Lunes, 28 Septiembre 2020

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Nuevas formas de esclavitud

POLÍTICA

  • La nueva esclavitud de los afroperuanos: condiciones laborales y autoexplotación

    La nueva esclavitud de los afroperuanos: condiciones laborales y autoexplotación

    Sergio Martín Quispe Contreras (Perú). “El cambio no solo es posible, es inevitable” Anónimo  Los y las afroperuanas han sido una pieza clave en el funcionamiento de la economía peruana desde tiempos de la colonia, desde su llegada al entonces virreinato más grande del continente recién conquistado. Por lo tanto, no se puede explicar la riqueza productiva de las haciendas costeñas peruanas sin el trabajo forzoso de los hombres y mujeres esclavizados, provenientes de la costa occidental africana. La manumisión de la esclavitud en 1854 fue el primer paso para considerar a este grupo sociohistórico como seres humanos, condición que

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  • La nueva esclavitud Yapatera: comunidad afroperuana frente a los abusos de las empresas agroindustriales

    La nueva esclavitud Yapatera: comunidad afroperuana frente a los abusos de las empresas agroindustriales

    Por Shessira Edita Barranzuela Carrasco (Perú). Con el paso del tiempo, las comunidades afroperuanas nos hemos visto obligadas a lidiar con abusos de toda índole, en este caso me centraré en las formas extremas de explotación que nos sometemos la mayor parte de los pobladores de Yapatera en las empresas agroindustriales, por razones injustas de exclusión, desempleo, racismo, discriminación y falta de oportunidades. Yapatera se ubica a cinco kilómetros del distrito de Chulucanas, Provincia de Morropón, departamento de Piura. Somos descendientes de personas que fueron esclavizadas, de origen malgache, angola y mozambique. En 1884, según archivos y documentos consultados, Chulucanas

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  • Agricultura y explotación

    Agricultura y explotación

    Por Segundo Agustín Huertas Montalbán (Perú). La agricultura es una de las actividades económicas más antiguas, tiene un orden de importancia tan grande que muchos han llegado a sostener que “si el campo no produce, la ciudad no come”, sin embargo el campesino que no tiene tierra seguirá por siempre trabajando en calidad de peón, con un salario de treinta y cinco soles por una jornada de seis horas durante el día, iniciando la labor desde las siete de la mañana y culminando a la una de la tarde.  Como quiera que en Morropón distrito no hay acueductos ni represas para

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  • Anotaciones preliminares sobre la Covid-19 y la población afrodescendiente en Colombia

    Anotaciones preliminares sobre la Covid-19 y la población afrodescendiente en Colombia

    Por Oscar Jehiny Larrahondo Ramos (Colombia) y Carlos Augusto Viáfara López (Colombia). Introducción Desde enero, cuando se conocieron los primeros casos de la Covid-19 en Wuhan (China), hasta su llegada a América Latina en marzo, nuestra región se comportaba como espectador, un tanto incrédulo, de lo que se inició como una epidemia localizada y creció rápidamente hasta convertirse en pandemia. Con la aparición de los primeros casos, no se mostraron respuestas institucionales sólidas para contrarrestar lo que hoy es un tema prioritario en las agendas nacionales; América Latina pasó de ser un convidado de piedra a ser el epicentro mundial de la

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  • Todas as vidas importam ou é só uma tendência falar sobre isso?

    Todas as vidas importam ou é só uma tendência falar sobre isso?

    Todas las vidas importan o es solo una tendencia hablar de ello Por Danielle Almeida (Brasil). Artivista antirracista y por la vida de las mujeres, Master en Ciencias de la Educación (Universidad de Monterrey /México) y especializada en Historia de África y de los Afro-brasileños (Universidad Federal de Minas Gerais e Casa das Áfricas), licenciada en Canto por la Universidad Federal de Pelotas. Há quase cinco meses, a morte que descansava discreta entre as roupas e sapatos de grife começou a derrubar copos, bater portas, assoviar no fundo das consciências. Em razão do Covid-19, minuto a minuto, os meios de comunicação

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  • Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición

    Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición

    22.08.2009 - Santo Domingo - espacinsular.org La UNESCO confía en que con el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, el mundo pueda “conciliar el deber de recordar ciertos hechos del pasado y su obligación de situarlos en su justa perspectiva histórica”. En un mensaje con motivo de la conmemoración, este domingo, el director general del organismo, Koïchiro Matsuura, dijo que la diversidad de las memorias es una exigencia democrática que debe responder a la demanda social e ir acompañada de la búsqueda de referencias comunes. “Podemos lograrlo mediante una educación de calidad y pluridisciplinaria, que incorpore

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Las dos pandemias

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Por Mónica María Salazar Suárez (Perú).

moicaEstamos seguros, que pronto la comunidad científica internacional desarrollará una vacuna capaz de inmunizar a la humanidad contra el Nuevo Coronavirus, la pandemia que en pocos meses ha cobrado la vida de casi medio millón de personas alrededor del mundo. Sin embargo, hay otra pandemia que nos aqueja desde hace siglos y que pareciera no tener fin: el racismo.

La pandemia del COVID-19, ha afectado a casi todo el planeta, pero ha sido más severa con algunos grupos en particular. En Estados Unidos (que posee el más alto índice de víctimas a nivel mundial) de los cientos de miles de personas fallecidas hasta el momento, son las de origen afrodescendiente e hispanoamericano, las que registran mayores tasas de hospitalización y muerte por esta causa. 

Según datos difundidos por BBC Mundo, en Nueva York, principal foco de la pandemia en EE.UU. hasta el 8 de abril el 28% de las 4.009 muertes por Covid-19 eran de personas afro, según reveló el gobernador Andrew Cuomo. En Chicago, hasta el 5 de abril cerca de la mitad de los casi 5.000 contagiados era personas de origen afro. Allí han fallecido 1.824 afroamericanos, frente a 847 blancos, 478 hispanos y 126 personas de origen asiático. Esto representa el 72% de las muertes, aunque solo son el 30% de la población, en una ciudad que cuenta con 2,7 millones de habitantes.

En el estado de Michigan, la población afroamericana alcanza solo el 14%, pero concentra el 33% de los casos reportados y el 41% de las muertes por COVID - 19, según informes de las autoridades sanitarias. En Lousiana, casi el 40% de muertes por el virus han ocurrido en Nueva Orleans, donde la mayor parte de los habitantes son de origen afro. Allí, hasta el 8 de abril, se habían reportado 4.942 casos y 185 personas fallecidas.

Según un estudio de ProPublica, en Milwaukee, Wisconsin, una de las ciudades más segregadas de Estados Unidos, hasta el viernes 3 de abril se habían registrado cerca de mil casos de COVID-19; aunque la población afro solo representa el 26% del total de habitantes, casi la mitad de los casos reportados eran afroamericanos y de las 27 muertes registradas, 21 fueron personas afro. 

En una entrevista con CBS Mundo, Jerome Adams, uno de los portavoces del gobierno norteamericano en temas de salud pública, dice que la crítica situación que enfrentan los afroamericanos frente a la pandemia, no sorprende. 

La población afro está siendo especialmente golpeada por el virus, debido a su situación vulnerable y multicausal: pobreza, desempleo, viviendas precarias y hacinamiento, mala alimentación, falta de acceso a servicios de salud de calidad. Todo ello, sumado a las condiciones médicas prevalentes asociadas a este grupo étnico como asma, hipertensión arterial, enfermedad coronaria, diabetes, obesidad, entre otras, complican aún más la prognosis. Estas patologías predisponen a la población afrodescendiente a una mayor letalidad. 

Amitabh Chandra, director de investigaciones de políticas de salud en la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, señala que existen otros factores que colocan en desventaja a los afroamericanos, frente a otros sectores de la población norteamericana: el no contar con un seguro de salud y una mayor exposición al contagio (debido a los trabajos que realizan). La falta de ingresos adecuados o de un fondo de ahorro, los obliga a seguir en la calle a pesar de las medidas de aislamiento social recomendadas por las autoridades sanitarias. La pandemia también afecta en mayor medida a los afroamericanos, debido a que tienen cinco veces más probabilidades de estar en prisión que las personas blancas, según The Sentencing Project. 

