Miércoles, 19 Septiembre 2018

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Reflexiones sobre papel de la mujer afroperuana frente a la coyuntura política

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Por Andrea Claudia Arroyo Pachas (Perú).

andrearroyoEn la actualidad, el papel de la mujer en la política y su coyuntura cuenta con avances significativos, ya que podemos ver que en las cuotas partidarias, cada vez más hay más mujeres que asumen el reto de representar alguna región, y lo que es más, pueden representar a un grupo considerado vulnerable por el Estado peruano por la problemática compleja que enfrenta; sin embargo, pese a los avances conseguidos en materia de participación política de la mujer, esta aun refleja desigualdades en las oportunidades de acceso a los puestos políticos, por lo que el sentir de la representatividad de la mujer, no es compartido por las mujeres de los diversos grupos étnicos del Perú, más aún si nos referimos a la mujer afroperuana.

En ese contexto, el presente artículo busca brindar algunas reflexiones en torno a la participación de la mujer en la coyuntura política, señalando las desigualdades existentes que dificultan una mayor representatividad de la mujer, en particular, la de la mujer afroperuana.

  1. Introducción

Referirnos a la mujer, supone pensar en una variedad de temas que giran en torno a ella, y a su vez, en la problemática que a lo largo de la historia en general, y en particular en la historia peruana, ha devenido en la constante lucha para que logre (logremos) su empoderamiento, empezando ante todo por ser reconocida como sujeto de derechos, capaz de ejercerlos en igualdad de condiciones. Estos, sus derechos inherentes, debieran poder ser ejercidos plenamente en todos los campos donde se evidencian relaciones sociales y además, sin distinción alguna.

Ahora bien, al referirnos a la política, esta actividad usualmente ha sido pensada para ser ejercida por hombres, o dicho de otro modo, el estereotipo según el cual el hombre tiene un mejor desenvolvimiento es el ámbito de la política, contrario al caso de la mujer, a quien le correspondería mejor, las funciones propias del hogar, así como la educación de los hijos(as), entre otros.[1] 

Pese a dicho escenario, las mujeres a partir de las luchas sostenidas contra los poderes represivos[2] (económico, social, político, cultural), progresivamente, han ido consiguiendo su emancipación, y ello se ha visto reflejado, en el campo de la política, en la ocupación de cargos políticos, hasta llegar a ser presidentas de sus naciones (tal es el caso de Argentina, Brasil, Chile, entre otros).

Pero la política no solo ha de ser vista desde el plano institucional, en el cual la mujer ocupa cargos políticos y de toma de decisiones, sino también ha de ser vista y analizada desde las interacciones sostenidas entre actores en la vida cotidiana. Por ejemplo, desde los movimientos sociales, la sociedad civil o los ciudadanos(as) quienes a partir de sus propias percepciones, deciden el futuro de un país.

Dicho esto, y teniendo como foco del presente artículo la mujer afroperuana en la coyuntura política peruana, la pregunta es ¿Cómo se ha dado los procesos de participación en la política peruana por parte de la mujer afroperuana?

 Al respecto, cabe indicar que en la historia, no todas las mujeres han tenido el rol doméstico, esta idea se presenta principalmente en las sociedades occidentales.

[2] Conforme a Foucault, el poder es una relación de fuerzas, una situación estratégica en un contexto determinado. Como consecuencia de ello, el poder se encuentra en todas partes.

 Palabras clave: Política, participación ciudadana, mujer, afroperuana. 

  1. Introducción

Referirnos a la mujer, supone pensar en una variedad de temas que giran en torno a ella, y a su vez, en la problemática que a lo largo de la historia en general, y en particular en la historia. INFORMACIÓN COMPLETA AQUÍ.

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Las mujeres afro también marchamos. Breves reflexiones sobre las mujeres afrodescendientes en el 8M y el movimiento de mujeres negras en la Argentina

inisterio de Cultura de la Nación Argentina
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Por Bruna Stamato dos Santos*

BRUNAEl 8 de marzo de 2018 fue un marco en las jornadas del Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Trans y Travestis. Una multitudinaria marcha colmó el centro de Buenos Aires, saliendo desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso de la Nación, donde mujeres, lesbianas, trans y travestis sumaron sus voces a los reclamos por el fin de la violencia machista y patriarcal, el fin de la violencia feminicida y travesticida, en contra la precarización laboral, la feminización de la pobreza y por el aborto legal, seguro y gratuito.

