo largo del continente y el Caribe, lo cual es resultado de la neodiáspora a través de las migraciones, los medios de comunicación, redes sociales y articulaciones de organizaciones afro del continente para luchar con agendas de interés mutua como la Conferencia Mundial Contra el Racismo (2001) organizada por la ONU, la presión ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la presión para impulsar el Decenio de los Pueblos Afrodecendientes.

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LAS AGENDAS MEDIADAS TRANSNACIONALMENTE

Estas referencias en torno a los cimarronajes anteriormente expuestos no dan un visión que nuestras agendas, pese a que han sido mediadas por los partidos políticos de nuestros respectivos países y gobiernos de turno, no han podido lograr una mediación plena, pues siempre existen organizaciones que resisten y no quieren transformarse en lo que el partido de gobierno o agencias internacionales quieren. Hemos sostenido autonomía organizativa y soberanía intelectual cimarrona (afroepistemología). Es por ello que después de las experiencias de articulaciones a mediados de la década de los noventa del siglo pasado observamos como las agencias transnacionales (Banco Mundial y Banco Interamericano), persuadieron a algunas organizaciones afro a hacer peticiones para implantar las políticas de endeudamiento étnico, estas experiencias fracasaron y los agentes locales y transnacionales de esas agencias se quedaron con las mayorías de los recursos (caso plan Colombia-BID). En el caso concreto de Venezuela, el Movimiento Afrovenezolano no entró en el juego. Nuestros desequilibrios sociales teníamos que peleárselos a nuestro Estado-Gobierno. Otras Agencias mediadoras fueron y son la Usaid, agencia de los Estados Unidos para el desarrollo Internacional, la cual se ha expandido hacia las organizaciones afrolatinoamericanas ejerciendo de alguna forma una nueva forma de intervención, ejerciendo controles persuasivos en áreas afrosensibles, pero por otro lado transfiriendo información al Departamento de Estados de Estados Unidos, para ejercer cierto control en las agendas de las organizaciones afro, perdiendo así estas ciertos grados de autonomía. Usaid tiene agencias en casi todos los países de América Latina y se ha convertido en una gran mediadora entre los gobiernos locales, regionales, Estados Unidos y las organizaciones afro.

MEDIACION Y COOPTACION PARTIDISTA... CONSTRUIR NUESTRA AUTONOMÍA

En los partidos o movimientos políticos de la izquierda tradicional, bien sea el Foro de Sao Paolo donde se organizan partidos y movimientos de izquierda continental así como los partidos hacia cada uno de nuestro países, el tema afro aún no es de vital importancia. Muchos líderes son cooptados por estos partidos de izquierda por un lado y por otros partidos de derecha para dar la sensación de que hay participación afro en ambas instancias, y sabemos por experiencia que ni en la derecha ni en la izquierda se ha logrado comprender nuestras agendas a menos que no sea para implementación de efecto placebo en participar en unas elecciones. Tantos los partidos de izquierda como de derecha, al igual que Usaid y las iglesias cristianas transnacionales con sede en Estados Unidos, tratan y han logrado captar lideres potenciales de nuestras comunidades o sino los fabrican de la noche a la mañana. Ya Uribe lo hizo al incluir afroparamilitares en su partido. Las FARC también lo hicieron en su momento, la Revolución Ciudadana de Ecuador también impulso a líderes y lideresas afro. El Partido de los trabajadores de Brasil, el PPT con Lula a la cabeza implementó política de su partido hacia los afrobrasileiros, así como el fascista Hair Bolsanaro. En Venezuela el PSUV también hizo lo mismo, ante lo cual el Movimiento Afrorrevolucionario Juan Ramón Lugo mantiene su posición como movimiento autónomo y planteamos dos puntos esenciales: la creación de los circuitos electorales afrodescendientes y los Cumbes (palenques) de desarrollo productivo sostenibles y sustentables, así como un plan de desarrollo tecnológico en nuestras comunidades.

La autonomía no la decretan, la ejercemos. Solo con una agenda pertinente como resultados de nuestras luchas, así como la ruptura con el paternalismo y el Estado parasitario; desarticulando los mecanismos perversos de control social del gobierno al partido; construiremos la dirección que nos conducirá a nuestra afroautonomia. Como decía Pepe Luciano...”En tanto y cuanto somos parte del Estado, en tanto y en cuanto somos parte del sustento de la legalidad del Estado de derecho en el país, nosotros queremos que este incorpore con más fuerza nuestros puntos de vista, intereses, visiones del país porque somos el país” (Pepe Luciano. Los Afroperuanos. Págs. 13-34. Cedet.).

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