Lunes, 25 Enero 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 13 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA Demandas y desinterés de los partidos políticos frente a los movimientos sociales afrodescendientes

 

D´Cimarrón N° 13

  • Movimientos sociales afrodescendientes demanda y desinterés de los partidos políticos (*)

    Movimientos sociales afrodescendientes demanda y desinterés de los partidos políticos (*)

    Por Beatriz Ramírez Abella (Uruguay)     Si tenemos que determinar algo podemos afirmar que los formas organizativas de las personas afrodescendientes comenzaron con la trata esclavista transatlántica. Generador del proceso de acumulación capitalista. Teniendo como costo haber sido el genocidio más grande de la historia.  Mujeres, hombres y niños africanos sustraídos,

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  • Afrobolivianos: El Estado plurinacional y la participación política en un contexto de minoría

    Afrobolivianos: El Estado plurinacional y la participación política en un contexto de minoría

    Por Juan Carlos Ballivián (Bolivia) En el contexto de la Real Audiencia de Charcas (hoy Estado Plurinacional de Bolivia) al pueblo afro le correspondió compartir con los aymaras, quechuas entre otros, el periodo de esclavización y explotación tanto individual como colectiva. Los africanos por su naturaleza genotípica de origen y

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  • Movimientos sociales afrodescendientes demandas y desinterés de los partidos políticos (**)

    Movimientos sociales afrodescendientes demandas y desinterés de los partidos políticos (**)

    Elmer Mauricio Enríquez Bermúdez (Guatemala) Los movimientos sociales se han formado de una u otra forma para hacer un gran frente y presionar a los partidos políticos de derecha. Una de las fuertes causas para llevarlo a cabo y accionar de esta forma es debido a las innumerables injusticias cometidas

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  • Argentina, un país que se cree fenotípicamente blanca y culturalmente europea. ¡Argentina también es afro!

    Argentina, un país que se cree fenotípicamente blanca y culturalmente europea. ¡Argentina también es afro!

    Por Denise Luciana de Fátima Braz (Brasil) Durante un viaje de vacaciones a Buenos Aires, Argentina en 2012 decidí hacer una maestría en el país porque me llamó demasiado la atención la nítida ausencia de personas fenotípicamente negras en las calles, o lo que yo entendía y percibía como negros/as.

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  • Movimientos sociales afrodescendientes: demandas y desinterés de los partidos políticos (***)

    Movimientos sociales afrodescendientes: demandas y desinterés de los partidos políticos (***)

    Por Ana Mariela Araya Orellana (Chile) Con este artículo pretendo dejar en manifiesto la participación cada vez más empoderada de las personas en condición migratoria residentes en Chile,  particularmente me refiero a los ciudadanos afrodescendientes provenientes de Haití, quienes a falta de garantías reales que favorezcan su regulación en el territorio

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El reconocimiento o el largo camino de lo particular a lo universal

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agenda afroMucha tinta ha corrido en el debate acerca de si debemos o no mencionar la raza. A pesar de que el psicoanálisis tiene más de un siglo vigente, algunos todavía no creen que narrando se puede sanar. Piensan que dejar de mencionar algo, lo hará desaparecer. Como si de prestidigitación se tratase. Como si no hablar de los pobres eliminaría la pobreza y en esa misma lógica, no hablar de la raza eliminaría el racismo, o no hablar del covid-19 eliminaría la pandemia. Inocencia o mala fe, muchas denuncias hemos recibido aquellos que luchamos cotidianamente contra el racismo.

Mirados con sospecha por los marxistas ortodoxos, por aquello de que nombrar la raza desconcentra la clase y divide al proletariado o acusados por parte de los liberales, que consideran que racializamos a individuos que quieren sentirse individuos sin más; y por si fuera poco, en ese fuego cruzado, nunca falta algún negacionista, que ostentando algún cuerpo racializado diga para distanciarse de nosotros (y de su pueblo) que denunciar el racismo es de acomplejados. No nos dejan respirar. 

Así las cosas. Nuestro número de la revista D’Cimarrón 8 intenta saldar cuentas. Por un lado, con la compañía de intelectuales de todo el continente americano, decidimos asumir que la raza debe ser nombrada no para legitimarla o para hacer apología de este concepto surgido para deshumanizar a los cuerpos no blancos, sino como forma de denuncia. Es decir, nombrar la particularidad de ser negro como preludio o antesala política a que seamos todos iguales. Por el otro, esta denuncia busca una reparación a partir del reconocimiento de esta injusta diferencia. No es una paradoja filosófica, es la contradicción misma de nuestros órdenes jurídicos, políticos, económicos, estéticos y culturales. Si no denunciamos a la República como racista, no lograremos el reconocimiento necesario como ciudadano sin más. Que es lo que pretendemos.

Para lograr este objetivo, antes, necesitamos que el Estado peruano haga gala de la justicia histórica que otros países de la región han ejercido, otorgando a las afroperuanas y a los afroperuanos el estatus de pueblo. El significante población, ha intentado despolitizarnos y excluir de la historia peruana la fragua cultural y étnica que hemos aportado a la construcción de esta nación. Refiriéndose a un número injusto que recuerda más a una visión colonial que nos trató como mercancía, que a la reparación histórica que la República está moralmente obligada a otorgarnos por siglos de exclusión. No hay reconocimiento sin restauración. 

Al mismo tiempo, queremos alertar sobre el peligro del esencialismo identitario. Así como la historia del racismo contra los diversos pueblos indígenas o los migrantes chinos en Perú y las consecuencias étnicas y culturales no son las mismas, tampoco son homologables la experiencia de todos los pueblos afrodescendientes del continente. Al movimiento de la negritud en los años 30 del siglo pasado, le costó muy caro quedar entrampado en el nacionalismo negro que excluía otras diversidades mediante el esencialismo afrocéntrico, invirtiendo la falacia racial en la búsqueda de una identidad única de lo negro, en lugar de priorizar su eliminación. Estos excesos nocivos fueron corregidos décadas más tarde por sus propios fundadores. 

De lo que se trata, es de impedir a toda costa que la sociedad condene o privilegie a alguien por su color de piel “blanco o no blanco” o por su origen étnico sea este mapuche, tarahumara, chino o afroperuano. Es por esa razón, que nuestro lugar actual es nombrarnos negros (o afrodescendientes, mulatos, raizales o zambos) para desde allí, reclamar que desaparezca para siempre ese flagelo. 

Si entramos como pueblo, nosotros: negros o negras en este debate, esperamos salir de él simplemente como ciudadanos.

Fotografía: Defensoría del Pueblo.

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