Viernes, 17 Septiembre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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La invisibilización del racismo anti-negro y la producción de “desconocimiento” en el enfoque intercultural de las políticas del Estado en Perú

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Por Luana Xavier Pinto Coelho (Portugal)

El enfoque desde la cultura o consistente en “gestionar la diversidad”, en el caso de Perú, genera una serie de limitaciones para la comprensión de los procesos de reproducen las jerarquías raciales y las desigualdades entre los distintos pueblos y sus culturas. Por otro lado, la mirada hacia lo ‘diferente’ no permite mirar lo que es considerado ‘normal’ o cómo la estructura misma del Estado produce y reproduce el racismo.

El profesor “Pepe” Luciano ya nos enseñaba que “no hay racismo viable sin un Estado comprometido con las practicas racistas” (2012, 54). Luciano también advertía sobre el riesgo de hablar de racismo a partir de casos aislados de discriminación racial, como si fuera un problema de “malas personas” y no un problema público y un problema político.

Los enfoques de las políticas para el pueblo afroperuano pueden encontrar barreras cuando la opción por la interculturalidad no dialoga con la necesidad de deconstruir patrones arraigados de diferenciación. Las limitaciones del enfoque intercultural resultan más evidentes cuando el pueblo afrodescendiente exige al Estado.

La interculturalidad, como único lente analítico a través de la cual el Estado sabe mirar la ‘diferencia cultural’, conduce a las preguntas: ¿tienen los negros en Perú una cultura particular? ¿Hablan otras lenguas? ¿Tienen una forma particular de resolver sus conflictos? ¿Cómo podemos mapearlos o identificarlos? ¿Han mantenido una comprensión ancestral de la justicia y la organización comunitaria? ¿Necesitan una atención especial por parte del Estado a partir de su cultura diferenciada?

Consideramos que las preguntas mencionadas llaman al equívoco una vez que la demanda de los afroperuanos es por la posibilidad de vivir de manera digna y hacer que sea cumplida la prometida igualdad, lo que el racismo como práctica estruturada e institucionalizada acaba por imposibilitar.

Nuevamente importa recordar a “Pepe” Luciano que nos dice: “no hay racismo y discriminación hasta antes de que en la sociedad se dice: todos los seres humanos somos libres e iguales. Cuando en la sociedad se llega al convencimiento de que los seres humanos son libres e iguales en dignidad, entonces a esa sociedad se le plantea como problema la desigualdad y la discriminación, no antes” (2012, 63).

Entonces nos preguntamos: ¿cómo la interculturalidad puede ayudar a revelar la violencia que sufren las personas afrodescendientes en su cotidiano? ¿Cómo la interculturalidad ayuda a explicar la sobrecriminalización y el perfilamiento racial? ¿Cómo la interculturalidad puede servir de herramienta para mirar las practicas cotidianas del Estado y la sociedad que perpetúan la inferiorización de unos frente a otros? Aunque esa misma violencia se dirige también a los pueblos originarios, los debates sobre la interculturalidad se desvían y no permiten revelar los diversos mecanismos de poder que siguen deshumanizando a algunos grupos para el privilegio de otros.

Hablar de racismo es hablar de poder, su reproducción y cómo cada persona está involucrada en ese proceso. En consecuencia, escuchar ‘racismo’ como respuesta a una demanda social es difícil, doloroso y, lo más importante, desestabilizador y, por lo tanto, peligroso. La reacción será negar que exista el racismo o si la negación directa no es posible. Los esfuerzos van a vaciar su significado de tal manera que pierda su potencial de ruptura como desestabilizador del estatus quo.

Cuando el Ministerio de Cultura ha decidido crear tres distintas direcciones: una para los pueblos indígenas, otra para los pueblos afrodescendientes y un distinta para el combate a la discriminación racial hay un camino institucional que dificulta la articulación de las demandas de los pueblos en relación con la violencia histórica fomentada por el racismo, que es estructural, pero que también se reproduce por prácticas cotidianas en las diferentes instancias de poder. Un ejemplo es el énfasis en campañas de sensibilización en el trabajo de la DEDR - Dirección de la Diversidad Cultural y Eliminación de la Discriminación Racial que contrasta con una forma más articulada de pensar en políticas públicas en el ámbito de las reparaciones, como planteado en la Conferencia Mundial contra el Racismo en Durban (2001) y su plan de acción. La principal acción de esta dirección es la gestión de la Plataforma Alerta Contra el Racismo que siendo un importante medio de difusión de información reduce su enfoque al combate a la discriminación racial.

Volvemos al problema como nos plantea Pepe: reducir el fenómeno del racismo a la discriminación racial o un problema de ámbito interpersonal dónde se debe educar las “malas personas”.

No habrá éxito en campañas de sensibilización si no hay una reflexión profunda de cómo los estereotipos negativos sobre los “negros”, creados desde la esclavización racial, se actualizan. Aún, tampoco llegará a buen puerto una lucha contra el racismo que no reconozca y desafíe las jerarquías raciales que hay en el Perú y trabajen por deconstruir el mito de la igualdad por el mestizaje.

