Domingo, 29 Noviembre 2020

logo para cedet                                     Año 2020. Edición N° 11

TEMA Los riesgos que genera la crisis de la pandemia en los niños, niñas y adolescentes afrodescendientes

POLÍTICA

  • La democracia del virus

    La democracia del virus

    Por Daniel Mathews (Perú) "La democracia, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan" por Anatole France. El señor Roque (esto, por cierto, es ficción) sale de la piscina de su casa para ver el noticiero en

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  • Ɓiopoder y Necropolítica en la Covid-19 Miguel Otávio Santana da Silva

    Ɓiopoder y Necropolítica en la Covid-19 Miguel Otávio Santana da Silva

    Por Alessandra Corrêa de Souza (Brasil) "Si hubiera sido yo, mi cara estaría en las portadas, como ya vi en varios casos de televisión. Mi nombre estaría en portadas y mi cara estaría en todos los medios. Pero el de ella no puede estar en los medios, no se puede

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  • Los riesgos generados por COVID-19 para la población negra

    Los riesgos generados por COVID-19 para la población negra

    Por Amauri Queiroz (Brasil) La crisis del coronavirus definitivamente expuso la enorme desigualdad social y económica entre blancos y negros en todo el mundo. Uno de los principales problemas que afecta directamente a la precisión de los límites de la pandemia es la información. Graves son las inconsistencias en los

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  • Pode a infância preta ser feliz?

    Pode a infância preta ser feliz?

    Por Fátima Santana Santos (Brasil) Comecemos pelo começo... Para falar de infância não poderia deixar de narrar sobre a minha própria infância enquanto menina negra e favelada.  Não é fácil nascer criança negra e pobre, logo e muito cedo as questões que envolvem racismo, preconceito e discriminação batem na nossa

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  • Riesgos que genera la crisis de la pandemia en los niños afrodescendientes

    Riesgos que genera la crisis de la pandemia en los niños afrodescendientes

    Por Elmer Mauricio Enriquez Bermudez (Guatemala) Livingston, Guatemala C.A./2020. A leguas se nota las evidencias y los grandes retos, desafíos y problemas que han enfrentado y deben de seguir enfrentando los niños y niñas afrodescendientes de nuestras comunidades desde el inicio de la presente pandemia, la comunidad garifuna y afrodescendiente está

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  • Las víctimas invisibles de la pandemia – niños y niñas afroperuanos

    Las víctimas invisibles de la pandemia – niños y niñas afroperuanos

    Por Mónica María Salazar Suárez (Perú) Palabras clave: Pandemia. Violación. Violencia contra la mujer. Violencia sexual. Embarazo adolescente. Niñas y adolescentes afro.   En un taller dirigido a los adolescentes afroperuanos de la comunidad de San Gabriel en el distrito de Villa María del Triunfo, pedí a los participantes proponer temas

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  • Pensar la educación, soñar el futuro

    Pensar la educación, soñar el futuro

    Por Julio E. Pereyra Silva (Uruguay) La pandemia de Covid-19 evidenció aun más la trama de desigualdades sobre la que se sostienen nuestras sociedades. Y comprobar que, ante una tragedia de esta dimensión, quienes están en situación de fragilidad -fragilidades para ser más justos- sencillamente van a estar peor. Los Estados,

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  • Impacto del COVID-19 en niñas, niños y adolescentes afrodescendientes en las Américas

    Impacto del COVID-19 en niñas, niños y adolescentes afrodescendientes en las Américas

    Por Joanna Drzewieniecki (Estados Unidos) “Si bien es cierto que el riesgo de enfermar gravemente por COVID-19 en niñas, niños y adolescentes es menor en comparación con otros grupos de la población, la realidad nos demuestra que los aparentemente ‘menos vulnerables’ están entre los más impactados, porque contagiados o no,

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En el fondo del estanque: mujeres afrodescendientes y la profundización de las desigualdades en contextos de pandemia

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Por Anny Ocoró Loango (Argentina)