Con igual crueldad la otra pandemia (el racismo), ha impactado a Estados Unidos con el asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd, cometido por el agente de policía Thomas Lane. Un acto de brutalidad policíaca, que ha provocado la indignación mundial y movilizaciones masivas sin precedentes en 140 países, desafiando las normas de distanciamiento social, con el riesgo de desencadenar una segunda ola de contagios por COVID -19 en el mundo. 

Bajo el lema #Black Lives Matter, movimiento iniciado en 2013 miles de personas, sobre todo en Europa y Norteamérica, han salido a protestar por este crimen. No es la primera muerte de un afroamericano ocurrida a manos de un miembro de la policía norteamericana, pero en estas circunstancias el crimen de George Floyd ha adquirido una especial significación; se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el racismo sistémico, una pandemia que parece no tener fin. 

“I can’t breathe”, fueron las últimas palabras pronunciadas por Floyd, mientras moría asfixiado bajo la rodilla del agente Lane. Esta frase, coincide con lo que experimentan las víctimas del corononavirus en su fase más aguda, quienes claman desesperadamente por oxígeno para seguir viviendo. El video del momento preciso del hecho se volvió viral, invadiendo las redes sociales y causando una reacción en cadena que ha trascendido las fronteras de E.E.U.U., llegando a varias ciudades de Canadá, México, Brasil, y el continente europeo. 

Se dice que hay un “racismo institucional” practicado sistemáticamente por la policía norteamericana, contra las personas de origen afro, y las estadísticas parecen demostrarlo. El diario The Washington Post mantiene un registro de cada tiroteo mortal en el que ha estado involucrado un policía y las cifras arrojan que, aunque es mayor el número de personas blancas las que anualmente mueren a tiros por la policía, las personas negras tienen más del doble de probabilidades de ser acribilladas. El 24% de los muertos a manos de la policía son negros, aunque el grupo sólo constituye 13% del total de la población del país de acuerdo a la ONG Mapping Police Violence.

Ha pasado mucho tiempo desde que Martir Luther King dijera “I have a dream” ante una emocionada multitud y pese a las reformas en los derechos civiles de los afroamericanos y los esfuerzos para reducir las desigualdades entre blancos y negros, la discriminación racial persiste como un virus en la sociedad estadounidense. Desde que Donald Trump inició su campaña electoral hasta que asumió la presidencia, los prejuicios raciales se han exacerbado, alentados por un discurso cargado de intolerancia frente a los inmigrantes ilegales, a la apología del uso indiscriminado de armas y al nacionalismo extremo, basado en la supremacía blanca, propia de décadas pasadas. Discurso que contrasta con la actitud conciliadora que caracterizó al expresidente Obama, quien se empeñó en mejorar la calidad de vida de las minorías. 

En el Perú, los afrodescendientes enfrentan los mismos peligros frente a la pandemia que en Estados Unidos por la misma causa, la pobreza. La rápida propagación del virus en las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque e Ica, así como en algunas zonas de Lima y Callao donde existe gran concentración de poblaciones afrodescendientes, según el “Mapa Geoétnico de la Población Afroperuana en Territorio Nacional” no es casual, aunque aún no existe data que respalde esta afirmación. Teniendo en cuenta que hay un subregistro de víctimas a nivel nacional, habrá que esperar el fin de la emergencia para contar con información precisa sobre el número de peruanos y peruanas de origen afro, fallecidos a consecuencia del COVID - 19. Sería importante investigar desde el Estado, desde la Academia, o desde el Tercer Sector (ONG), para determinar el impacto real de esta pandemia en las comunidades afroperuanas. 

En el Perú como en Estados Unidos la otra pandemia, el racismo, también nos contamina. La discriminación racial en el Perú es estructural, y aunque no se manifiesta a través de crímenes de odio como el de Floyd, se hace evidente en la exclusión social y económica de la que es objeto la población afro; en la falta de oportunidades que la marginan y relegan al desempeño de ciertas actividades e impiden el pleno ejercicio de sus derechos, así como de alcanzar su desarrollo humano y social. Un informe de la Defensoría del Pueblo, indica que la población económicamente activa (PEA) afroperuana es 14% menor en comparación con la nacional, mientras que el porcentaje de personas de este grupo étnico que han accedido a una educación superior es menor en 10% que el resto de la población. 