Este 8 M fue un marco también para la colectiva de mujeres afroargentinas y afrodescendientes residentes en Buenos Aires. Bajo la consigna “Las mujeres afro también marchamos”, por el segundo año las mujeres afrodescendientes que forman parte de distintas asociaciones y organizaciones - entre ellas TeMA - Tertulia de Mujeres Afrolatinoamericanas -, además de activistas independientes autoconvocadas, marcharon juntas en una única columna, en un esfuerzo colectivo de hacernos cada vez más visibles y fortalecernos como sujetas políticas.

La Asociación TeMA - Tertulia de Mujeres Afrolatinoamericanas es una colectiva interdisciplinaria integrada por mujeres afroargentinas y afrodescendientes residentes en Buenos Aires, cuyas vivencias están marcadas por la invisibilización histórica de las raíces afros en esta sociedad. TeMA se propone no solamente ser un espacio para activismos, sino también un lugar de construcción de saberes colectivos, desde un punto de vista propio de las mujeres afrodescendientes, como sujetas de enunciación y productoras de conocimiento, y no más objetos de estudios. En el marco de los estudios género, TeMA se propone a ser una de las voces activas en la Argentina en la construcción y el fortalecimiento del feminismo negro que viene desarrollandose en el país. Así como propone la intelectual brasileña Sueli Carneiro, defendemos que es fundamental “ennegrecer al feminismo” para dar cuenta de las múltiples opresiones a que están sujetas las mujeres afrodescendientes, que incluyen también la dimensión racial y de clase.

Ennegrecer al feminismo significa además de una reflexión - y el combate - sobre los privilegios que poseen los feminismos hegemónicos, un esfuerzo profundo para que las voces y demandas específicas de las mujeres afrodescendientes también sean incluidas en las pautas del movimiento de mujeres. La deshumanización de las mujeres negras es un problema grave en las sociedades latinoamericanas, en que el racismo estructural todavía impera. Ignorar ese racismo estructural es ir en contra el carácter revolucionario del feminismo: es preciso que sea antirracista para lograr cambios sociales profundos, contemplando las demandas específicas de grupos y voces históricamente marginalizados, para así promover un movimiento que pueda ser efectivamente diverso. INFORMACIÓN COMPLETA AQUÍ.

Fotografía de portada: Ministerio de Cultura de la Nación Argentina.

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Participación política: Estado del techo de cristal de las mujeres afrodescendientes en América Latina y el Caribe

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 Maura Nasly Mosquera Mosquera (Colombia)

MauraUna vez realizadas en Colombia las jornadas electorales para la rama legislativa nacional, leyendo con detenimiento los distintos artículos en los diarios, me encontré con esta referencia:

[1]

“Cuentan que dos palenqueras, descendientes directas del libertario Benkos Biohó, inventariaban el contenido de sus poncheras y contaban el dinero después de una fatigante jornada recorriendo calles y plazas el día de las elecciones parlamentarias, cuando una de ellas subió el volumen de su radiecito para escuchar la lista de los elegidos a través del voto popular. -No pierdas tu tiempo Jacinta- le aconsejó a su colega de labores-. Gane quien gane y pierda quien pierda, te tocará salir, de sol a sol, todos los días, a vender alegrías y conservitas, y a mí, los mismos bollos de mazorca”.

Como mujer activista de los movimientos de mujeres y afrodescendiente, esta afirmación me interpela y hace que el desafío, ante las mujeres de carne y hueso de nuestros pueblos afrodescendientes, tenga todo un camino por recorrer. Más allá del problema de la supervivencia económica de las mujeres afrodescendientes y de su vinculación formal e informal en el sector de cuidados (salud, educación, trabajo doméstico) de la sociedad en general, están las barreras subjetivas de la experiencia internalizada de no libertad, de no valoración, de no reconocimiento en lo público y de falta de autoestima. Sobre todo, la discriminación contra las mujeres, agravada por el racismo contra las mujeres afrodescendientes, es la expresión de las complejas intersecciones que causan exclusión, por lo que se destaca la incorporación en Uruguay, en la Ley Nº 19580 de Violencias hacia las mujeres basadas en género la tipificación en el artículo 6° de la violencia étnica racial.

