Martes, 19 Enero 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 13 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA Demandas y desinterés de los partidos políticos frente a los movimientos sociales afrodescendientes

 

D´Cimarrón N° 13

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  • Movimientos sociales afrodescendientes demanda y desinterés de los partidos políticos

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  • Movimientos sociales afrodescendientes demandas y desinterés de los partidos políticos (´)

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  • La caída de partidos y la esperanza en los movimientos sociales

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  • Movimiento afroperuano: entre el desinterés político y la ambigüedad del Estado

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La situación política del Perú, desde días previos al lunes 9 de noviembre

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Brenda Castrillón Legarda (Perú)

¿Qué pasaba los días previos al lunes 9 de noviembre?, empiezo con esta pregunta y decido escribir desde mi sentir, mi perspectiva, descubrimientos personales y reacciones, en relación a la situación política del país, desde los días previos al 9 de noviembre de 2020, un día crítico y de vergüenza política en la historia del país. 

Se voceaba la segunda moción de vacancia en el Congreso de la República del Perú, y en esa lucha de ver y no ver las noticias, guardaba la esperanza que solo se tratara de amenazas, considerando que la mayoría de los “competentes congresistas” no podrían caer en la necedad y la irresponsabilidad de intentar generar por segunda vez, una inestabilidad política faltando tan pocos meses para un cambio de gobierno, sin embargo, no sucedió así. El pleno del Congreso, con 60 votos también un lunes de la semana anterior (2 de noviembre de 2020), admite la segunda moción de vacancia y establece el 9 de noviembre como fecha clave, para la defensa, debate y votación de lo que sería el destino del gobierno de Vizcarra.

Ese día no prendí la televisión, guardaba una vez más la esperanza que si fueron 60 votos los que lograron que proceda la moción de vacancia, de igual forma serían 60 votos que no lograrían hacer efectiva la vacancia, por un acto de sensatez, pero una vez más, la insensatez y lo  constitucionalmente complejo, dada la falta de claridad y pronunciamiento del Tribunal Constitucional, sobre la demanda competencial solicitada por el Ejecutivo, entre ellos la interpretación de la permanente incapacidad moral, se hizo “constitucionalmente posible” a causa de 105 votos de Congresistas, en los cuales se evidenciaba, que respondían descaradamente a intereses personales, a odios, a venganzas, a la desesperación por proteger su inmunidad (para aquellos con procesos abiertos) entre otras avaricias. 

Esta situación, deja por lo consiguiente, un precedente muy peligroso en la historia del país, considerando que se deja a libre interpretación la permanente incapacidad moral, señalada en el artículo 113 inciso 2 de la Constitución Política del Perú, cuando no está desarrollada en la misma y cuando el Tribunal Constitucional, entendiéndose que es la autoridad máxima para interpretarla no dice nada. Entonces, estamos hablando que congresistas con demandas procesales y sin una base interpretativa del mencionado artículo, ¿están en la capacidad de declarar vacancia presidencial por permanente incapacidad moral?, no obstante sin justificar las investigaciones que debía enfrentar Vizcarra, pero entonces desde una evidencia práctica, el Congreso ¿podría interpretar a su antojo lo que considera incapacidad moral, para vacar al presidente que no es de su agrado? 

Frente a la noticia de la vacancia, estaba desconcertada, no entendía claramente lo que estaba pasando y nuevamente tenía la esperanza que Vizcarra, antepusiera una denuncia legal, aduciendo la inconstitucionalidad del proceso, pero una vez más no fue así, su comunicado significaba el pronunciamiento de un peleador en el ring duramente golpeado y cansado, y políticamente hablando, la votación del Congreso por los entendidos y por la irrupción y toma de poder repentino, representaba un golpe de Estado, de esa manera, Merino el presidente del Congreso en ese entonces, a quién no le conocía la cara, iba a tomar el mando al día siguiente, y mis primeras preguntas sobre la situación política fueron: ¿así de fácil, solo por votos y con una doble moral pueden tirar a bajo un gobierno?, ¿así de fácil el presidente del Congreso puede convertirse en presidente de la República y tener duplicidad de cargo? ¿Esta es otra figura de un golpe de Estado? ¿Así de fácil un poder del Estado, en este caso el legislativo puede concentrar el poder y darle la espalda a todo un país, aduciendo que trabajan por los peruanos y para los peruanos y sobre todo en un contexto de pandemia? ¿Es posible que sin terminar el período de un gobierno, tengamos a la fecha tres presidentes consecutivos?

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Imagen:  Perú: Destitución del presidente amenaza el Estado de derecho (Human Rights Watch)

Revisando información, entre normativas, los argumentos de la sentencia del Tribunal Constitucional, entrevistas a políticos reconocidos, muchas de mis interrogantes, podrían tener una respuesta  o interpretadas a beneficio desde la Constitución, en la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, en leyes y reglamentos que le otorgan poderes al legislativo, no obstante, no entraré en detalles en relación al marco normativo, no soy abogada, ni mucho menos una analista política, pero si una ciudadana afroperuana con opinión, que si de hablar de la situación política del país se trata, siendo ciega o sorda, podría sentir desde la piel, que lo que ha venido sucediendo estos últimos años. Esto es el reflejo de poderes del Estado enfrentados y fragmentados, con poca capacidad de diálogo y concertación y respondiendo a revanchas. Se ha visto a un segundo Congreso esmerado en el obstruccionismo, con indiferencia, soberbia y coloquialmente hablando en respuesta a caprichos personales, evidenciando incompetencias y desesperación para devolver favores políticos.  

