Domingo, 09 Agosto 2020

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Pueblos afrodescendientes

Una problemática que perdura en el tiempo

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El caso que está originando actualmente una oleada de protestas en ciudades de Estados Unidos y en diferentes países del mundo es el de George Floyd. Él era un hombre afroamericano de 46 años que murió después de que un agente policial de Minneapolis, Dereck Chauvin, mantuviese su rodilla sobre el cuello de George durante más de ocho minutos. Es justamente esta escena la que se está difundiendo en videos en las redes sociales. En el video se logra escuchar a Floyd suplicar a los policías: “por favor, no puedo respirar” mientras que las personas que rodeaban la escena pedían al policía detenerse con la presión de su pierna en el cuello de George.

La detención en contra de George fue por la acusación de usar un billete falso en la compra de cigarrillos; no se cuestiona el hecho de su detención, lo que causa indignación es la crueldad con la cual el agente policial mantiene la presión de su rodilla en el cuello de Floyd, cuando él ya estaba inconsciente. Además, en los videos no se muestra resistencia de parte del detenido e inclusive Floyd estaba totalmente desarmado; por lo cual, el alto grado de violencia ejercida por los oficiales era totalmente innecesaria. Este abuso es confirmado por la revista The New York Times: “Nuestro video muestra que el Sr. Chauvin no quitó la rodilla incluso después de que el Sr. Floyd perdió el conocimiento, y durante un minuto completo después de que los paramédicos llegaron a la escena (2020)”.

Ante este hecho, me surgen diversas preguntas; la más importante es: ¿qué motivó al policía a realizar una conducta tan irracionalmente violenta hacia George? Considero que una de las motivaciones fue la aún existencia en Estados Unidos de una cultura de discriminación hacia los afroamericanos. 

En la historia de Estados Unidos es evidente de que la segregación racial ha sido un fenómeno difícil de superar. La esclavitud de los afrodescendientes fue abolida en el año 1865 y en el año 1868 fue ratificada la decimocuarta enmienda, en esta, todas las personas (incluyendo a esclavos) nacidas en Estados Unidos obtenían la ciudadanía. Sin embargo, los estados del sur se mostraban en contra de esta enmienda y después de la Guerra Civil promulgaron los “códigos negros”. Estos códigos disciplinaban el comportamiento de los ciudadanos afroamericanos. Luego surgieron las leyes de Jim Crow, “Fueron promulgadas en 1876 y se extendieron hasta 1965 bajo el lema “separados pero iguales”. Estas leyes separaban los beneficios sociales según la etnia o el color de piel, principalmente se aplicaban en espacios públicos como escuelas, sanitarios, restaurantes, parques, transporte e incluso el ejército” (Roa, G 2019). Recién en el año 1964 con la Ley de Derechos Civiles se prohibió la discriminación étnica, racial.

Si bien es cierto, hoy en día, la discriminación racial no es percibida con la misma intensidad de los años de 1860, siguen existiendo porcentajes altos que demuestran que hay una desigualdad en las condiciones de vida de los afroamericanos. En el estudio de Inequality of Opportunity Project se analiza a los grupos de población: blancos, latinos, indígenas, asiáticos y negros; en él se concluye que los indígenas y los negros no tienen una tendencia ascendente del aumento de sus ingresos económicos; “Inequality of Opportunity Project concluye que las disparidades raciales en el ingreso son una de las cuestiones más persistentes en la sociedad estadounidense, y que a la identidad racial a la que se pertenece marca de una generación a otra las oportunidades para estudiar, trabajar, los niveles salariales y el ascenso social” (Nelson y Kopf 2018).  Un estudio de Pew Research Center (2018) determinó que en el año 2016 las familias blancas no-hispanas ingresaban 171.000 dólares al año, exorbitantemente menos que los ingresos de una familia media afroamericana que era de 17.100 dólares.

De esta discriminación racial, se deriva el problema de la violencia policial hacia los afroamericanos, a raíz del caso de George Floyd, y de otros casos como el de Rodney King, quién fue golpeado y gravemente herido por la policía de Los Ángeles en 1992, o Amadou Diallo, asesinado por la policía de Nueva York en 2009, en 2014 fueron asesinados por policías de Estados Unidos Michael Brown y Eric Garner, entres muchos más. En la Corte Interamericana de Derechos Humanos se determinó, en el 2015, que más del 34% de la población afrodescendiente, civiles desarmados, fueron asesinados por agentes de la policía.

