Martes, 18 Diciembre 2018

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Las políticas de desarrollo del pueblo afrocolombiano

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"Tenemos que arrancarnos de los ojos las vendas que nos impiden ver lo que se esconde detrás de las palabras alienadoras"

Por Jhoannes Rivas Mosquera.

joannesEntrar a examinar la política de desarrollo, presupone comprender como punto de partida para su análisis, los principios fundamentales o fundacionales de todo país, en donde nuestra patria colombiana aceptó erigirse a partir de su artículo 7 de la Constitución Política de 1991 “como una sociedad multicolor determinadora socialmente del multiculturalismo y nacionalmente pluricultural”. Esto lo que quiere significar, es que para la toma de decisiones  que sean de interés general “erga omnes”, tiene que tomarse con la plena participación (interlocución y concertación) de los integrantes de las naciones que componen la nacionalidad colombiana (Pueblos Étnicos Organizados).

Pero desafortunadamente, cuando se va a planificar las políticas públicas en clave de desarrollo nacional, casi siempre no se tiene en cuenta en su estructuración, la participación activa y decisión de los grupos étnicos, a fin de proteger su diversidad étnica y cultural, las cuales se han visto históricamente perjudicadas con la ejecución de las políticas con visión de desarrollo nacional, en sus condiciones de vida, modos de subsistencia y soberanía alimentaria, cuando se ponen en marcha proyectos capitalistas y neoliberales.

Así las cosas, estas precariedades terminan tocando fondo, por la matriz ideológica racista incubada en la institucionalidad colombiana, que no obstante de existir un reconocimiento legal a la población afrocolombiana como sujeto de derecho en la Ley 70 de 1993 y, la expedición sucesivas de los diferentes CONPES en favor del pueblo afrocolombiano con énfasis territoriales y poblacionales, dentro de los cuales podemos mencionar: Los CONPES 2909 de 1997, el 3169 de 2002, el 3310 de 2004, el 3660 de 2010, el 2589 de 1992, el 2892 de 1996, el 3058 de 1999, el 3180 de 2002, el 3410 de 2006, el 3491 de 2007 y el 3553 de 2008, en ellos se siguen profundizando lo que ha denominado el sociólogo Hamington Valencia Viveros los imaginarios socioraciales, los cuales determinan de forma significativa el alcance o logro de estas políticas públicas de acciones afirmativas y, dan cuenta que las leyes son una representación continuada de los conflictos sociales y la reproducción del racismo estructural e institucional homogenizante.  

Estos cuadros flagelantes, sumados al abandono histórico y a la poca inversión institucional, han traído consigo los altos niveles de necesidades básicas insatisfechas, representadas en las siguientes estadísticas, en las cuales podemos observar que mientras la cobertura de educación secundaria para la población no afro es de 75%, la de la población afrocolombiana es inferior, y alcanza tan solo un 62%. Además de lo anterior, el porcentaje de afrocolombiano que ingresan a la educación superior (14%) es menor que el del resto de la población (26%), lo que se traduce en que en el país la población afrocolombiana profesional alcance tan solo un 4%, frente al 7% de la población no afro. En cuanto a la tasa de alfabetismo, el promedio para la población afro está por debajo del promedio nacional (86% frente a 88%). En lo relativo a la salud, los afrocolombianos presentan mayor porcentaje de población no asegurada (51%) en comparación con el del resto del país (35%). Asimismo, un menor porcentaje de la población está afiliada a los regímenes subsidiado y contributivo, con 21% y 25% respectivamente, frente a un 23% y 36% del resto de la población.

Un análisis detallado de estas desventajas estructurales en lo que atañe a la educación superior evidencia profundas inequidades; el 5,1% de los afrocolombianos tiene educación superior y postgrado, frente al 8,9% de la población no étnica, en las cabeceras municipales el promedio es del 6,6% frente al 11% en la población blanco-mestiza. Esta diferencia se mantienen aún en territorios constituidos por poblaciones mayoritariamente afros; en Buenaventura el 4,3% de la población afro tiene educación superior y postgradual, frente al 6% en la población no étnica, pese a que el 88% de sus habitantes son afrocolombianos; en Cartagena la población afro alcanza el 6,7% frente al 13,7% en la población no étnica, pese a que los afros representan el 74% de la población cartagenera; en Cali los afros representan el 54% de la población, sin embargo, solo el 6% tiene educación universitaria y postgradual, frente al 13,4% de la población no étnica. Si a ello se le suma un análisis regional la situación es más desproporcional; mientras que en Buenaventura la población afro con educación superior y postgradual solo alcanza el 4,3%, la población no étnica o blanco-mestiza en Bogotá registra un porcentaje de 17,1% y en Cali de 13,4%.

En tal sentido, no me quedará más que recomendarle a todo el movimiento afrodescendiente internacional, que en el marco del Programa del Decenio Internacional Afrodescendiente establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 68/237, a que trabajemos fuertemente por reducir la duplicidad de esfuerzos en términos político/organizativos, a fin de consolidar de una vez por todas, una agenda global estratégica que nos permita obtener de las Naciones Unidas la expedición de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, Países y Diáspora Africana en el Mundo, tal y como lo venimos trabajando desde la Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el CaribeARAAC-, para hacer que las diferentes leyes expedida por los Estados en nuestra América y en el mundo en favor de la cultura negro africana, tenga una fuerza vinculantes para hacer que los Estados las cumplan, en función de construir democracia más inclusiva, estable y transparente.  

Bibliografía

  1. Valencia Viveros, Hamington. (2014). Imaginarios Socio-Raciales y Políticas Públicas Diferenciales Comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras (Trabajo de Grado para optar el título de Maestría en Ciencias Políticas y Liderazgo Democrático). Instituto de Altos Estudios Europeos -IAEE-.
  2. Valencia Villa, Hernando. Cartas de Batalla Una Crítica de Constitucionalismo Colombiano, ed. Panamericana Ltda., Año 2017, Tercera Reimpresión.
  3. B Pasukanis, Evgeni. Teoría General del Derecho y Marxismo.
  4. Althusser, Louis. Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado.
  5. Foucault, Michel. Vigilar Y Castigar: Nacimiento de la Prisión. 1a ed., Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2002. (Nueva Criminología y Derecho).
  6.  Foucault, Michel. Genealogía del Racismo. Ed. Altamira La Playa, Argentina. Año 1976. Colección Caronte Ensayo.

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