Martes, 19 Enero 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 13 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA Demandas y desinterés de los partidos políticos frente a los movimientos sociales afrodescendientes

 

D´Cimarrón N° 13

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Crisis nacional: Perspectivas

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Augusto Malpartida León (Perú)

La crisis política ha hecho un tópico permanente en nuestro país. En los últimos dos años hemos visto caer dos presidentes constitucionales y un golpista. 

Hemos visto aparecer un malestar nacional expresado en votos en el referéndum que cual “mayoría silenciosa” finalmente se trajo abajo un Congreso corrupto, obligando a su cierre. 

En las últimas semanas, la emergencia de una corriente social y altamente politizada, copando las calles, por millones, con un extraordinario protagonismo juvenil, ha desbaratado un golpe parlamentario de ultraderecha, promovido activamente por la Coordinadora Republicana y sus cómplices en el Congreso. 

Esta lucha democrática ha obligado finalmente a este Congreso corrupto a dar una salida en la que ninguna de las fuerzas golpistas podía exigir representación. Como producto de todo esto tenemos a Francisco Sagasti como Presidente de la República y a Mirtha Vásquez Presidenta del Congreso. Dos fuerzas minoritarias en el Congreso llevadas a los más altos cargos de la nación por la fuerza de este movimiento democrático.

Es un hecho comparable a las luchas por la tierra de los 60 que no sólo cambió el escenario rural sobre la tenencia de la tierra, sino que abrió un curso irreversible de democratización de la educación, salud y la política.

Es un hito también equiparable al paro nacional del 19 de julio de 1977 que puso fin a 12 años de dictadura militar, conquistó la salida hacia una Asamblea Constituyente y la consecuente restauración democrática.dci

Foto izquierda: archivo Internet. Foto derecha: Miles de personas marcharon en la noche del jueves por el centro de Lima, en una de las manifestaciones más grandes de las últimas dos décadas Fuente: AFP

Y es un hito que se da la mano con la Marcha de los 4 Suyos que regresó a las alcantarillas del país a la dictadura fujimontesinista, abriendo una transición democrática.

¿Qué características tiene este movimiento democrático que ha insurgido? 

Una fuerza política ha llegado para quedarse, se han traído abajo un gobierno, han obligado al Congreso a dar una salida política, lograron que millones de peruanos recuperasen la confianza en el accionar colectivo y colocaron en la agenda nacional la urgencia de cambios sustanciales en el país.

Han envejecido a los partidos, a todos, hasta los más nuevos, haciendo más que evidente que no los representan y cuando dicen eso, están hablando de todo el espectro político. No aceptan las intermediaciones partidarias, no tienen un mando centralizado.

Pero tuvieron la flexibilidad necesaria para dejar que el corrupto Congreso, perfecto representante de todo lo viejo en la política nacional, diera la salida política, eligiendo un Presidente. Claro lo hicieron actuar con una pistola en la sien como no podía ser de otra manera.

¿Y qué viene en este tema? ¿Se puede vivir sin representación política eternamente? Sin duda no, la calle es lo épico, pero no puede ser permanente, algún tipo de representación política emergerá de este movimiento, tal vez no los represente a todos, pero recogerá lo central de sus demandas, sus formas organizativas, sus maneras de relacionarse.

Otra característica es que es un movimiento policlasista. Que a pesar de tener diferentes demandas se plantea una en particular como la que los une. Porque hay que pensar que no es lo mismo un joven de Independencia o Comas, que un joven de Miraflores o San Isidro o Jesús María, son realidades locales diferentes y perspectivas distintas. 

Sin embargo tiene aspectos que los hacen similares. Por ejemplo, no han vivido la guerra interna, por tanto no tienen presente los fantasmas de esa guerra. Por eso no les afecta que los “terruqueen” como afecta a otras generaciones. Es más, se burlan del “terruqueo”. 

Son hijos de un tiempo en el que los ingresos de la mayoría de peruanos ha crecido, han nacido con un celular en la mano, con un supermercado a una cuadra de su casa, con agentes de bancos en la otra cuadra, con el “yape” del bcp en su celular para salir de apuros. Quiero decir que no vienen de una situación miserable en general, ni los de Comas ni los de Independencia, menos los de Jesús María o los de Miraflores.

