Miércoles, 17 Octubre 2018

logo para cedet

El progresismo latinoamericano y las demandas afrodescendientes

0
0
0
s2sdefault

Por Augusto Malpartida León (Perú).

augustomalpartidaEl ciclo de gobiernos progresistas en Latinoamérica, abierto en 1998 con la llegada de Hugo Chávez al gobierno venezolano, trajo consigo una oleada de esperanzas en diversos sectores sociales, sobre todo en los menos favorecidos hasta entonces y como no, también en la población afrodescendiente de nuestra región.

Luego de Chávez vendrían Lula en Brasil, Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales en Bolivia, El Frente Amplio en Uruguay, Ortega en Nicaragua, los Kirchner en Argentina, Bachelet en Chile, reconfigurando el mapa político de América Latina en lo que se llamó también la “década prodigiosa”. Nunca el progresismo, la izquierda, opciones populares, como se les quiera llamar se habían podido hacer cargo del gobierno en tantos países de nuestra América de manera simultánea.

Veinte años después, varios gobiernos progresistas están fuera del gobierno, la derecha trata de retroceder lo avanzado; y los que se sostienen, salvo el proceso en Bolivia, se mueven entre la distorsión de la propuesta progresista y el acoso de sus derechas locales y su aliado natural, el gobierno norteamericano.

¿Qué ganaron las comunidades afrodescendientes en estos procesos?, ¿cuánto de sus demandas históricas fueron atendidas?, ¿lograron ocupar un rol importante en la construcción de los procesos progresistas? El balance general arroja un déficit importante, la brecha entre las esperanzas y los hechos resulta muy grande.

Quizás el avance mayor estuvo en el discurso, allí los afrodescendientes ganaron una gran visibilidad sino recordemos a Chávez declarándose afrodescendiente el 2002. Luego una serie de encuentros interpaíses de gran población afro, funcionarios y parlamentarios afros y un número importante de dispositivos legales para abordar la problemática afrodescendiente.

Si bien ninguno de los procesos fue igual al otro, esto también hay que decirlo, se esperaba más de estos gobiernos. ¿Por qué entonces la “década prodigiosa” no parió una realidad distinta para la población afro de nuestra América, en los países del progresismo?

Una verdad innegable es que, en general, los sectores sociales más pobres vieron elevar su nivel de ingresos y su calidad de vida, innumerables programas sociales sirvieron a este fin. Eso fue en general para todos, incluidas las poblaciones afro. Sin embargo, como todos los índices muestran, estas poblaciones al estar tan rezagadas en su situación y ser de las más vulneradas, los beneficios recibidos han sido insuficientes para mostrar un cambio sustancial.

Otro elemento a tomar en cuenta es que los Estados en manos de los gobiernos progresistas siguieron funcionando como una máquina burocrática de lento andar, la vieja herencia de la derecha en ese terreno siempre fue una traba para los cambios que los nuevos dispositivos legales proponían y al final estos quedaron en el camino, sin la trascendencia que debieron tener.

También la relación entre gobiernos progresistas y movimientos sociales, entre ellos los movimientos afrodescendientes, fue un factor controversial en todo este tiempo.  Moviéndose entre los intentos de cooptación y propuestas a veces contrapuestas y elementos de consenso, esta relación generaba a veces conflictos y a veces avances importantes. Pero siempre en el marco de una relación que se tensaba por períodos y complotaba contra la posibilidad de salidas de más largo aliento. Las dificultades del progresismo para entender la problemática afrodescendiente jugaron aquí un rol desfavorable.

Pero es posible pensar en una razón más de fondo, ninguno de los gobiernos llamados progresistas rompió con el modelo neoliberal, es decir, no se dio una ruptura estructural que hiciera todo el engranaje socioeconómico y abriera las compuertas para dar salidas de fondo a problemas que evidenciaron siempre su carácter estructural. Este no es un juicio de valor por cierto, es un juicio de hecho, es una mirada sobre la realidad.