El mestizaje como realidad de hecho o como proyecto político jamás actuó para deconstruir tanto la anti-negritud como la anti-indigeneidad que conforman el Estado peruano, por el contrario, al negar el racismo el mestizaje fue el motor de la manutención de las diferenciaciones y su naturalización.

Por otro lado, por décadas, intelectuales negros y negras se dedicaron a producir datos e información cualificada para demostrar que el racismo existe – confrontando el mito del mestizaje – pero también los efectos concretos del racismo anti-negro en la vida de las personas. Eso fue necesario porque estamos en una región en negación del racismo o como nos dice Lélia González, aquí tenemos el “racismo por denegación” (Gonzalez 1988). En eso contexto, la falta de datos sobre el pueblo afrodescendiente fue la disculpa perfecta para no hacer nada o para garantizar la invisibilidad que enmascara la realidad (Dulitzky 2001). Pero irónicamente, el Estado es la institución con condiciones infraestructurales y financieras para la producción de datos en escala necesaria para generar políticas públicas. Ese fue el diagnóstico en el inicio de los trabajos de la DPAA - Dirección de Políticas para Población Afroperuana que llevó a la elaboración del Estudio Especializado de Población Afroperuana (EEPA) (Benavides Abanto et al. 2015).

Sin embargo, los datos de EEPA no fueron suficientes para garantizar las construcciones de líneas de base para las acciones que finalmente fueron para el Plandepa - Plan Nacional de Desarrollo para la Población Afroperuana.

Aún con el avance, en términos de producción de datos, con la inclusión de la pregunta sobre pertenencia étnica en el Censo Nacional de 2017, hay otras informaciones que necesitan producirse para fomentar la consolidación de las líneas generales presentes en el Plandepa.

No hay datos en muchas áreas necesarias para hacer que los sectores involucrados se comprometen con el Plan, como: datos sobre acceso a la justicia y racismo en el sistema de justicia; datos sobre los currículos y como las escuelas o las universidades tratan (o no) el tema del racismo y de la historia del pueblo afroperuano; datos sobre el perfilamiento racial y la violencia de la policía; datos sobre los efectos del racismo en la salud de la población afrodescendiente, datos sobre acceso al mercado laboral o de vivienda, entre otros. ¿Y quiénes son los que deben producir los datos? Los sectores son los que tienen las condiciones materiales para hacerlo, y deben ser ellos quienes los produzcan si están interesados en combatir el racismo y actuar por la vida de los y las afroperuanas.

El “desconocimiento” o “falta de datos” no puede ser excusa para no hacer nada porque, simplemente, evidencia que no hay voluntad política por parte del Gobierno, en sus distintos sectores para hacerlo. Por otra parte, las universidades, también las públicas, juegan un rol en reproducir la invisibilización (Coelho y Silva 2020).

Al final, concordamos con las observaciones de Rodrigo Montoya Rojas cuando hace un crítica al uso de la interculturalidad en el Perú, porque: “atribuirle un carácter intercultural a un país, es confundir un deseo con la realidad”. Según él, tenemos que hacer la pregunta “¿Hay diálogo, respeto, igualdad y tolerancia entre las culturas existentes en los países andinos? Si así fuera, el racismo no debiera existir. Como el racismo es una realidad muchísimo más importante de los que se supone, la alternativa es inevitable: interculturalidad o racismo”,  (Rojas 2013, 60). Así, no es posible pensar en formas de convivencia pacífica o de fomento de una política intercultural, si antes no se cuestionan las bases que crearon las diferencias entre los pueblos y sus culturas y las jerarquizaron entre superiores e inferiores.

Cuestionar las bases del racismo es imperativo para hacer cambios estructurales que puedan llegar un día a plantearse el reto de construir un país intercultural.

Referencias bibliográfica

Benavides Abanto, Carlos Martín, Juan León, Lucía Espezúa, y Alejandro Wangeman. 2015. Estudio especializado sobre población afroperuana.
Coelho, Luana Xavier Pinto, y Marcos Antonio Silva. 2020. “‘El racismo anti-negro y la (in)visibilidad del pueblo afroperuano en la universidad’”. Revista D’Palenque: literatura y afrodescendencia, 2020.
Dulitzky, Ariel E. 2001. “A region in Denial: racial discrimination and racism in Latin America”. Beloynd Law 8 (December): 85–107.
Gonzalez, Lélia. 1988. “A categoria político-cultural de amefricanidade”. Tempo Brasileiro 92/93 (jan/jun): 69–82.
Luciano, José Pepe. 2012. Los Afroperuanos: racismo, discriminación e Identidad. Segunda ed. Lima: Centro de Desarrollo Étnico - Cedet.
Rojas, Rodrigo Montoya. 2013. “Racismo y Negociaciones Interculturales Introducción”. Revista Diversitas 1 (mar-set): 50–66.

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