 Un estudio en Racial/Ethnic Disparities in the Use of Lethal Force by US Pólice, 2010–2014 reveló que los hombres negros tienen casi tres veces más probabilidades de ser asesinados por la fuerza policial en comparación con los hombres blancos. En la ONU un Informe del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias concluyó: “por momentos la policía ejerce niveles más altos de violencia contra ciertos grupos de personas, basados en el racismo institucional. La discriminación [...] también [...] impacta los patrones de rendición de cuentas” (2010). Frente a este abuso de la violencia por parte de los oficiales contra este sector de la población se une el problema de impunidad, pues información de la Oficina de Estadísticas Judiciales (2006) muestra que el 92% de las denuncias por el abuso de fuerza -en agentes policiales- presentadas ante agencias de control estatales y locales fueron desestimadas. 

Desde una perspectiva jurídica, los hechos de discriminación racial van en contra de principios y reglas establecidos en la legislación internacional. Una clara afectación al art. 2 de la Declaración Americana: “Todas las personas son iguales ante la Ley y tienen los derechos y deberes consagrados en esta declaración sin distinción de raza, sexo, idioma, credo ni otra alguna distinción de raza, sexo, idioma, credo ni otra alguna”;  además lo mismo se establece en art.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en el art. 3 de la Carta de la OEA. Inclusive en el art. 1 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial se especifica que la discriminación es: “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra”.

Teniendo en consideración estas legislaciones internacionales se dice que los Estados partes tienen un deber de garantizar el respeto de los derechos de todas las personas; es un accionar activo el que deben de realizar. Accionar activo porque deben de promulgar o promocionar políticas que reduzcan las brechas de desigualdad entre diferentes grupos sociales. En el caso de Estados Unidos existe un ordenamiento jurídico que prohíbe que la ley sea discriminatoria, pero la Comisión Interamericana observa que, “el marco jurídico de los Estados Unidos no prohíbe en gran medida el impacto desigual de las políticas aparentemente neutrales, salvo en circunstancias legales muy limitadas” (2018). Esto quiere decir que las leyes o políticas que se incentivan en los Estados Unidos no tienen un propósito discriminatorio; sin embargo, en la aplicación de estas políticas se dan efectos que producen la problemática de discriminación.

La Comisión ha establecido de que: “cada Estado de las Américas tiene la obligación de garantizar la seguridad y salvaguardar el orden público, por lo tanto, la facultad de hacer uso de la fuerza para garantizar esos fines; sin embargo, esta facultad está limitada por la observancia de los derechos humanos” (2018). La limitación a la que se refiere es que no debe de vulnerar derechos como: a la vida, la igualdad ante la ley, el debido proceso y el derecho a no ser sometido a tortura y malos tratos. Pero esto no es aplicado por la legislación de Estados Unidos porque las leyes estatales de este país no cumplen con las normas internacionales. Citando a la Amnistía Internacional en su informe sobre la fuerza letal por parte de la policía en Estados Unidos: “las leyes de los Estados Unidos no incluyen disposiciones que exijan el uso de medios no violentos antes de recurrir al uso de la fuerza, que exijan el uso de la fuerza letal como último recurso, o que exijan que se dé una advertencia antes del uso de la fuerza letal” (2015). Entonces el problema radica en las normativas internas de los estados, pues son muy ambiguas y pocas claras en la hora de delimitar el uso de la fuerza de los oficiales contra los detenidos, esto se agrava con el hecho de una cultura persistente de discriminación hacia afrodescendientes.

Tal panorama de Estados Unidos no es ajeno a la situación de nuestro país, si bien no ocurre con la misma intensidad, sigue existiendo en el Perú desigualdad en las condiciones de vida de la población afroperuana. En el ámbito de educación, apenas el 27.9% de afroperuanos tienen acceso a educación secundaria completa y apenas un 1.9% a educación superior (M. Benavides y M. Torero, 2006: 33- 34).

