Sábado, 15 Diciembre 2018

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Los gobiernos progresistas y el pueblo afroecuatoriano: evaluación desde las políticas públicas

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Por José F. Chalá Cruz (Ecuador).

jchalaVarios académicos han denominado como gobiernos progresistas a los gobiernos que han desplegado una ideología de una nueva izquierda, agrupados alrededor de la conceptualización teórica-sociológica de Socialismo del Siglo XXI, apostando a un cambio de paradigma que lleven a una transformación social, sustentado en un desarrollo con rostro humano y  el ser humano sobre el capital. En cada uno de los países tomó nombres propios como Socialismo Bolivariano, Socialismo Comunitario, Socialismo del Buen Vivir.

El derrotero mayor era superar y resistir al neoliberalismo, buscando constituirse en una alternativa a la liberalización de los mercados, las privatizaciones, la fragmentación social y la acentuación de las desigualdades.

El progresismo latinoamericano fue la reivindicación de «algo», aunque fuera poco, frente a la «nada» que dominó los años de reacción conservadora. Ese «algo» fue detener el ritmo de las privatizaciones, en muy pocos casos revertirlas, aumentar la presencia estatal y los servicios sociales básicos, ampliar los beneficiarios de los programas de subsidios focalizados (Ospina, 2016)[1]

Este fenómeno sociológico empezó a partir de la elección en Venezuela de Hugo Chávez como presidente en el año 2000 y luego siguieron los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Uruguay.  A pesar de ello, nos todas estas realidades políticas fueron homogéneas, sino que tuvieron sus propios matices en su concepción y accionar político.

En la mayoría de estos procesos fue acompañado de reformas constitucionales, y a dar un papel más protagónico al Estado. Para los casos de Brasil y Uruguay se planteó que estos procesos progresistas estuvieron marcados no por una transformación estructural sino por una humanización del capitalismo, sin abandonar este modelo económico. En el primer período de Kirchner se planteó como un “capitalismo serio”. [2] A pesar de ello, fueron articulados y asumidos como gobiernos progresistas.

Estos procesos políticos generaban esperanzas desde la lógica que cambiando de paradigmas, se iba a acortar las brechas históricas sociales y económicas. Estas expectativas fueron acompañados de posicionar, como elemento central para pensar nuevas sociedades y relaciones de poder, el tema de la diferencia. Una diferencia que históricamente había servido para crear desigualdades, ahora se la planteaba como un mecanismo para seguir pensando en diferencia para crear igualdad, en países como Ecuador y Bolivia el tema de la interculturalidad era un elemento fundamental de estos proyectos de transformación, canalizadas a través de demandas que se habían planteado desde los movimientos sociales inicialmente indígena y luego el afroecuatoriano como un proyecto político. Encaminado a un reposicionamiento y revaloración de las cosmovisiones, filosofías de los pueblos.

En el caso particular de Ecuador, a pesar que se produjeron cambios constitucionales a favor de los pueblos, al volver a reivindicar su estatus de pueblos y de los derechos colectivos, se trabajaron reformas en el plano de reparaciones y acciones afirmativas.

La Corporación para el Desarrollo del Pueblo Afroecuatoriano-CODAE, fue una institución que se creó para dar respuestas a las desigualdades históricas y estructurales a través de la política pública diferenciadas. Desde ese espacio se logró financiar becas para estudiantes afroecuatorianos en universidades en programas de cuatro nivel. Además se desarrolló programas de vivienda, entre otros proyectos de política pública. Se entendió muy bien desde este espacio que una buena manera de hacer una verdadera reparación es a través de la política pública.

Si bien es cierto, esto no ha sido suficiente para superar las brechas históricas se reconoce el esfuerzo por atender a la población afroecuatoriana.  Quedando aún una deuda para los pobladores de este pueblo.

Pero ¿por qué resulta tan difícil cerrar brechas históricas a través de las políticas públicas, tomando en cuenta que el Estado se asume como Estado intercultural?

Una primera razón la podemos encontrar que en la actualidad el movimiento afroecuatoriano se encuentra desarticulado y debilitado, lo cual no ha permitido una presencia significativa y contundente en el escenario político nacional, restando la capacidad de negociación y diálogo con el ejecutivo.

Otra de las respuestas las podemos encontrar en que desde diferentes gobiernos ha existido una suerte de “indigenismo”, es decir, que han entendido la diversidad de pueblos únicamente desde los pueblos y nacionalidades indígenas, sino solo basta ver la Ley de Educación Intercultural-LOEI, donde crea un Sistema de Educación Intercultural Bilingüe, es decir, indígena dejando fuera a los otros pueblos.  

Y como último elemento filosófico-político es que el socialismo del Siglo XXI, desde su matriz marxista la categoría de la clase es  el eje central, es decir, la desigualdad se explicaba desde la estructura y superestructura económica, y no se entendió que en el caso de los pobladores que pertenecen a los pueblos y nacionalidades, la pobreza está determinada y adscrita a su pertenencia y constitución como pueblos. Justificando lo que se ha denominado como colonialidad del poder, donde la categoría de raza además de interactuar con la clase la determina. (Quijano 1992, 2000). [3]

Finalmente una prueba más de esta suerte de no entendimiento de la diversidad de los pueblos y la diferencia colonial, ha sido una demanda que aún no es escuchada en torno al Decenio del Pueblo Afroecuatoriano como medida de reparación.

Referencias bibliográficas utilizadas

Ospina, P. 2006. El reformismo progresista. Tomado de: http://nuso.org/articulo/el-reformismo-progresista/

 

Quijano, A. 1992. “Colonialidad y modernidad-racionalidad”. En Heraclio Bonilla. Comp. Los Conquistados, 1942 y la población indígena de las Américas. (Bogotá: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, sede Ecuador, Tercer Mundo Editores.

------. 2000.  “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”. En Edgardo Lander. Comp. La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Buenos Aires: CLACSO.

[1] http://nuso.org/articulo/el-reformismo-progresista/

[2] Discurso de Néstor Kirchner 25/05/2003. Esta concepción estuvo determinada por entender que sin abandonar el capitalismo se podría implementar medidas que mejoren la redistribución de la riqueza de una manera más equitativa.

[3] La colonialidad del poder determina que la categoría de raza es el elemento que justifica la desigualdad social y económica.

 

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