Miércoles, 19 Septiembre 2018

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Balance político de los proyectos progresistas en la región y sus implicancias en la población afrodescendiente

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Por Antonio Quispe Rivadeneira (Perú).

QUISPEAnte la solicitud de los compañeros de la organización afroperuana Cedet, Centro de Desarrollo Étnico, de articular nuestra posición con relación a la situación de los afrodescendientes en una región marcada por la aparición de políticos y gobiernos, denominados ´progresistas´, me veo en la necesidad de desempolvar viejos atavismos personales y a la luz de este presente histórico, comenzar preguntándome:

-¿Ante hechos concretos de la aparición de liderazgos ´progresistas´ y sus consiguientes corrientes internas nacionales, los afrodescendientes de esos países, debieron ser parte de dichos procesos?

- ¿Existieron, o existen, condiciones objetivas para la participación afrodescendiente?

- ¿Por las mismas razones, existirían razones subjetivas para su participación en dichos procesos?

Estas interrogantes, que me planteo en una suerte de introspección, las considero vigentes, pues como vamos a ver en líneas subsiguientes, la conquista de derechos plenos y bienestar afrodescendiente, continúa siendo una tarea pendiente.

Comenzaremos recordando que la actual condición económica, social y política de los afrodescendientes es originaria de la trata trasatlántica y que esta fue parte de un proceso de cambio histórico de transición hacia un nuevo sistema económico, el capitalismo, quien tuvo en la esclavización una herramienta fundamental para su desarrollo y consolidación universal. Fueron actores de dicho proceso los comerciantes europeos, africanos y americanos, siendo los seres humanos africanos esclavizados, una mercancía indispensable.

La historia de los africanos y sus descendientes esclavizados, ha sido descrita por los activistas de los movimientos libertarios del siglo pasado y el actual, y constituye un insumo fundamental para la formación de la conciencia de rebeldía afrodescendiente. Rebeldía escrita en sangre a lo largo de las historias nacionales, pero sin rostro propio, al momento de hacer honor a sus luchas.

La captura, secuestro, esclavización, comercialización y usufructo colonial; la exclusión y explotación de las Repúblicas nacionales, hasta la actualidad, han dado origen a la situación afrodescendiente.

Los Pueblos Afrodescendientes (comunidades, barrios, callejones, asentamientos humanos, villorrios, distritos y países), se caracterizan, todos ellos por: empleos precarios, subempleo, desocupación, educación y salud precarios y de muy baja calidad.  Estigmatizados por la sociedad, por nuestra condición étnica racial y nuestra condición de pobres, como marginales: ladrones u homicidas.

Corresponde exponer, si los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Chile y Argentina, de corte ´popular´, han variado tal condición afrodescendiente.

Pero antes, dejemos en claro un término que será recurrente, a lo largo de la exposición:

Proyectos Progresistas. Considero así, los planes y acciones llevados a cabo por líderes y sus gobiernos, pertenecientes a una corriente política de izquierda o centro izquierda, quienes se declaran contra el orden tradicional económico y político, a quién llamaremos, sin una connotación peyorativa, orden conservador.

Existen algunos especialistas que dicen que de las bases filosóficas de este también llamado: ´progresismo´, han surgido movimientos como el feminismo, movimientos étnicos-raciales, el ecologismo o el movimiento por la diversidad sexual. Cierto o no este último análisis, en los hechos, tanto los movimientos políticos ´progres´ así como los otros, se han ganado la enemistad de las fuerzas del status quo.

Por no ser objeto de este artículo el análisis ideológico ni los trasfondos filosóficos, si los hay, en estos regímenes instaurados en nuestra región, me ocuparé solo de algunas de sus acciones más trascendentes y que por tal, hubieran repercutido en las poblaciones afrodescendientes de sus países.

Luego de los fenómenos de la guerra fría y el derrumbe de la URSS, los movimientos sociales y populares en nuestra América, carecieron de una dimensión continental, suprimiéndose términos como el ´internacionalismo´ o la ´solidaridad internacional de los pueblos´, vocablos a los que el aparato contra reformista conservador, le adjudicaba calificativos de ´trasnochados´ y ´caducos´.

El mismo concepto de ´movimiento popular´ fue reemplazado por ´sociedad civil´,  para diferenciarlas de los actos desde el Estado. Pero en tanto y en cuanto, las condiciones fácticas de nuestros países, continuaban siendo las mismas, de exclusión y pobreza para las grandes masas de trabajadores, indígenas y afrodescendientes, estos continuaron tomando plazas y carreteras, como última o única forma de tantear el cambio.

Como productos de este proceso de tránsito en la inconformidad social, surgen líderes carismáticos, hijos del desarraigo ideológico ortodoxo, pero con un discurso representativo de las demandas históricas. Es así que políticos de variopinta hechura, coinciden en la gesta de gobiernos reformistas de izquierda.

