Sábado, 15 Diciembre 2018

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Discriminación e identidad étnica: mujeres afroperuanas

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Por  Rocío Muñoz Flores.

ROCIODialogar respecto a la situación de las mujeres afroperuanas, nos lleva a poner el acento en la discriminación y el racismo que afectan todas las etapas de su vida, pero al mismo tiempo, en su enorme capacidad de resistir frente a la discriminación y la exclusión. Al respecto, la Red de Mujeres Afrolatinas Afrocaribeñas y de la Diáspora, demanda entre otros temas de agenda, “que se garanticen políticas públicas y programas de combate al racismo y la discriminación, que promuevan la equidad de género y generacional, respecto a la nacionalidad, discapacidad y orientación sexual”.[1] Podemos reconocer que las múltiples discriminaciones–género, raza, clase- son un problema recurrente y sistemático que afectan a la población afrodescendiente y, en particular, a las mujeres.

Algunos estudios en el Perú, han demostrado que la discriminación tiene particular relevancia para las y los afroperuanos. En el 2013, un estudio de la universidad ESAN[2] advertía que el derecho que no se respeta a la población afrodescendiente es el derecho a no ser discriminado (64%), seguido del derecho al trabajo (40%) y derecho a la identidad cultural (40%).

En el 2015, el Ministerio de Cultura y GRADE[3] realizaron un estudio especializado para población afroperuana (EEPA), dicho documento indica que el 57% de los jefes de hogar afroperuanos creen que la discriminación es una causa importante de la pobreza. Anótese, que el 52.3% de la muestra identifica a las mujeres como jefas de hogar, en tanto el 47.7% serían jefes de hogar.

Un dato relevante en el EEPA tiene que ver con las experiencias de discriminación que han sufrido los jefes de hogar. Estas experiencias han sido, principalmente, por raza (32%), seguida de ser pobre o tener un origen socioeconómico bajo (13%). 

Podemos inferir que el color de la piel tiene profunda influencia con las experiencias de discriminación de las mujeres afroperuanas.

En el Perú, el color de piel puede ser determinante respecto de las experiencias de discriminación y las oportunidades de desarrollo. En consecuencia, es oportuno considerar que el contexto descrito puede tener influencia en los procesos de autorreconocimiento respecto de la identidad étnico-racial. Resaltamos que el racismo y sexismo que experimentan las afroperuanas configura un escenario violento y excluyente que aún no es reconocido y atendido en su real dimensión. De otro lado, advertimos que la discriminación racial esta tan normalizada que incluso las redes sociales, pueden ser un espacio donde esta práctica se exacerba sin mayores límites; ser mujer y negra, puede significar ser motivo de insultos y burlas deshumanizantes y profundamente violentos, vulnerando el derecho a la igualdad y a la no discriminación sin mayores consecuencias. Recordemos que el CERD[4] ha recomendado al Estado peruano que “adopte una política nacional integral de lucha contra el racismo y la discriminación racial que promueva la inclusión social y reduzca los altos niveles de desigualdad y pobreza que afectan a los miembros de pueblos indígenas y los afroperuanos”.[5]   Resaltamos que la intersección de género, raza, clase y otras categorías como la sexualidad, configuran contextos altamente violentos, discriminadores y de grandes limitaciones para las mujeres afroperuanas.

En nuestro país, a pesar de algunos avances, queda pendiente trabajar por promover la diversidad cultural y garantizar los derechos de los y las afroperuanas.   En ese contexto, en octubre del pasado año, se realizó el censo de población y vivienda. Dicho censo luego de más de setenta años, incluyó una pregunta para medir la pertinencia étnica racial de los peruanos y peruanas.  Esto permitió que la población afroperuana pueda ser incorporada en el censo lo cual constituye un avance importante, pero al mismo tiempo pone en evidencia tensiones respecto de las identidades que son subvaloradas y no cuentan con reconocimiento. En tal sentido, es particularmente relevante trabajar en el marco de las representaciones y discursos a fin de generar condiciones favorables para el autorreconocimiento principalmente en poblaciones que no son reconocidas y sobre las cuales existen un conjunto de estigmas, prejuicios y estereotipos negativos.

A pesar de lo descrito, es importante señalar que el EEPA indica que el 87.7% de las y los entrevistados se identificaron como “negros, morenos, zambos y afroperuanos” de acuerdo a sus costumbres y antepasados. Así mismo, según información preliminar de la Encuesta Nacional de Hogares 2017 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) la población que se reconoce afroperuana seria del 6.2% respecto al 2.2% del año 2016, este notable incremento puede estar dando cuenta de nuevos procesos donde las identidades buscan visibilizarse desde un discurso político que busca alterar estructuras racistas, opresoras y homogenizantes. Anótese que reconocemos la racialización del cuerpo de las mujeres afroperuanas, por ello, los estereotipos y prejuicios étnico raciales generados alrededor de las afroperuanas, deben ser analizados en diálogo con las violencias de género, en la medida que son un limitante para el ejercicio de derechos fundamentales y ponen en tensión la movilidad social de las mujeres afroperuanas.

Es importante no perder de vista las representaciones respecto de las mujeres afroperuanas y como estas representaciones se inscriben en el cuerpo, generando en algunos casos, rechazo, pero al mismo tiempo potentes respuestas de agencia, como por ejemplo, en la reivindicación y cuidado del cabello afro, así como en articulaciones de mujeres que desde la poesía, el activismo, el afrofeminismo y la investigación, están generando nuevos procesos políticos desde sus identidades y agendas. Es evidente que las mujeres afroperuanas, negras y afronegras, necesitamos seguir fortaleciendo el diálogo y la articulación para construir desde nuestras reflexiones, identidades y feminismos, respuestas frente a la discriminación y exclusión a fin de incidir en nuestros Estados y lograr mejores condiciones para nuestras propias apuestas de desarrollo.

[1] Memoria, Primera Cumbre de Lideresas Afrodescendientes de las Américas.  26 al 28 de junio, 2015, Nicaragua (2015:36).

[2] Estudio para medir la opinión de las personas en relación a los Derechos Humanos. Encargado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Universidad Esan, 2013.

[3] Grupo de Análisis para el Desarrollo.

[4] Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial.

[5] Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial.  Observaciones finales sobre los informes periódicos decimoctavo a vigésimo primero de Perú, aprobadas por el Comité en su 85° período de sesiones (11 a 29 de agosto de 2014).

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