Si reconocemos esta característica, ¿qué podemos concluir? ¿Seguimos con un discurso orientado a las poblaciones pobres como en los 70 y 80 y gran parte de los 90? ¿Les seguimos hablando a los pobres de nuestro país? Yo creo que con ese discurso no llegamos a esa nueva corriente, no hemos llegado hasta ahora, no lo haremos en el futuro.

Es una corriente que vive en otras condiciones, con más recursos, y tiene entonces la posibilidad de preocuparse de la política. Por eso su rápida reacción ante el golpe. Lo que confirma que no es verdad que a más miseria más política, la verdad es lo que siempre ocurre que, a más miseria menos política.

Otro rasgo evidente es sentirse parte de una generación de ganadores y su triunfo en la caída de Merino ha fortalecido esta identidad. Esta característica también los unifica y los hace más duraderos en el tiempo. Pero además plantea dificultades para aquellos que quieran “captarlos”, ¿por qué una generación ganadora aceptaría ser captada por un espectro político cuyo eje articulador es la corrupción o por fuerzas políticas que evocan derrotas y división? 

Tampoco son antifujimoristas, si así fuera se irían con NoaKeiko. El fujimorismo no es parte de sus “fantasmas” como sí lo es para nuestras generaciones. Para este movimiento el fujimorismo ya está muerto y enterrado. Ellos han visto con claridad que el enemigo a vencer es la ultraderecha conservadora en la que el fujimorismo juega un rol de aliado pequeño. Ellos sienten que son “los viejos lesbianos y corruptos” los que quieren robarle la capacidad de decidir sobre el país.

Y no hay que olvidar que es un movimiento que se ha movido nacionalmente, no como en el caso de los “pulpines” que tuvieron un accionar básicamente limeño. En diversas capitales de regiones se movilizaron con mucha fuerza.

En general, están pugnando por un nuevo orden de las cosas. ¿Eso lo llevará a la exigencia de nueva constitución?, las reformas de fondo siempre tienen ese destino, pero aún es un camino a transitar, largo o breve, eso lo decidirán en la vida y en las calles, como siempre.

¿Cuánto más va a incidir en el curso de una salida aún precaria? ¿Habrá alguna fuerza política que los represente? ¿Podrá ser captado por los partidos existentes? ¿O aparecerán nuevos partidos como fruto de esta insurgencia política y social?

El movimiento democrático que estamos observando ha llegado para quedarse, y transformar las formas políticas organizativas, pero sobre todo para profundizar la democracia y radicalizarla. Muy difícil que pueda ser captado por lo existente, lo que viene es un partido que los represente.  ¿Todos están por construir ese partido hoy? 

No es creíble, no funciona así, pero sí que una representación política va a abrirse paso, reclamando las características de este movimiento.

¿El golpismo derrotado esta vez, se retirará luego de su aventura derrotada, o aún intenta recuperarse y reinstalar un sistema de privilegios y en el que los delitos de poder fueron moneda corriente?

Lo que estamos viendo es una serie de intentos por hacer control de daños. Primero, lucharon duro para evitar que Rocío Silva Santisteban llegue a la presidencia de la república. Y contaron con las debilidades del partido morado y con la mayoría golpista en el Congreso. Tratan de evitar sanciones para sus jefes políticos como Florez-Araoz, Merino y compañía, que bien pueden ser acusados de sedición, la resolución del Tribunal Constitucional va en ese sentido. Están trabajando ahora para salvar a la policía que fue la fuerza armada del golpe, evitando la destitución de sus jefes responsables de la masacre de la semana pasada, su investigación y sanción y, sobre todo una reforma policial a fondo.

¿Han desistido de sus propósitos de tomar el gobierno de manera ilegítima? Para nada. Conscientes de que se están jugando la cárcel para muchos de sus miembros por sus vinculaciones con el caso “Lavajato” y “Lavajuez”, miles de millones de soles en pérdidas de contratos con el Estado ahora y en los próximos años, saben que no tiene otra posibilidad que actuar por fuera de los marcos democráticos. 

¿Es el momento de luchar por una nueva constitución? ¿Es el momento de reformas constitucionales? ¿Cómo se ubican las fuerzas transformadoras para defender la democracia y profundizarla?