¿Por qué no se hizo esta ruptura? Hay cientos de respuestas y probablemente la gran mayoría válida. En primer lugar, porque ningún sistema y ningún modelo se cambia por decreto. Y no basta ser gobierno para hacerlo. Se requiere una correlación de fuerzas mayoritaria, nuevos sentidos comunes y a partir de todo eso, los cambios económicos que sean sostenibles en el tiempo.

En un marco internacional tan adverso, dependiendo tanto de la exportación de materias primas, con el extractivismo insertado en nuestras economías, el modelo neoliberal tiene un gran espacio de movimiento aún. Y si se entiende que políticas culturales, políticas redistributivas, requieren recursos que aún dependen del extractivismo estamos ante una de las razones del porqué la atención a las demandas afrodescendientes se han movido en un carril de baja velocidad.

Lo que queda claro es que el racismo y la discriminación contra la población afro requieren de encuentros, cumbres, programas sociales, nombramientos de funcionarios afros, becas para la población afro, pero no basta.

El reto sigue en pie: construir una correlación  favorable a transformaciones profundas, que los afros sean parte de este proceso desde la dirección política y para eso tiene que ganarse ese espacio, para pasar de ser un sector beneficiario a ser dirigentes y protagonistas de los cambios, y enfrentar cambios en la economía que sustenten la igualdad de derechos y oportunidades y que las viejas raíces del racismo y la discriminación no soporten los nuevos vientos.

Hoy el reto se ha hecho más duro, la escalada contra los gobiernos progresistas desde los sectores conservadores locales con apoyo de los Estados Unidos juega en contra también de la agenda afrodescendiente. Pero eso abre también la posibilidad de que el progresismo se convierta en al gran paraguas que permita a los afros estar en la primera línea de combate cubriendo flancos que antes no se lograron cubrir.

Finalmente años de progresismo han logrado construir sentidos comunes populares, una serie de cuadros se han desarrollado en esta etapa, nuevas formas de gobierno han sido ejercidas con apoyo popular, la derecha que ha recuperado gobiernos como en Brasil o Argentina no la tiene fácil para nada. Los afrodescendientes tienen un rol histórico que jugar en esta lucha que hoy más que nunca es suya también.

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault

Los gobiernos progresistas y el pueblo afroecuatoriano: evaluación desde las políticas públicas

0
0
0
s2sdefault

Por José F. Chalá Cruz (Ecuador).

jchalaVarios académicos han denominado como gobiernos progresistas a los gobiernos que han desplegado una ideología de una nueva izquierda, agrupados alrededor de la conceptualización teórica-sociológica de Socialismo del Siglo XXI, apostando a un cambio de paradigma que lleven a una transformación social, sustentado en un desarrollo con rostro humano y  el ser humano sobre el capital. En cada uno de los países tomó nombres propios como Socialismo Bolivariano, Socialismo Comunitario, Socialismo del Buen Vivir.

El derrotero mayor era superar y resistir al neoliberalismo, buscando constituirse en una alternativa a la liberalización de los mercados, las privatizaciones, la fragmentación social y la acentuación de las desigualdades.

El progresismo latinoamericano fue la reivindicación de «algo», aunque fuera poco, frente a la «nada» que dominó los años de reacción conservadora. Ese «algo» fue detener el ritmo de las privatizaciones, en muy pocos casos revertirlas, aumentar la presencia estatal y los servicios sociales básicos, ampliar los beneficiarios de los programas de subsidios focalizados (Ospina, 2016)[1]

Este fenómeno sociológico empezó a partir de la elección en Venezuela de Hugo Chávez como presidente en el año 2000 y luego siguieron los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Uruguay.  A pesar de ello, nos todas estas realidades políticas fueron homogéneas, sino que tuvieron sus propios matices en su concepción y accionar político.