En el ámbito de salud, se sabe que las enfermedades frecuentes de este grupo de población es la anemia falciforme, la hipertensión arterial, la diabetes, y el glaucoma; pero frente a esto no hay políticas impulsadas por el gobierno para darles una atención eficiente. Otro derecho que se le vulnera es a la identidad étnica y cultural, establecido en el art. 2 inciso 19 de la Constitución Política del Perú (1993). Esto es en base a que los afroperuanos no pueden acceder a su historia cultural, pues su historia no es parte de la historia “oficial” del Perú.

Todas estas problemáticas en el Perú han sido enfrentadas por grupos o asociaciones, como el Centro de Desarrollo Étnico Cedet, que buscan fortalecer la cultura de la comunidad afroperuana y de promover o difundir los derechos humanos de esta comunidad, en tanto que son personas que comparten la misma nacionalidad que el resto de peruanos y por ende deben tener los mismos derechos.

Desde mi perspectiva considero que superar este problema de discriminación es muy importante porque somos un país multicultural, convivimos con personas de diferentes identidades étnicas: afroperuanos, indígenas, mestizos, quechuas, entre otros; la convivencia será ideal y adecuada entre los peruanos si nos respetamos entre todos. Valorar de igual medida a cada una de ellas, debe ser lo que nos garantice el pleno desarrollo de nuestra identidad como peruanos. Considero, desde una experiencia personal, que el conocer acerca de estas culturas es una experiencia enriquecedora. Aprendí desde el taller de “palenque” de Cedet que la cultura afroperuana se expresa en las danzas, cantos, libros, etc. Todo esto me enseñó que valorar y aprender sobre una cultura hace que pueda complementar mi identidad como persona.

BIBLIOGRAFÍA: 

Evan Hill, E.  Tiefenthäler, A . Triebert, C. Jordan, D. Willis,H . Stein, R (4 de junio de 2020). 8 minutos y 46 segundos: cómo mataron a George Floyd en custodia policial. The New York Times. Recuperado de https://www.nytimes.com/2020/05/31/us/george-floyd-investigation.html

Roa, G. (30 de enero de 2019). Horrores Humanos: Las Leyes de Jim Crow. Culturizando .Recuperado de https://culturizando.com/fueron-las-leyes-jim-crow/

Nelson, E. Kopf, D. (20 de marzo del 2018). Un gran estudio nuevo de Stanford y Harvard demuestra que la desigualdad de los Estados Unidos no se trata solo de clase. Quartz. Recuperado de https://qz.com/1233187/equality-of-opportunity-project-a-new-study-proves-that-race-matters-more-than-class-to-us-economic-inequality/

Bialik, K. (22 de febrero de 2018). 5 facts about blacks in the U.S. Pew Research Center. Recuperado de https://www.pewresearch.org/fact-tank/2018/02/22/5-facts-about-blacks-in-the-u-s/

James Buehler, “Racial/Ethnic Disparities in the Use of Lethal Force by US Police, 2010–2014,” American Journal of Public Health, Jan. 11, 2017, available at: http://ajph.aphapublications.org/doi/abs/10.2105/AJPH.2016.303575

ONU., Informe del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, Philip Alston, Study on police oversight mechanisms, A/HRC/14/2/Ad. 8, 28 de mayo de 2010, párr. 10.

Bureau of Justice Statistics, Citizen Complaints About Police Use of Force, junio de 2006.

Comisión Interamericana de Derechos Humanos (26 de noviembre de 2018). Afrodescendientes, violencia policial, y derechos humanos en los Estados Unidos.OEA. Recuperado de http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/ViolenciaPolicialAfrosEEUU.pdf

Amnistía Internacional, Fuerza Letal: Uso de la fuerza letal por parte de la policía en Estados Unidos Junio 2015, p. 18.

Benavides, M., Torero, M. y Valdivia, N. (2006). Pobreza, discriminación social e identidad: el caso de la población afrodescendiente en el Perú. En J. Stubbs y H. Reyes (eds.), Más allá de los promedios: afrodescendientes en América Latina. Washington D.C.: Banco Mundial.

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