A modo de introducción

ammySegún el Banco Mundial (BM, 2018), una de cada cuatro personas latinoamericanas se identifica como afrodescendiente. Esto representa aproximadamente 133 millones de personas. Estas poblaciones son víctimas de racismo y discriminación, y esta situación afecta su acceso a una vida digna y al ejercicio pleno de sus derechos fundamentales. De acuerdo con este organismo, en la década anterior, los afrodescendientes experimentaron algunas mejoras en su situación, producto de las políticas de inclusión social y de factores favorables en la economía regional. Esto se vio materializado en el acceso a servicios, reducción de la pobreza y reconocimiento cultural. En consecuencia, “entre 2002 y 2012, más de 80 millones de personas salieron de la pobreza, muchas de ellas pertenecientes a minorías históricamente excluidas” (BM, 2018, p.10).

En esta primera década también hubo, en América Latina, una reducción de las tasas de pobreza extrema, aunque desafortunadamente esta no se dio en forma equitativa (CIDH, 2017). Con relación a los afrodescendientes este organismo también señala que, pese a que en los últimos veinte años aumentaron los niveles de ingreso y se ha logrado un crecimiento económico regional, “(…) persisten enormes brechas entre los afrodescendientes y el resto de la población” (CIDH 2017, p.130).

Existe un alto porcentaje de mujeres indígenas y afrodescendientes en trabajos domésticos que aún enfrentan precarización y discriminación en el campo laboral. Particularmente para el Mercosur, distintas mediciones muestran que “más del 90% de quienes se desempeñan como trabajadores del hogar son mujeres,” lo cual significa el 

6,7% de la población urbana económicamente activa (PNUD, 2017, p.2).

Mujeres afrodescendientes, brechas y desigualdades estructurales

Los pueblos indígenas y afrodescendientes presentan niveles de pobreza muy superiores a otros grupos. La proporción de afrodescendientes en condiciones de pobreza crónica es más del doble que para los no afrodescendientes y se incrementa para el caso de los hogares encabezados por mujeres (BM, 2018). Con referencia a la educación, el Banco Mundial (2018) señala que los niveles de escolaridad en la educación primaria son aproximadamente de un 64% para afrodescendientes, frente a un 83% para los no afrodescendientes, y solo el 30% de estos logra completar la educación secundaria. Con respecto al nivel terciario, solo un 5% logra completarlo, lo que representa un porcentaje inferior al promedio general que es del 14%. En las áreas rurales, estos indicadores presentan aún mayores diferencias.

Las personas afrodescendientes también enfrentan considerables obstáculos para acceder al mercado laboral. Al respecto, el informe del BM (2018) señala: 

Los afrodescendientes tienen niveles más altos de desempleo en todos los países y, entre quienes tienen empleo, una proporción mayor labora en ocupaciones poco calificadas. En promedio, los afrodescendientes tienen casi el doble de la tasa de desempleo de los no afrodescendientes en numerosos países, con alrededor de 13 por ciento frente a 6 por ciento. Asimismo, alrededor de 75 por ciento de la población afrodescendiente tiene una ocupación poco calificada, en comparación con alrededor de 69 por ciento de la población no afrodescendiente (...) Los afrodescendientes también son más propensos a tener empleos informales en la mayoría de los países, después de controlar por el resto de los factores (p. 78). 

Históricamente las mujeres indígenas y afrodescendientes han sufrido diversas formas de discriminación y racismo que aún hoy perduran en la sociedad. El sexismo, el racismo y los prejuicios de clase complejizan su situación, reflejando las múltiples discriminaciones que enfrentan, así como las barreras de género y étnico-raciales que limitan sus oportunidades y sus condiciones de vida. Según la ONU-Cepal (2016), “las desigualdades de género, étnicas y raciales constituyen ejes estructurantes de la matriz de la desigualdad social en América Latina y configuran brechas estructurales de bienestar, reconocimiento, autonomía y ejercicio de los derechos de las mujeres con relación a los hombres y de los pueblos indígenas y afrodescendientes con relación a las poblaciones no indígenas ni afrodescendientes. Más aún, esas desigualdades (…) se entrecruzan y se potencian, lo que se evidencia principalmente en las profundas brechas que marcan la condición de las mujeres indígenas y afrodescendientes” (p. 23).