En la mayoría de estos procesos fue acompañado de reformas constitucionales, y a dar un papel más protagónico al Estado. Para los casos de Brasil y Uruguay se planteó que estos procesos progresistas estuvieron marcados no por una transformación estructural sino por una humanización del capitalismo, sin abandonar este modelo económico. En el primer período de Kirchner se planteó como un “capitalismo serio”. [2] A pesar de ello, fueron articulados y asumidos como gobiernos progresistas.

Estos procesos políticos generaban esperanzas desde la lógica que cambiando de paradigmas, se iba a acortar las brechas históricas sociales y económicas. Estas expectativas fueron acompañados de posicionar, como elemento central para pensar nuevas sociedades y relaciones de poder, el tema de la diferencia. Una diferencia que históricamente había servido para crear desigualdades, ahora se la planteaba como un mecanismo para seguir pensando en diferencia para crear igualdad, en países como Ecuador y Bolivia el tema de la interculturalidad era un elemento fundamental de estos proyectos de transformación, canalizadas a través de demandas que se habían planteado desde los movimientos sociales inicialmente indígena y luego el afroecuatoriano como un proyecto político. Encaminado a un reposicionamiento y revaloración de las cosmovisiones, filosofías de los pueblos.

En el caso particular de Ecuador, a pesar que se produjeron cambios constitucionales a favor de los pueblos, al volver a reivindicar su estatus de pueblos y de los derechos colectivos, se trabajaron reformas en el plano de reparaciones y acciones afirmativas.

La Corporación para el Desarrollo del Pueblo Afroecuatoriano-CODAE, fue una institución que se creó para dar respuestas a las desigualdades históricas y estructurales a través de la política pública diferenciadas. Desde ese espacio se logró financiar becas para estudiantes afroecuatorianos en universidades en programas de cuatro nivel. Además se desarrolló programas de vivienda, entre otros proyectos de política pública. Se entendió muy bien desde este espacio que una buena manera de hacer una verdadera reparación es a través de la política pública.

Si bien es cierto, esto no ha sido suficiente para superar las brechas históricas se reconoce el esfuerzo por atender a la población afroecuatoriana.  Quedando aún una deuda para los pobladores de este pueblo.

Pero ¿por qué resulta tan difícil cerrar brechas históricas a través de las políticas públicas, tomando en cuenta que el Estado se asume como Estado intercultural?

Una primera razón la podemos encontrar que en la actualidad el movimiento afroecuatoriano se encuentra desarticulado y debilitado, lo cual no ha permitido una presencia significativa y contundente en el escenario político nacional, restando la capacidad de negociación y diálogo con el ejecutivo.

Otra de las respuestas las podemos encontrar en que desde diferentes gobiernos ha existido una suerte de “indigenismo”, es decir, que han entendido la diversidad de pueblos únicamente desde los pueblos y nacionalidades indígenas, sino solo basta ver la Ley de Educación Intercultural-LOEI, donde crea un Sistema de Educación Intercultural Bilingüe, es decir, indígena dejando fuera a los otros pueblos.  

Y como último elemento filosófico-político es que el socialismo del Siglo XXI, desde su matriz marxista la categoría de la clase es  el eje central, es decir, la desigualdad se explicaba desde la estructura y superestructura económica, y no se entendió que en el caso de los pobladores que pertenecen a los pueblos y nacionalidades, la pobreza está determinada y adscrita a su pertenencia y constitución como pueblos. Justificando lo que se ha denominado como colonialidad del poder, donde la categoría de raza además de interactuar con la clase la determina. (Quijano 1992, 2000). [3]

Finalmente una prueba más de esta suerte de no entendimiento de la diversidad de los pueblos y la diferencia colonial, ha sido una demanda que aún no es escuchada en torno al Decenio del Pueblo Afroecuatoriano como medida de reparación.

Referencias bibliográficas utilizadas

Ospina, P. 2006. El reformismo progresista. Tomado de: http://nuso.org/articulo/el-reformismo-progresista/

 

Quijano, A. 1992. “Colonialidad y modernidad-racionalidad”. En Heraclio Bonilla. Comp. Los Conquistados, 1942 y la población indígena de las Américas. (Bogotá: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, sede Ecuador, Tercer Mundo Editores.