Así tenemos a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro del Partido Socialista Unido de Venezuela, bolivarianista y antiimperialista, Néstor y Cristina Kirchner del Frente para la Victoria, de origen peronista, Evo Morales del Movimiento al Socialismo, con un socialismo democráticobolivarianistaindigenistaantiimperialistanacionalista, Lula da Silva y Dilma Rousseff del Partido de los trabajadores, reconocidos socialdemócratas, Rafael Correa del Movimiento PAIS, socialdemócratabolivarianistanacionalista, Daniel Ortega del Frente Sandinista de Liberación Nacional, socialdemócratalaboristaantiimperialistaTabaré Vázquez y José Mujica del Frente Amplio Uruguayo, socialistas.

A esta lista se incorpora el reciente Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador del partido reformista MORENA.

Todos ellos, aunque aupados por la cresta incausada de los movimientos sociales populares nacionales, llegan a la Presidencia por la vía de la ortodoxia democrática occidental, iniciando procesos cualitativos, con intensiones opuestas a la de sus antecesores. Y digo incausados, porque dicha ola de inconformidad social, comprensible e histórica, careció de un norte ideológico y político conducente a la toma del poder para fines propios. Y esta será acaso, una de las causas, para las dichas masas de inconformes, que pudieran con el paso del tiempo, dirigir sus arengas en contra de quienes, por más de una década, gobiernan en su nombre con acciones ´afirmativas´ o ´inclusivas´, validadas por Washington.

En cada uno de estos países aludidos, los sectores populares han sido la razón de ser de los Gobernantes, y en su nombre apelaron al crecimiento y la estabilidad macroeconómicas, como estrategias, prestadas del liberalismo, para implementar programas sociales.

Es coherente suponer que dentro de los estratos sociales favorecidos se encuentran los afrodescendientes. Y es necesario enfatizar que durante estos años de “regímenes progresistas”, se han conquistado mayores derechos para los afrodescendientes, que en toda nuestra vida ciudadana.

Sin embargo, es oportuno puntualizar que tales conquistas, han sido propuestas e impulsadas por mujeres y hombres afroperuanos, con nombres propios, integrantes del Movimiento Afrodescendiente Internacional, teniendo de telón de fondo disuasivo, las luchas sociales de masas.

Dentro de las principales reivindicaciones de los afrodescendientes en este periodo, tenemos:

1.- Reconocimiento y espacios de participación. Tanto constitucional, como legal, pero siempre relativos.

2.- Acciones afirmativas.

3.- Infraestructura para el desarrollo. En proceso.

4.- Programas sociales, en conjunto con los demás sectores populares.

Intentando interpretar a Jesús “Chucho” García, incuestionado líder  afrovenezolano, aún está pendiente el ingresar a las entrañas mismas del núcleo político gobernante, léase partidos políticos, a través de un capítulo propio afrodescendiente.

Por ello y para ello, es menester seguir fortaleciendo los procesos afrodescendientes internos, para hacerlos cada vez más imprescindibles en las luchas sociales y políticas de los pueblos, pues aportamos a ellas, nuestra experiencia en las largas jornadas por libertad hasta conseguirla y desde allí hasta el presente, la lucha diaria por una vida digna, en otras palabras por la conquista de JUSTICIA SOCIAL. Para ello, también es nuestra responsabilidad, generar espacios colectivos afrodescendientes, en los campos de la economía, aún dentro de esta misma estructura del Estado.

Culmino augurando el reagrupamiento de los movimientos populares, incluido el afrodescendiente en ellos, para el ascenso a los órganos de poder, corrigiendo errores e instaurando verdaderos procesos descolonizadores, tema en los cuales, tienen mucho que aportar.

La lucha de los africanos y sus descendientes, fueron consustanciales con las luchas por la libertad, porque en juego estaba la propia. Hoy, en este presente histórico, los pueblos afrodescendientes: negros, zambos, mulatos, morenos, raizales, seremos consustanciales con las luchas por la justicia social, en busca de una nueva sociedad, con igualdad y equidad.

 
Antonio Quispe Rivadeneira

- Presidente de la Asociación Pluriétnica, Impulsora del Desarrollo Comunal y Social - APEIDO

- Natural del distrito de San Luis de Cañete.

- Alcalde de la Municipalidad Distrital de San LuisCañete Perú 1992 – 2002.

- Ganador del Concurso Nacional de Proyectos Innovadores del Banco Mundial con el Proyecto “La Presencia Afroperuana en el Desarrollo de la Agricultura en Cañete” 2002.

- Autor de los libros: “De la pampa” 2003 y “El donayre de Angelón” 2009.

- Asesor de la Municipalidad de San Luis de Cañete 2011.

- Asesor Despacho Ministerial, Ministerio de Cultura 2011-2012.

- Equipo Técnico del Centro Nacional de Salud Intercultural, del Instituto Nacional de Salud, Lima 2012 - 2018.

- Presidente de la Organización Afroperuana APEIDO - Asociación Pluriétnica, Impulsora del Desarrollo Comunal y Social – APEIDO - Cañete.

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