Estas mujeres también se ven afectadas por la discriminación racial y el racismo. La matriz de la desigualdad que ellas padecen está atravesada, además del género y la clase, por la diferencia étnico/racial. Además de la desigualdad y la exclusión que enfrentan, la invisibilidad estadística en la que se encuentran vulnera sus derechos y afecta la creación de políticas públicas específicas para atender sus problemáticas (ONU-Cepal, 2016).

Tanto en América Latina como en el Caribe, los niveles de pobreza de las mujeres son más elevados que los de los hombres (PNUD, 2016). La brecha salarial entre mujeres negras y hombres blancos es muy profunda. Según la ONU-Cepal (2017), la situación de las mujeres afrodescendientes muestra coincidencia, en términos generales, en todos los países de la región. Claramente la pobreza es un indicador frecuente de la desigualdad que padecen. Sin embargo, otro de los indicadores que afecta a dichas mujeres es la maternidad adolescente, situación que influye en el abandono de su educación y que agrava su condición de pobreza.

Las mujeres afrodescendientes son las más afectadas a la hora de conseguir trabajo (ONU-Cepal, 2017). En el mercado laboral, como parte de la herencia colonial, ellas sufren la reproducción de patrones históricos de discriminación. Mayoritariamente están vinculadas a tareas de cuidado o al trabajo doméstico, muchas veces en condiciones laborales que no cumplen con los requerimientos de trabajo decente, en los términos en los que lo define la OIT. En Brasil y Uruguay, por ejemplo, el trabajo doméstico remunerado es uno de los sectores donde hay mayor participación de mujeres afrodescendientes (PNUD, 2017). De hecho, “en cinco de los países que cuentan con datos (Argentina, Brasil, Ecuador, Panamá y Uruguay), las mujeres afrodescendientes representan el grupo poblacional más afectado por el desempleo en el mercado laboral y en tres de estos (Argentina, Brasil y Uruguay), su tasa de desempleo es el doble o incluso más del doble que la de los hombres no afrodescendientes” (ONU-Cepal, 2017, p. 30). La desigualdad social se manifiesta también en el acceso a la seguridad social o en la afiliación a sistema de pensiones. Al estar vinculadas mayormente al mercado laboral informal o en condiciones laborales precarias, el acceso a la seguridad social en la vejez, es francamente limitado.

Texto completo aquí.


BIOGRAFÍA

Anny Ocoró Loango es doctora en Ciencias Sociales y master en Ciencias Sociales con Orientación en Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso–Argentina). Actualmente se desempeña como docente de posgrado en Flacso y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref). Es integrante de la Cátedra Unesco “Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina”. Preside la Asociación de Investigadores/as Afrolatinoamericanos/as y del Caribe Ainalc. Ha publicado varios artículos en revistas académicas latinoamericanas sobre afrodescendientes y políticas educativas con perspectiva étnico–racial y de género.

LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

  • Afrodescendientes y educación
  • Políticas educativas con perspectiva étnico–racial y de género
  • Racismo y educación
  • Feminismos negros 
  • Género, racismo y educación
  • Currículo y diversidad cultural

CONTACTO

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Deudas de igualdad y el impacto en mujeres afrodescendientes (MVG)

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Por Miriam Victoria Gomes (Argentina)

Área de género de la comisión 8 de noviembre

“Día Nacional de los/las Afroargentinos/as y de la Cultura Afro”

5 de octubre de 2020


miriamLos sistemas socioeconómicos en América Latina y el Caribe, de creciente exclusión social, obtienen del racismo, la xenofobia estructural e institucional y del patriarcado los elementos estructurantes de la desigualdad, la concentración de la riqueza, la pobreza y la creciente violencia hacia las mujeres. Efectivamente, la realidad de las mujeres afro y sus diversidades se ve atravesada por las diferentes opresiones que operan en nuestra sociedad: el racismo, el machismo, el sexismo, el clasismo, sumándose a estos la estereotipia, la extranjerización y la hipersexualización de las mujeres afro. Con respecto a esto último, el acoso sexual en ámbitos públicos y privados se ve habilitado por una perversa percepción (consecuencia del régimen esclavista y de su justificación ideológica) de que estas mujeres son presas sexuales “por naturaleza” y estarían dispuestas, siempre, al acto sexual, sin importar su consentimiento. 