Si nos fijamos bien, este movimiento no ha cuestionado directamente el modelo neoliberal, que es la piedra angular de la Constitución del 93, las consignas han sido básicamente democráticas. De alguna forma podemos decir que el modelo aún no es “su fantasma”, han crecido en el modelo, no han pasado las penurias de los 70, 80 y 90 y como nuestro discurso anticonstitución del 93 ataca básicamente el rol del Estado en la economía, las privatizaciones, y no ataca centralmente las libertades políticas, entonces no llega a esta nueva corriente.

Sin embargo, sí están en el discurso de este movimiento una serie de reformas, una inmediata, la reforma policial. Para cambiar el rol de la policía en escenarios en que la ciudadanía ejerce sus derechos ciudadanos, no puede seguir siendo “la fuerza armada de lo viejo”. Otra institución a la que le han puesto el ojo es el Congreso, ya empezaron a exigir que los congresistas no tengan inmunidad parlamentaria, ni la serie de privilegios de los que gozan. Está pendiente una profunda reforma laboral, que afectará fundamentalmente a los jóvenes, estudios de tres años o cinco años, para salir a un mercado laboral bastante precario no es algo que quieran mantener.

¿Ya estamos en un momento constituyente en que movimientos amplios exigen un cambio total de la constitución impuesta al país por la dictadura de Fujimori? 

Mi opinión es que no, aún la consigna es germinal, ¿avanzamos hacia que la consigna de la nueva constitución sea mayoritaria? Considero que sí, y una manera de avanzar hacia eso es empatar con la corriente social, ciudadana, juvenil, que trajo abajo al gobierno golpista y que hoy está reclamando una salida institucional inmediata.  

Sin duda estamos en un momento destituyente, y necesitamos acercarnos al nuevo movimiento, con salidas inmediatas a la crisis, ¿esto puede evolucionar hacia un movimiento constituyente? Está por verse, sí hay condiciones, a condición de luchar por un gobierno de emergencia, que aborde una plataforma también de emergencia, atención a la pandemia inmediatamente, incluidos los bonos, impuesto a la riqueza, elecciones limpias, investigación y sanción a los jefes policiales y operativos responsables de la masacre de las marchas de estos días, apoyo total a las fiscalías encargadas de los casos Lavajato y Lavajuez. 

Es la táctica lo que tenemos en debate, no la consigna de nueva constitución con la que todos los peruanos debiéramos estar de acuerdo, para sacarnos de encima la peor herencia de la dictadura fujimorista. Es la táctica, lo que nos permitirá acumular ahora en las condiciones actuales, lo que nos debe llevar a ganar las elecciones y ser gobierno.

¿Hasta dónde puede llegar este gobierno? 

Es un gobierno bien precario. Para empezar está en manos de la mayoría congresal golpista gracias a la resolución del TC. Dada su ubicación política va a tener que hacer malabarismos entre los intereses de los de siempre, los grandes inversionistas del gran capital, y los intereses ciudadanos que reclaman reformas en el empleo y una reactivación pensada en las mayorías. Ya empezó tratando de no chocar con la Policía a pesar de su evidente rol de fuerzas armadas del golpe.

Es producto de la derrota del golpismo, a manos de un movimiento democrático de millones, pero no es su representante. Este movimiento está dispuesto a sostenerlo si ve cambios posibles de realizar inmediatamente, de otra manera le quita su respaldo.

Es indispensable presionar al gobierno para que cumpla con una plataforma mínima: garantizar las elecciones de abril del próximo año, impulsar la investigación y sanción de los responsables de la masacre y asesinatos del sábado 14 de noviembre y reformar la policía, defender la vida de los peruanos frente a la pandemia, ligando inversión en la pequeña agricultura familiar, con alimentación y salud, y llevando adelante una reactivación del empleo con derechos y la economía en general que ponga por delante los intereses de las mayorías del país.

Las reformas inmediatas que reclamamos: reforma policial, reformas políticas (de apertura del sistema político a nuevas expresiones ciudadanas), reformas por libertades civiles, reforma laboral y una nueva reforma agraria, se vuelven los ejes de campaña, es decir son las propuestas que exigimos ahora y que vamos a hacer si somos gobierno. 

23 de noviembre del 2020

Reseña:  Augusto Malpartida León es responsable de la Red Nacional Mariateguista y miembro de la Dirección Regional Lima de Nuevo Perú.

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