------. 2000.  “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”. En Edgardo Lander. Comp. La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Buenos Aires: CLACSO.

[1] http://nuso.org/articulo/el-reformismo-progresista/

[2] Discurso de Néstor Kirchner 25/05/2003. Esta concepción estuvo determinada por entender que sin abandonar el capitalismo se podría implementar medidas que mejoren la redistribución de la riqueza de una manera más equitativa.

[3] La colonialidad del poder determina que la categoría de raza es el elemento que justifica la desigualdad social y económica.

 

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault

Balance político de los proyectos progresistas en la región y sus implicancias en la población afrodescendiente

0
0
0
s2sdefault

Por Antonio Quispe Rivadeneira (Perú).

QUISPEAnte la solicitud de los compañeros de la organización afroperuana Cedet, Centro de Desarrollo Étnico, de articular nuestra posición con relación a la situación de los afrodescendientes en una región marcada por la aparición de políticos y gobiernos, denominados ´progresistas´, me veo en la necesidad de desempolvar viejos atavismos personales y a la luz de este presente histórico, comenzar preguntándome:

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault

Aproximación al balance político de la izquierda uruguaya y su implicancia con la población afrodescendiente

0
0
0
s2sdefault

Por Miguel Pereira (Uruguay).

mperiraLa lucha por la emancipación de los movimientos sociales afrodescendientes en el campo popular, han tenido como denominador común, el avance en sus reivindicaciones y propuestas revolucionarias de justicia social y reparaciones, en los partidos y sectores políticos de izquierda y progresistas de las Américas.

Los resultados conquistados en la Tercera Conferencia contra el Racismo y todas las Formas de Discriminación realizada en Sudáfrica(2001), tuvieron un absoluto rechazo por los países capitalistas e imperialistas como Estados Unidos, a tal punto que la disputa continuaba siendo la lucha por un mundo multipolar, donde el reconocimiento de la trata transatlántica de africanos y africanas esclavizados, solo podría ser tomado en cuenta por los países con ideología socialista, cuyo principal postulado marxista es combatir la explotación del hombre por el hombre.

En los distintos países donde la izquierda conquistó el poder, las organizaciones afrodescendientes de la diáspora africana, lograron incidir en las plataformas políticas partidarias, avanzando en la incorporación de la categoría de pueblos afrodescendientes en las distintas reformas constitucionales donde se realizaron, en la normativa y legislación donde se promovieron acciones afirmativas y políticas públicas en general con el propósito de impactar en las históricas desigualdades perpetuadas por los gobiernos de derecha en toda la región.

En Uruguay como en el resto de América Latina, la importancia de colocar el tema fue a instancias de la permanente lucha de los y las afrodescendientes. La fundación de Organizaciones Mundo Afro, respondió a una necesidad de combatir el racismo y construir con programa de desarrollo para los afrodescendientes en la sociedad uruguaya que había vivido una voraz dictadura cívico – militar.

La población afrodescendiente no estuvo exenta de las atrocidades de la dictadura, pues en los años 70 fueron desalojados centenares de personas afros que vivían en los barrios tradicionales y arrojándolos a las zonas periféricas de la ciudad, donde actualmente se encuentran los indicies más altos de pobreza e indigencia.

A pesar de ello, la izquierda de nuestro país, no incorporaba la dimensión étnico – racial en la plataforma política reivindicativa de las luchas populares, donde incorporaban a las fuerzas sociales del cambio como los trabajadores y estudiantes, pero no a los movimientos organizados afrodescendientes y antirracistas que también reclamaban un cambio de orden político, económico y social.

Luego de muchos años de lucha, podemos enfatizar que producto de la movilización social se logró incidir políticamente en las plataformas programáticas del Frente Amplio, partido político de la coalición de izquierda y específicamente en el Movimiento de Participación Popular, donde el brazo político de la institución social se llama Identidades.

