Sábado, 15 Diciembre 2018

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Chile: un país que abre la puerta para combatir contra el racismo en las Américas en el nuevo milenio

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baezPor Cristian Báez Lazcano (Chile).

La Conferencia Regional Preparatoria de las Américas realizada entre el 5 y 7 de diciembre del año 2000 y la Conferencia Ciudadana contra el Racismo, la Xenofobia, la Intolerancia y la Discriminación realizada como preámbulo los días 2 y 3 de diciembre del mismo año, ambas efectuadas en Santiago de Chile, significaron un enorme avance en la lucha contra el racismo y la discriminación, no solo por su aporte a la Conferencia Mundial de Durban sino, porque por sí solas representan hoy un punto de partida para la erradicación del racismo y la discriminación en América Latina. Para llegar a este punto, hubo distintas barreras que tuvieron que derribarse, en un continente que en esos tiempos vivían momentos difíciles tanto en lo político como también en lo económico, llegando a peligrar la realización de dicha conferencia.

Finalizaban los últimos años del siglo XX donde la globalización ya era una realidad y donde también la sociedad civil hacía seguimiento y se preparaba a la realización de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia que se realizaría en Durban Sudáfrica en diciembre del 2001. Para esto, los Estados se habían comprometido en realizar previamente distintas conferencias regionales, en la cual Brasil había manifestado su compromiso en ser la sede la cual recibiría a los treinta y cinco Estados de las Américas, organismos internacionales del sistema de naciones unidas y multilaterales, junto a la sociedad civil: indígenas, migrantes, pueblos Ron, afrolatinos y afrocaribeños llamados así hasta ese momento.

Pero lamentablemente Brasil vivía uno de los momentos más difíciles de su historia en dicho siglo a nivel político y económico, en su segundo periodo de gobierno de Luis Enrique Cardoso, donde la corrupción y la inflación obligaba a tener que replantearse la posibilidad de realizar o no la conferencia regional en el primer año del siglo XXI. Fue así como, el gobierno neoliberal de Cardoso, se ve en la obligación de renunciar a preparar dicho evento internacional, dada la situación política que estaba viviendo Brasil, quedando en la disyuntiva qué país o gobierno en las Américas tendría el interés en poder concretar dicha conferencia. Fue ahí donde aparece desde la sociedad civil, una institución chilena que promovía la defensa de los derechos humanos, haciendo énfasis en la lucha contra la discriminación en todas sus áreas: Fundación Ideas, liderada por su, en ese entonces, director Francisco Estévez un personaje que se transformará en uno de los impulsores para que la conferencia regional se realizara en Chile.

Era marzo del año 2000, un nuevo siglo se iniciaba y paralelamente en Chile comenzaba un tercer gobierno democrático, después de la dictadura militar de Pinochet (1973-1990) y donde a su vez, un gobierno socialista volvía después de Salvador Allende y esta vez venía liderado por uno de los personajes políticos claves en la lucha por recuperar la democracia en Chile, como fue Ricardo Lagos Escobar. Un gobierno socialista que sería el impulsor de una nueva tendencia política en Chile, como era el “Progresismo”. Un país que venia de un proceso de reconciliación y a su vez comprometido en la defensa de los derechos humanos. Por otro lado, Chile vivía una estabilidad económica y política favorable en comparación a los países de la región, donde la mayoría pasaba por crisis política y/o económicas o si no, eran gobiernos neoliberales que para ellos no era una prioridad la defensa de los derechos humanos, menos aun cuando se trataba de grupos vulnerables como pueblos indígenas y afrodescendientes.

Bajo ese escenario, Fundación Ideas tenía de alguna forma, el camino mas claro para poder negociar con aquel gobierno de Ricardo Lagos y presentar la propuesta de que Chile asumiera aquel desafío de realizar la conferencia regional de las Américas, preparatoria a Durban Sudáfrica. Fue así como Francisco Estévez inicia el dialogo con cancillería que tampoco sería tan fácil gestionar, sobre todo que desde cancillería se necesitaba también el apoyo político de otros países.

Por otro lado, y paralelamente, Estévez consideraba claro y estratégico poder generar alianzas y articular con otros movimientos sociales de América Latina y el Caribe para impulsar la conferencia ciudadana de las Américas que se realizaría a la par de los Estados. Fue así la importancia del diálogo que se generó con algunas organizaciones afrodescendientes de América Latina y el Caribe. Oneca y Mundo Afro, según Francisco Estévez, fue clave y estratégico para que la conferencia fuese una realidad. De igual forma, el dialogo con organizaciones indígenas complementó considerablemente la construcción de dicha conferencia.

Santiago se transformaría en el inicio de una nueva carta de navegación que marcaría el rumbo a la lucha por romper el “racismo estructural” en un mundo globalizado, donde las prioridades era el desarrollo e innovación tecnológica, donde la conexión con todo el mundo, profundizaría más la exclusión de nuestro pueblo afrodescendiente, que en esos tiempos éramos denominados como grupo étnico negros, afrolatino o caribeño.

En conclusión, el producto que saldría de aquella conferencia, como fue la Declaración y Programa de Acción de la Conferencia Regional de las Américas en Santiago de Chile incorporarían el compromiso de implementar políticas públicas de no-discriminación e inclusión social, cultural, económica y política de los afrodescendientes, incluso por medio de acciones afirmativas. De aquel documento se iniciaría un sinfín de acciones que llegarían a Durban donde se reafirmarían con mayor fuerza.

Por otro lado, Santiago de Chile, será el lugar donde nacerá la definición “afrodescendiente” y a su vez se completaría el cuerpo de la diáspora africana que fue esparcida por toda las Américas con el comercio de esclavos en la trata trasatlántica, puesto que por primera vez aparecen al mundo los afrochilenos, tema que compartiré en un próximo artículo, donde profundizaré la frase impulsado por el activista afrouruguayo Romero Rodríguez: “entramos negros y salimos afrodescendientes” en la conferencia de Santiago, y donde yo le agregaría: “… y aparecimos los afrochilenos”.

Cristian Báez Lazcano

Investigador Vivencial de la Cultura afro en Chile

Líder y Activista Afrochileno.

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