Por otro lado, los flujos migratorios -que se caracterizan por una creciente feminización- obedecen en su inmensa mayoría a las consecuencias sociales del patrón de acumulación del capitalismo, que excluye a enormes y cada vez mayores masas de población. Así, en el caso de las afromigrantes –quienes representan un número importante entre las afrodescendientes del país-, se acopla el violento discurso de la xenofobia, que las presenta como una amenaza para las fuentes de trabajo, el sistema educativo y de salud. Además, en los últimos años, los requisitos de radicación empezaron a ofrecer múltiples dificultades, lo que entorpece la obtención de la “legalidad”. Estos obstáculos no disminuyeron la migración, sino que disminuyeron la migración legalizada, precarizando aún más sus condiciones.

Según un estudio de Naciones Unidas sobre Población, Equidad yTransformación Productiva, las mujeres constituyen constituyen entre el 20% y el 40% de las jefas de hogar de América Latina. Este dato nos muestra el rol activo que ellas asumen en la búsqueda de recursos económicos para la subsistencia familiar o para el mejoramiento de la calidad de vida.

En la Argentina, el panorama no es diferente, aunque se ve agravado por la sistemática negación de la presencia afro y, por lo tanto, la consecuente invisibilización de las mujeres y sus problemáticas específicas. Sin embargo, el papel de las mujeres afro y sus diversidades ha sido esencial en diversos ámbitos: primero, en el familiar, ellas son –como comprobamos- el sustento económico, en numerosas ocasiones; segundo, las sujetas activas en la transmisión de la cultura y las tradiciones familiares a través de las distintas generaciones; y tercero, han sido fundamentales en la comunidad y en la organización social para la reivindicación política de sus derechos.

Texto completo aquí.

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BIOGRAFÍA

Miriam V. Gomes nació en Buenos Aires, en el seno de la Comunidad Caboverdeana y contribuyó al desarrollo de organizaciones comunitarias de africanos y afrodescendientes. Tiene artículos publicados en: Boletín de la Biblioteca del Congreso de la Nación, en el libro “La presencia Africana en Nuestra Identidad”, revistas “Zona Histórica”,  “Veintirés”, “Parecidos y Diferentes”, “AFRICANÍAS”, “Desarrollo de Base” de la Fundación Interamericana, entre otras. Formó parte del equipo editor del Diccionario de Africanismos en el Castellano del Río de la Plata, de Néstor Ortiz Oderigo. En 2005, fue asesora para la Primera Prueba Piloto de Captación de la Población Afrodescendiente, realizada por el Indec y la Untref.  En 2010, fue convocada por el Instituto Nacional contra la Discriminación para coordinar la campaña de sensibilización para la variable afrodescendiente en el censo nacional.

Es profesora de Literatura Latinoamericana y posee investigaciones en Literaturas Africanas en portugués. Coordinó la Cátedra de Formación de Jóvenes Líderes Afrodescendientes de la UTN-Facultad Regional Avellaneda.

 

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Deudas de igualdad y el impacto en mujeres afrodescendientes (ML))

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Por Mabel López Castillo (Chile)

machileEl análisis de las desigualdades de género en la región de América Latina y el Caribe debe considerar necesariamente la diferencia étnico-racial como componente de la matriz de la desigualdad social en la región (Cepal, 2016d). Así también, la visibilización de la presencia histórica de las mujeres afrodescendientes exige reconocer su experiencia concreta, en su calidad de mujeres que viven en un contexto histórico, social y cultural de sociedades esclavistas y racistas.