Producto de la discusión y del ejercicio constante de la construcción política colectiva, ha sido incorporar ideológicamente – tarea aún no resuelta - que los ejes estructurantes de la desigualdad social, si bien tienen un pilar fundamental en la clase social, operan otros factores absolutamente relevantes como son la dimensión étnico – racial, el género, ciclo de vida y el territorio.

Recientemente en los congresos y plenarios sectoriales del Movimiento de Participación Popular se ha logrado insertar como aspecto fundamental, entre otros, la trata transatlántica de africanos y africanas que fueron esclavizados, temas que si bien reúnen un consenso importante a nivel internacional, no es el caso en los procesos nacionales y principalmente en los partidos políticos.

El reconocimiento de ese factor central para los y las afrodescendientes, permite ir incorporando esta dimensión en las distintas discusiones de orden político, como es el caso de las políticas sociales o de desarrollo de nuestras sociedades.

En el V Congreso del Frente Amplio Rodney Arismendi, la fuerza política luego de una debate profundo, reconoció por primera vez, el patriarcado y la lucha antirracista, aspectos que hoy hacen a los principios de la fuerza política de izquierda.

Si bien, estos aspectos distan de ser estructurales, en cuanto a las transformaciones profundas que se requieren en términos de políticas públicas, reparaciones y acciones afirmativas, son cambios que han implicado modificaciones desde la forma de sentir, pensar y actuar de sus dirigentes,  generalmente históricos, donde antiguamente no incorporaban esta dimensión en el campo político partidario.

El Frente Amplio, actualmente se encuentra elaborando sus bases programáticas para lo que será su cuarto gobierno a nivel nacional.

Es la segunda vez que funciona una Unidad Temática Programática sobre Afrodescendencia con el objetivo de construir los lineamientos y objetivos programáticos que se llevarán adelante en un eventual gobierno de izquierda.

Lo importante de esta etapa, es que además de generar este proceso al interior de la unidad, también estamos participando activamente de la Comisión Nacional de Programas del Frente Amplio, órgano político integrado por todos los sectores de la fuerza política, cuya tarea y responsabilidad es elaborar las bases programáticas generales de la fuerza política que será aprobado por el Congreso de la misma en diciembre de 2019. Esto quiere decir que el tema no aparecerá solamente en la sección específica que aborde la dimensión étnico – racial afrodescendiente, sino que estará inserto por primera vez en la historia de nuestra fuerza política, en todos los lineamientos programáticos de cara al cuarto gobierno nacional.

En síntesis, no hay avance si no hay un movimiento social afrodescendiente empoderado, que sea capaz de continuar impulsando las reivindicaciones en un mundo que cambia vertiginosamente y que tiende a profundizar la lucha de  clase, donde las dimensiones etnia – raza juegan un rol fundamental en la reproducción de la desigualdad y pobreza que aun nuestros países poseen.

Miguel Pereira

23/07/18.

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault

Si los gobiernos caen, los movimientos sociales afrodescendientes continúan

0
0
0
s2sdefault

Por Freddy Blanco (Venezuela).

freddyLas intenciones del Tío San en revertir el proceso de integración que con voluntad impulsó el difunto presidente Hugo Chávez sigue dando su fruto, lo que ayer fue con la alianza estratégica de los gobiernos progresistas hoy es una alianza de gobiernos proyankees con la clara visión de castrar los avances de independencia en los países de nuestra América. Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Argentina están en contra de los que hoy luchan por preservar que el ALBA no se convierta en atardecer, pero esta lucha es entre los gobiernos, lo que jamás podemos permitir que sea una disputa entre nuestros pueblos.

El hilo que jamás podemos romper es el cordón umbilical que nos une como hermanos por ser hijos de la madre África, a pesar de todas las pretensiones de quienes en el pasado fueron amos de nuestros abuelos por instaurar un modelo de división conceptual e ideológica denominada afroderecha que de manera tímida ha tenido éxito, nuestro norte debe ser la unidad de nuestros movimientos bajo un concepto antimperialista y bajo el lema de integración.