La vacancia reducida o peligrosamente evidenciada como una expresión del poder con 105 votos y por todo lo predicho, generó en mí y como en millones de peruanos, el hartazgo, el decir basta de tanta burla, de tanta corrupción y del cinismo descarado en el ejercicio del poder, tanto y al extremo de querer minimizar la reacción de la población, la voz, la capacidad de organización sin coacción y la fuerza para defender lo que significa vivir en un Estado democrático, ejerciendo el derecho a la libertad de protesta sobre lo que fue políticamente incorrecto y no en defensa del expresidente, si no en defensa de la democracia, de la justicia, de la estabilidad política y sobre un país ya golpeado debido a la pandemia. 

Podré decir que este hartazgo, logró una reacción en mí, posteando en las redes, saliendo a las calles y contagiando a mi familia que por primera vez salía a una marcha; deformé mis ollas y cucharas haciéndolas sonar desde mi piso 7, me sentí indignada, cansada, triste, desconcentrada, desanimada, ansiosa, en fin, con muchos sentimientos encontrados, que nunca pensé que una crisis política pudiera calar en el cuerpo y en el espíritu, pero a su vez, por lo contradictorio que suene, fue y es rico comprender que al ser parte de una nación, es la evidencia que duele cuando la golpean y te reconforta cuando se la defiende  y creo que fue el sentimiento de millones de personas y de las miles de jóvenes que estuvieron en el lugar simbólico de la lucha. 

Estas últimas marchas, llamadas de la Generación del Bicentenario deja una lección fresca de lucha por la democracia e hizo que se detuviera el tiempo, por algunos días al menos, también las desigualdades de clase, el ser hombre o mujer o con una orientación sexual distinta; el ser niño o adulto mayor; las diferencias absurdas por ser blanco, andino, aymara o afroperuano; hasta la rivalidad de barras. No obstante, con estas últimas marchas también se lamenta la pérdida de vidas humanas de Inti y de Bryan, cuya pérdida generó dolor, y por las personas heridas y desaparecidas en su momento. Se rechaza la violencia desmedida en todo sentido y se pide justicia por ellos. 

En ese marco, no olvidemos que esta lección fresca y el logro de la renuncia de un oportunista y la designación del señor Sagasti como nuevo presidente (cuya designación recayó en 118 congresistas), solo es signo de una calma momentánea por un presidente que a mi percepción fue oportuno que haya empezado pidiendo perdón y mencionando como parte de sus banderas; recuperar la confianza, la empatía, la lucha contra la pandemia y la corrupción. Por otro lado tenemos un Congreso que superficialmente está quieto, pero en su interior hay turbulencias porque las mezquindades de la mayoría de ellos, siguen intactas y porque se han quedado con el placer de saborear un “triunfo” al desaparecer un gobierno; y porque han cruzado la línea del mal uso del poder, pero poder al fin, los que muchos ambicionan y disfrutan obsesivamente. 

En esa lógica, no es que tengamos respuestas, pero como peruanos es importante seguir atentos, debemos seguir fortaleciendo la capacidad de ejercer nuestros derechos y deberes como ciudadanos, debemos tener mayor interés por informarnos, a ser vigilantes, a participar en asuntos públicos, tener una posición crítica pero con capacidad de diálogo en el marco del respeto y la concertación, debemos recuperar el deseo de lograr el bienestar como país, el vivir y convivir en democracia, rechazar la corrupción. Si bien muchas de estas responsabilidades se la atribuimos a los gobernantes que elegimos, no debemos olvidar que el bienestar y el desarrollo de un país lo construimos todos, desde el gesto más simple, como saludar, dar las gracias, respetar al otro, no discriminando, o pedir disculpas por alguna falta conscientemente cometida. 

Finalmente, debemos aprender a elegir mejor a nuestros representantes políticos, exigir una gobernabilidad y gobernanza legítima, para romper con el dicho que. tenemos lo que nos merecemos, es decir los que mienten, los corruptos, los que roban, los golpistas. En ese sentido es un camino muy largo para recuperar la autoestima como país, que intencionalmente ha venido siendo quebrada; pero es un camino al fin, que con el despertar de la sociedad del ahora, con una generación que logró hacer escuchar su clamor, por las futuras generaciones. Guardo la esperanza que no se repetirá nunca más un lunes igual al 9 de noviembre, si no, un día en que como peruanos podamos decir, tenemos los representantes que realmente merecemos y sumando desde nuestros espacios, respondamos a la grandeza que como territorio y como NACIÓN ya tenemos. 


BIOGRAFIA

Licenciada en Trabajo Social, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), con 18 años de ejercicio profesional en el sector público y privado, activista afroperuana, actualmente se desempeña como especialista en Temas Multisectoriales en el Ministerio de Educación, es especialista en Educación para el Desarrollo Sostenible, cursa el segundo ciclo de la Maestría de Ecología y Gestión Ambiental en la Universidad Ricardo Palma (URP), con especialización en Diseño, Monitoreo y Evaluación de Programas y Proyectos de Desarrollo y en Animación Socio Cultural, cursados en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y con un diplomado en Seguridad Alimentaria y Nutricional con la FAO- Brasil. 

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