Viernes, 17 Agosto 2018

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D’CIMARRÓN

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Cuando en 1935, Aimé Césaire funda en París la revista L’Etudiant Noir anuncia el siguiente propósito: “tiene como objetivo acabar con el provincianismo ejercido por el sistema tribal que se encuentra en vigor en el barrio latino. Dejaremos de ser estudiantes martiniqueses, guadalupanos, guyaneses, africanos y malgaches para ser uno solo, un estudiante negro”. Ese es el espíritu con el que decidimos romper el silencio, vencer el vértigo y unir nuestra palabra combativa con ustedes.

Desde el Centro de Desarrollo Étnico - CEDET, el objetivo es trascender la idea de hacer una revista de afrodescendientes, por afrodescendientes, para afrodescendientes. Esta revista surge desde Perú, que como ocurre con cualquier árbol arraigado, inevitablemente sus semillas germinarán en un hogar específico, pero sus ramas y sus hojas brotan en todas las direcciones. Por ende, la invitación es a situarse desde ese lugar, desde el sendero labrado por las luchas del movimiento afrolatinoamericano, para mirar la realidad que nos rodea.

El movimiento afrodescendiente es un movimiento humanista y antipatriarcal, que defiende la justicia social, la soberanía sobre nuestros territorios, el respeto a la madre tierra, la lucha contra la exclusión social, sexual, racial y de clase. Esta lucha no es una agenda exclusiva del movimiento negro. Por esta razón, cualquiera que se sienta identificado con nuestros valores, puede y debe considerarse un cimarrón. Edouard Glissant, ese maravilloso filósofo martiniqués decía que Occidente no era un lugar geográfico sino un proyecto civilizatorio. De la misma forma, la afrodescendencia no está determinada por la herencia cultural o el color de piel sino por un posicionamiento en el mundo. Desde ese lugar raizal, negro, afro, mulato y periférico queremos pensar la realidad política que nos acecha.

D’Cimarrón surge entonces como una necesidad imperiosa. Nace como producto de la angustia del momento de crisis que vivimos en la actualidad. Por esa razón, no hablaremos aquí de los barcos negreros, del ruido de las cadenas o de cómo hemos vencido el dolor desde la danza y el folclore. La invitación, es a tomar partido por la realidad política de toda Nuestramérica. Allí, donde las huestes conservadoras, fascistas, supremacistas y neoliberales quieran quebrantar nuestro espíritu, estará la palabra cimarrona. Ofrecemos el análisis solidario y combativo de colaboradores a lo largo y ancho del continente, para que no “se nos moje el cuero del tambor” como decía Césaire. En este primer número, le daremos preponderancia a la voz femenina, tan asediada por la misoginia y la explotación económica.

Por esa razón, su palabra sanadora y militante abrirá este foro que esperemos sea un gran lugar de encuentro nuestroamericano, como lo fue L’Etudiant Noir para nuestros pioneros.

¡La palabra cimarrona ha sido liberada!

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