En mayo 2018 Venezuela fue el epicentro de las reparaciones en nuestra región a pesar de los avances que nuestros líderes han tenido a lo interno de cada país, más allá de ello el proceso de integración y la discusión colectiva tuvo lugar en la tierra de Bolívar y Chávez. Ahora bien en mi opinión personal como combatiente de esta causa me queda una interrogante ¿qué reparar? la coyuntura en la que vivimos nos llama a entender la complejidad organizacional de los movimientos sociales afrodescendientes en nuestros países, desde Durban 2002 a Venezuela 2018 los gobiernos de nuestros países han sufrido una metamorfosis en cuanto al tema afrodescendiente y donde no se hablaba del tema hoy se habla, pero esto ha servido muchas veces para crear divisionismo, incomprensión y en muchas ocasiones la disolución de movimientos por la falta de ética, la formación de sus cuadros, la creación de una brecha entre las instituciones conformadas bajo adeptos afrodescendientes, los movimientos sociales y las comunidades. Es por allí que debemos comenzar a replantearnos ¿que reparar y como lo vamos a reparar?,  e instar a los gobiernos que las reparaciones no bastan con la creación de instituciones estériles y sin decisión ante las instancias de gobierno.

Nació en Venezuela el Frente de Jóvenes Afrodescendientes Antimperialistas José Leonardo Chirino en el marco de ese proceso traumático que atraviesa nuestro país, Venezuela alza la voz con su juventud afrodescendiente, en el mes de mayo 2018. Venezuela marca un precedente en la historia con la creación de un frente antiimperialista, pero esta vez no con un discurso extraído de libros escritos por los grandes filósofos de la izquierda mundial si no un frente de los nietos y las nietas de los cimarrones antiesclavistas en Venezuela. A pesar de la operación tenaza que se aplica a nuestro país donde los que se han visto más afectados es nuestra juventud, la esperanza sigue viva en nuestras comunidades afrodescendientes  más de trescientos jóvenes afrodescendietes se dieron cita para concretar con el Presidente Nicolás Maduro lo que iniciamos en un momento con el presidente Hugo Chávez la creación de un movimiento que le hiciera frente a todos los embates que pasamos la juventud afrodescendiente a lo largo y ancho del país.

Frente de Jóvenes Afrodescendientes la política de nuestro país en un empeño por mantener su soberanía y a su vez por dar el ejemplo de su proceso inclusivo impulsa este gran movimiento con autonomía para ir afianzando el proceso de entendimiento gobierno, movimiento social y así resarcir las demandas que han venido afectando a lo largo de la historia a nuestros jóvenes afrodescendientes, ¿por qué antiimperialista? traigo esta interrogante y a su vez la respondo, ya que en nuestra América el concepto antiimperialista e izquierda ha sido tan manoseado por la guerra psicológica que funge como píldoras en nuestros jóvenes y esta ha tenido un efecto impresionante de tal manera que todo lo que lleve esos nombres es aborrecido, pero lo que debe entender nuestra juventud es que: la opresión y la esclavitud siempre la han manejado los poderosos esta que se adapta según los criterios de la superpotencias y su afán por sumergir nuestros países en el subdesarrollo. Esto pasa  por evaluar a quienes a lo largo de la historia han creado la desigualdad en nuestros países o nuestras comunidades, quienes han introducido las drogas a través de sus grandes carteles o las películas de Hollywood, quienes han promovido la educación privada en escuelas y universidades, quienes nos ven como posibles delincuentes y no obstante a eso nos asesinan, quienes plantean que hay una brecha entre pobres y ricos.... Es para combatir los vestigios de estos males que la juventud afrodescendiente de Venezuela impulsa este gran movimiento como ejemplo para la región quedando pendiente que esta se extienda a nivel internacional.

NO TENEMOS CADENAS EN NUESTROS PIES Y AUN NO SOMOS LIBRES (Bob Marley)              

Imprimir Correo electrónico

0
0
0
s2sdefault