En la publicación “Los afrodescendientes en el Perú Republicano”, se lee: 

“La esclavitud siguió presente en las conductas y en las mentes de las personas influenciando en la manera como se establecieron las relaciones entre la población y los ex esclavos. Esto ocasionó que se percibiesen como “normales” que ciertas actividades u ocupaciones fuesen realizadas por negros, dado que anteriormente las realizaban los esclavos. Esta percepción ha llegado hasta nuestros días. A muchas personas no les sorprende que los porteros de lujosos hoteles y casinos de la ciudad de Lima o quienes ejercen labores consideradas menores sean afroperuanos. No suscita reacciones negativas, se concibe como parte de una situación normal”. 

No es de extrañar entonces, que en pleno siglo veintiuno, los peruanos asumamos que es natural que el cargador de una funeraria sea negro, por citar un simple ejemplo.   

La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha declarado el período 2015-2024 como el “Decenio Internacional de los Afrodescendientes”, con el objetivo de visibilizar esta problemática, sin embargo, muy poco se ha avanzado en el mundo para reducir las inequidades que sufren. En nuestro país se han dictado normas que penalizan las conductas racistas o discriminadoras, como la “Ley para la Prevención, Eliminación y Sanción del Racismo y la Discriminación Racial”. Así mismo, se han desarrollado herramientas para que los ciudadanos que sean discriminados por causa de su origen puedan denunciarlo, a través de la plataforma interactiva “Alerta Contra el Racismo” del Ministerio de Cultura. Pero estas medidas son insuficientes. 

Se requieren políticas públicas que reduzcan significativamente las brechas existentes, en lo social y en lo económico. Los peruanos debemos reconocer y valorar el aporte del pueblo afrodescendiente a nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestra identidad. Es necesario diseñar e implementar políticas públicas eficaces que los visibilicen, empoderen e incluyan; que garanticen su acceso a servicios de educación, salud, vivienda e infraestructura y que generen oportunidades de trabajo adecuado, respetando las singularidades de este grupo étnico, históricamente postergado.

En ese sentido, en el último Censo de Población y Vivienda realizado en 2017, se incluyó la variable étnica (raza), que permitió identificar y cuantificar a los peruanos de origen afro. El resultado, fue el autorreconocimiento del 3.6% de peruanos como afrodescendientes, es decir aproximadamente más de 800.000 mil  personas.  Por eso, en el marco de esta emergencia sanitaria, las organizaciones que luchan por los derechos de los afroperuanos demandan acciones concretas, focalizadas en este sector de la población. 

Se requiere la intervención multisectorial del Estado para mejorar la calidad de vida de los afroperuanos de manera sostenible, incluyéndolos en los programas sociales que impulsarán la economía post cuarentena como “Arranca Perú”, cuyo objetivo a corto plazo es la creación de un millón de empleos a nivel nacional. 

Esperemos que el 2021, Año del Bicentenario de la Independencia del Perú, podamos terminar de una vez por todas, con las dos pandemias que contaminan nuestra sociedad, el COVID – 19 y el racismo.   

https://andina.pe/agencia/noticia-en-9-regiones-y-4-distritos-lima-se-concentra-poblacion-afrodescendiente-614777.aspx
2 Los afrodescendientes en el Perú republicano. Eduardo Huárag Álvarez, Editor de la compilación. Página 10, Capítulo 1. Los últimos esclavos africanos en Lima según el censo de 1860. Jesús Cosamalón Aguilar, Pontificia Universidad Católica del Perú - Instituto Riva Agüero.

www.leyes.congreso.gob.pe/Documentos/2016_2021/Proyectos_de_Ley_y_de_Resoluciones_Legislativas/PL0379320190110..pdf
https://alertacontraelracismo.pe/inicio

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