Viernes, 22 Octubre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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[Editorial] Planes de Gobierno y población afrodescendiente

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El 11 de abril hay tres elecciones simultáneas en América Latina: segunda vuelta presidencial de Ecuador, la primera vuelta presidencial en Perú y la convención constituyente en Chile. En ninguna de las tres, la agenda afrodescendiente es prioritaria, a pesar de ser una de las poblaciones más golpeadas por la pandemia que nos acecha.

En el caso peruano, gracias al censo, los datos pueden ser verificados con mayor exactitud, como veremos en los artículos que hacen parte de esta edición de D’Cimarrón. Sin embargo, salvo los partidos Juntos por el Perú, cuya candidata a la presidencia es Verónika Mendoza y Frente Amplio, cuyo candidato a la presidencia es el excongresista Marco Arana, mencionan en sus planes de gobierno a la población afroperuana. Los demás partidos y candidatos presidenciales la mencionan en menor medida o no la mencionan en su mayoría.

En los países en los que los censos nacionales no incluyen la auto-identificación étnica parece lógico -no justificable- que no se generen políticas públicas diferenciadas para la población afrodescendiente. Habría que trabajar, primero, en el reconocimiento de la diferencia para poder generar políticas públicas. Es decir, el censo como representación de la realidad es el primer lugar de pugna política, pero en los países donde ya existen estos censos solo el desprecio a una realidad étnica -racializada- inobjetable explica tal ausencia.

Hemos explicado en anteriores entregas que el desprecio se origina por dos vías. La primera; el mito del mestizaje, en el que se encubre el racismo bajo el manto de igualdad fallida: “el que no tiene de inga tiene de mandinga”; la segunda -más repudiable- en el que se deshumanizan a los afrodescendientes por considerarlos como inferiores: ciudadanos de segunda categoría. Este último razonamiento fue el que seguramente orientó el "vacunagate".

Aunque la candidata Verónika Mendoza tiene el apoyo expreso de la mayoría de afroperuanos y afroperuanas debemos estar vigilantes, en caso de ser gobierno, para que no nos condene al Ministerio de Cultura -práctica harto conocida- en el que se reconoce de forma simbólica los aportes de nuestra población, pero no se disputa la distribución de la renta.

Esperamos aún, un plan robusto sobre el tratamiento de la población afroperuana durante lo que resta de pandemia.

El racismo no desaparece ignorándolo.

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