Caminados ya seis años del decenio Internacional para los afrodescendientes, instancia en que los Estados se comprometieron avanzar en RECONOCIMIENTO, JUSTICIA y DESARROLLO poco o nada hemos visto los descendientes de las personas esclavizadas, en concretadas acciones reales en esos u otros ámbitos en América Latina y el Caribe.

Tanto se ha escrito, tanto se ha conversado, tantos eventos y reuniones en torno a las deudas de igualdad, pero seguimos como siempre, las deudas de igualdad nos mantienen discriminados en el acceso a las oportunidades y en el ejercicio de los derechos, los que ni siquiera con una ley de reconocimiento como es el caso de Chile nos permite tener participación en la construcción de políticas públicas porque no se diseña un reglamento, para tener garantizado el acceso a un escaño reservado en el nuevo proceso constituyente al que se ve enfrentado nuestro país. Seguimos las mujeres la lucha por visibilizarnos, por incluirnos.

Crecí escuchando a doña Claudina responder... "Negra, color que no destiñe" al mismo tiempo que golpeaba con fuerza su pecho, cada vez que alguien le insinuaba algo sobre el color de su piel, firmeza que solo puede tener una mujer capaz de parir a 12 hijos, de aguantar un viaje en barco al Callao junto a su madre y a sus hermanas cuando tuvieron que arrancar de Chile para evitar correr la misma suerte que varios "negros" que habitaban el Valle de Azapa. Una vez más arrancando, una vez más humillados, despojados de sus tierras, aquellas que los antepasados limpiaron a pulso, levantando piedra por piedra, arraigando de tal manera sus raíces a esta tierra que los albergó así como lo hicieron los algodones, las cañas de azúcar y los olivos que le dieron vida al Valle (Será pecado haber nacido negro (CHILE) Fuente: IPDRS Autor: Mabel López Castillo Fecha: Jueves, 28 Mayo 2015).

Hoy muchos años después y a pesar de la entereza que tenemos heredada de nuestras ancestras el impacto de la desigualdad nos sigue golpeando, a pesar que hemos avanzado en la participación, nos hemos empoderado en las dirigencias y estamos presentes en distintos espacios de manera más numerosa, continuamos siendo invisibilizadas en aquellos espacios distintos a los de discusión afrodescendiente, sin que podamos ocupar espacios para los que estamos capacitadas.

Si ser mujer ya es una desventaja que impacta negativamente, la desigualdad se vuelve persistente cuando además eres negra y rural. Las afrodescendientes nacidas en un contexto histórico, social y cultural de sociedades esclavistas y racistas no hemos podido, a pesar de los esfuerzos realizados equilibrar la balanza que nos permita desarrollarnos en todos los ámbitos.

Protocolos más protocolos, menos la desigualdad, nos tiene a medio camino siempre, como el paso del tumbe avanzamos un paso retrocedemos dos, continuamos siendo objeto de estudio y no sujetas de derecho, a pesar de Cedaw, a pesar de Beijing+25 y que nuestro país ratifica los protocolos, las mujeres negras seguimos siendo estigmatizadas, discriminadas incluso por otras mujeres que no entienden nuestra conexión con nuestras ancestras, con nuestra espiritualidad, con nuestro pasado. Incluso aquellas que viven en la urbanidad siguen en deuda con las rurales pues no comprenden cuando nos referimos al complemento de nosotras y nuestro territorio ancestral y he aquí una de las mayores deudas de igualdad y como nos ha impactado a las mujeres generaciones tras generaciones. Para nosotras las mujeres negras rurales el territorio es todo, la vida, la comida, el trabajo, las tradiciones, es donde crecimos, donde está nuestra familia, donde está el recuerdo del río en el cual nos bañábamos, de donde nos abastecíamos de agua, están nuestros olivos, algodones, cañas de azúcar, los animales, donde somos felices, nuestro territorio donde aún resistimos, a pesar de no tener un título de propiedad. Sin el territorio no tenemos nada, sin el territorio perdemos nuestra memoria.