La promoción del liderazgo y participación política de las mujeres es fundamental para fortalecer la democracia y la gobernabilidad. El liderazgo y participación de las mujeres es un asunto del fortalecimiento de la democracia de cómo un sistema político y social es capaz de incluir y representar a toda la ciudadanía y generar beneficios para toda la sociedad. La participación política y el liderazgo de las mujeres constituyen la vía para incluir las preocupaciones e intereses de las mujeres en la agenda política y con ello la adopción de las medidas necesarias para mejorar la situación actual.

Los análisis sobre la participación política de las mujeres -sin profundizar en su pertenencia étnica- advierten sobre una muy baja presencia. Para María Inés Tula[2] “la inclusión tardía de las mujeres en la ciudadanía a través del reconocimiento del sufragio activo no redundó en una participación equitativa en los procesos de decisión. En consecuencia, la ausencia de mujeres en los procesos y procedimientos de toma de decisiones se consideró como un déficit importante de las democracias. La sola incorporación de la igualdad de género como premisa en los textos normativos no fue suficiente para que su cumplimiento se hiciera efectivo o tuviera un impacto real”.

[1] Henry Vergara Sagbini es médico hemato-oncólogo, reconocido por su calidad humana y voluntad de servicio en la ciudad de Cartagena de Indias. http://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/logica-politica-de-las-palenqueras-14133

[2] Tula, M. I. (2015). Mujeres y política. Un panorama sobre la adopción de las cuotas de género y sus efectos en América Latina y Colombia. OPERA, 16, pp. 9-http://revistas.uexternado.edu.co/index.php/opera/article/view/4139

Información completa aquí.

Fotgrafía de portada: Asomecos Afro.

 

 

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La situación política de las mujeres afrodescendientes de América Latina en el marco del “Decenio Internacional de los Afrodescendientes”

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Por Beatriz Ramírez Abella.

beatriz ramirez de la fuente 8

Este artículo ha sido un interesante ejercicio de reflexión necesario y oportuno pues es importante abstraernos de nuestra lucha de largos años y trasmitir, compartir, cual ha sido la base conceptual y el enfoque estratégico que ha motorizado el proceso de lucha y resistencia de las mujeres afroamericanas en los últimos setenta años. Tomo como punto de partida la Declaración de los Derechos Humanos, que si bien es un recorte arbitrario nos enmarca en un momento de inflexión para la humanidad que marca un nuevo tiempo.

Es de honestidad intelectual decir que mi análisis tiene una base ideológica que es el Feminismo Negro, conjunto de ideas, creencias que se han ido construyendo a partir de la acción política de muchas mujeres afrodescendientes que toman como “ángulo”, la realidad particular, especifica de ser mujeres en un sistema patriarcal, heteronormado, capitalista, racista, e imperialista, al decir de Ángela Davis (1944). Se trata de un punto de partida donde confluyen y se interseccionan dimensiones de opresión que agravan la situación de millones de mujeres de las Américas, donde en distintos contextos algunas dimensiones tendrán mayor peso que en otras por lo tanto el escenario de lucha se torna diverso, complejo y han sido las mujeres de distintos colectivos quienes han ido encontrando los caminos, delimitando su campo de lucha, construyendo alianzas (no sin tensiones) con las organizaciones feministas, con las organizaciones de mujeres ampliadas, mujeres indígenas, mujeres sindicalizadas y realizando acuerdos coyunturales con los hombres afrodescendientes, con aquellos que han sido capaces de tener la suficiente generosidad política y coherencia ideológica para solidarizarse con nuestra realidad, no han sido muchos pero a lo largo y en el tránsito de esta lucha hemos encontrado compañeros que han caminado junto a nosotras siendo parte de nuestra causa.

El Feminismo Negro (con gran aporte de las activistas académicas), ha construido un cuerpo de análisis propio, identitario, que parte de una lectura desde la propia realidad, tanto histórica (estudios de la colonialidad), como desde distintos factores que hacen a la realidad de las mujeres afroamericanas, donde el contexto han determinado un proceso que deviene en la realidad actual.

Información completa aquí.

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