Martes, 18 Diciembre 2018

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Nuestra cancha inclinada. Piel negra, máscaras blancas

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Poe Saúl Hernández Rosales.

saulLa selección peruana va al mundial luego de treinta y seis años. Casi cuatro décadas en el que este país de una profunda raigambre futbolística solo se conformaba con verlo desde lejos. Dos goles clasificaron a la selección, el de Jefferson Farfán y el de Christian Ramos. Dos jugadores afroperuanos.

Frantz Fanon decía que existía en el mundo una “zona del No-Ser” habitadas por los identificados racialmente como “negros”. Con respecto al negro caribeño, decía Fanon: “El antillano se conoce entonces como “negro”, pero, por un deslizamiento ético, se da cuenta (inconsciente colectivo) de que es “negro” en la medida en que se es malo, flojo e instintivo. Todo lo que se opone a estas maneras de ser “negro” es “blanco”. Aquí reside el origen de la negrofobia del antillano. En el inconsciente colectivo, negro es igual a feo, pecado, tinieblas, inmoral” (Fanon 1952, 239).

Hace un par de semanas, un famoso programa de la televisión nacional, colocó a varios jugadores de la selección en un concurso de belleza. Usando como excusas los cromos del álbum Panini, decidió someterlos a cirugías estéticas. Los más perjudicados fueron los afroperuanos y posteriormente los asociados a rasgos indígenas. Este proceso de corrección facial y embellecimiento vía blanqueamiento, fue visto como un desliz humorístico. Bien sabemos nosotros, que el humor permite pasar de contrabando nuestros traumas. Así, el racismo como trauma de la sociedad y como dolor nacional, es sublimado (de forma infame) por un programa de televisión.

La realidad caribeña descrita por Fanon, es compartida por los identificados como cholos o afroperuanos en el inconsciente colectivo nacional. No importa el dinero, el prestigio, ni la dignidad de estos jugadores que realizaron el sueño de treinta millones de peruanos. Negro o cholo es igual a “feo” y a “inmoral”. Si eres un referente nacional, la televisión y los poderes que pretenden decidir nuestros horizontes históricos, siempre van a “ubicarte” en lugar de los derrotados. No te equivoques, eres Cholo. No te equivoques, eres Negro. Nos burlaremos de ti, te embelleceremos, te amedrentaremos. Estás derrotado, aunque hayas ganado la clasificación al mundial.

Durante muchos años en las academias, se ha dirimido una controversia que situaciones como la descrita anteriormente, resuelve. Aquella de si la clase social está predeterminada por la raza o es lo contrario. Ese, y lo he dicho hasta la saciedad, es un debate anodino en nuestros mundos del Sur. Clase y raza están colapsadas, imbricadas en este continente. Ser pobre y racializado, es algo que va de la mano por razones históricas. La diferencia, es que la racialización es un estigma que se lleva en el cuerpo, en la piel. Es así como el racismo no se supera con la movilidad social, ni con el crecimiento económico, ni con la fama o la heroicidad. De nuestros héroes blanquirrojos, decidieron burlarse. Decidieron cambiarles sus orígenes. Corregirles la nariz de sus ancestros y los pómulos de sus abuelas, para ecualizarlos a la blancura que debería ostentar en su fenotipo, alguien que ocupa un puesto de “honor”.

Es decir: ¡sí! son héroes, famosos y representan a todos los peruanos, pero no se equivoquen, deberían ser blancos. De esta forma, “corrigieron” el “error histórico” que en un mundo racista, representan la inédita victoria del Perú y los goles de Ramos y Farfán.

El fútbol es el deporte más hermoso del mundo, porque es el único en el que los países pobres, tienen noventa minutos, en igualdad de condiciones, para enfrentar a los países ricos. Solo allí, a diferencia de en otros planos de la vida y el sistema-mundo, la cancha no está inclinada en contra de los que vivimos en estos predios.

El racismo sigue vivo, pero nuestra lucha también.

Seguiremos desde esta plataforma, defendiendo a los Farfán, Rodríguez, Advíncula y Ramos como nuestros héroes. Como nuestros campeones. Como representantes de todas y todos los peruanos, y todo ello, a pesar de los medios, a pesar de la Historia. 

Fanon, Frantz. 1952. Peau noire, masques blancs. Paris: Édition du Seuil.

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