Es una tremenda deuda de igualdad que la política pública de vivienda no nos permite, salvo una hermosa lucha de resistencia en el territorio que se concretó el año 2000, permanecer y seguir habitando el Valle donde están nuestros troncos. Pero tal cual nuestras ancestras permanecemos, resistimos ya sea en tomas, en trabajos precarizados que nos permite mantener nuestro hogar dentro de haciendas. Esta deuda no nos permite ser libres, nos mantiene a estas alturas esclavizadas, sin cadenas, sin latigazos, pero también sin la libertad de disfrutar plenamente del territorio que construyeron para nosotros nuestras ancestras.

Debemos seguir movilizadas, organizadas presionando a los Estados a la sociedad para que el avance en Igualdad no solo permita que todos tengamos acceso a educación, salud y vivienda de calidad, sino que se generen políticas sociales que se enfoquen en género y cuidado pero con identidad, donde se entienda que si consideramos el género como algo “genérico” en las políticas sociales que establecen los Estados, esto continuara solo ahondando la desigualdad que afecta a las mujeres negras. Somos mujeres pero tenemos distintas realidades, las mujeres negras estamos en desventaja incluso si se avanza en la igualdad de género, pues nuestras realidades, nuestras experiencias, vivencias, cosmovisión no es la misma de cualquier otra mujer, la carga emocional que arrastran los cuerpos de las mujeres negras, la memoria del dolor de nuestras ancestras no puede omitirse en las reparaciones, en la igualdad.

Siglos de dolor, de despojos, de pérdida de nuestro territorio mantiene aún la desigualdad latente para nosotras.

BIOGRAFIA

Nombre: Mabel López Castillo Edad: 40 años Formación académica: Ingeniera de ejecución en administración Lugar de nacimiento: Arica-Chile Ocupación: Apoyo Profesional Oficina Municipal desarrollo afrodescendiente Fundadora y Presidenta Grupo Infante Juvenil Mixtura Afro Azapeña creado en agosto del año 2015 para el rescate del patrimonio inmaterial, identidad y esencialmente preservar la memoria y raíces del territorio ancestral enclavado en el sector de Pago de Gómez en el Valle de Azapa a través del empoderamiento de niños y jóvenes rurales. Además, participa en la mesa técnico política del pueblo afrochileno con la finalidad de apoyar el trabajo de Visibilización y lucha por el reconocimiento e inclusión. Socia y apoyo profesional Red de Mujeres Rurales, Indígenas y Afrodescendientes de Azapa y Lluta. Red que se dedica desde su creación al empoderamiento de las mujeres, Derechos Humanos, Territorio. quienes a su vez están asociadas a ANAMURI. Actualmente se desarrolla como Apoyo Profesional de la Oficina de Desarrollo Afrodescendiente en la Municipalidad de Arica. H

 

 

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Las deudas de la igualdad

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Por Evelyne Laurent-Perrault (Estados Unidos)

Evelyne Laurent PerraultSi bien es cierto que por lo general pensamos en la libertad cuando tratamos de entender las aspiraciones de los y las esclavizadas, en realidad lo que más aspiraban era a la membresía social y política, es decir el artificio legal que les permitiera tener acceso a todas las oportunidades y ejercer todos los derechos civiles, religiosos y políticos. Las cartas de libertad que muchos lograron comprar no hacían ciudadanos de los libertos, sino que los protegía, en principio, de ser re-esclavizados. Las cartas de libertad solo les permitían adquirir ciertos derechos sobre sus cuerpos y con muchas limitaciones, el escaso fruto de los trabajos que lograban conseguir.

Las guerras de independencia latinoamericanas, orquestadas en gran parte por hombres de las clases pudientes, poseedores de esclavos, muy a pesar de sus perspectivas, no tuvieron otra opción que ofrecer la libertad a los que se alistaran. Hombres y mujeres en su mayoría indígenas y afrodescendientes se alistaron en pro no necesariamente de la independencia romántica que nos enseñan en las escuelas. Estos actores sociales pusieron sus vidas a riesgo en pro de los derechos políticos que tanto aspiraban. Algunos lucharon con los realistas, debido a que estos habían acordado fueros militares a las milicias de pardos y morenos. Otros se unieron, en muchos casos, tardíamente a las causas patrióticas, cuando estos adoptaron un lenguaje que prometía igualdad. Sin embrago, tras las guerras de independencias, los dirigentes de nuestras recién creadas repúblicas, lejos de abolir la esclavitud, concibieron igualdades limitadas solo para libres y libertos, más no para los y las esclavizadas.

Texto completo aquí.

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La paridad política para las mujeres afroperuanas

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Por Sharún Gonzales Matute (Perú)

sharumLa reciente aprobación de la ley de paridad política en el Perú abre nuevas esperanzas para la agenda de equidad de género. En términos simples, la población peruana identificada como femenina tendrá derecho, por ley, a la mitad de los puestos de toma de decisión. Lamentablemente, las medidas basadas solo en diferencias de género difícilmente promueven los derechos de las mujeres con experiencias interseccionadas por otras categorías de exclusión como la raza y la etnicidad. Este artículo presenta ideas sobre la participación y representación política de las mujeres afroperuanas más allá de la paridad. 

El evento ya había comenzado cuando llegué al edificio de la Comunidad Andina de Naciones en el corazón de negocios de Lima. Era un panel sobre mujeres afroperuanas y representación política, al que asistí como parte de mi estadía de investigación en Lima durante junio del 2019. En un auditorio, la gente se reunía para escuchar las experiencias y perspectivas de tres mujeres afroperuanas en la política. Esperaba encontrar a alguna de las mujeres que planeaba entrevistar para mi investigación, pero ninguna de ellas estaba allí; ni como presentadora ni como parte de la audiencia. Aún así, el evento afianzó mi interés por la forma en que entendemos la participación política de las mujeres afroperuanas. 

Las mujeres que conformaban el panel eran diversas: una de ellas era una excandidata a alcaldesa de Villa el Salvador, otra era regidora de su distrito (Barranco) y una tercera era parte de un programa social llamado "Parlamento Joven". Eran ciudadanas activas en diferentes organizaciones relacionadas al gobierno, pero solo la regidora ocupaba un cargo político. La excandidata a alcaldesa había también postulado antes al Congreso de la República del Perú y en ese momento trabajaba en la oficina de un legislador. La participante más joven en el panel no participaba en una institución política meramente dicha sino en un programa del Congreso de la República para promover la participación política ciudadana. Sus trayectorias eran admirables por sus intentos para incidir en la política peruana, al mismo tiempo que mostraban una representación política todavía incipiente entre las mujeres afroperuanas en otros niveles de gobierno. 

Las experiencias de las panelistas eran diversas. Un patrón en sus presentaciones, sin embargo, era la cuestión de la discriminación. Primero, la regidora recordó la discriminación que enfrentaba en la escuela y el papel que desempeñó esa discriminación en hacerla consciente de su negritud. Más tarde, otra de las panelistas consideró que las discriminaciones compartidas abrían la posibilidad de alianzas políticas entre las poblaciones vulnerables. Ambas intervenciones, también conectaron sus propias experiencias de vida dejando de lado cualquier afiliación política, como si ser mujeres negras pudiera unirlas más allá de los partidos políticos.

Texto completo aquí.


BIOGRAFÍA

Sharún Gonzales es magister en Ciencia Política y magíster en Estudios Latinoamericanos, con un diploma en Estudios de Género por la Universidad del Sur de la Florida. Licenciada en Periodismo por la Pontificia Universidad Católica del Perú, ha trabajado en proyectos de desarrollo social, participación política y ciudadanía con diversas poblaciones. Sus temas de investigación incluyen representaciones sociales en la prensa peruana y la participación y representación política de las mujeres afroperuanas. 

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