Viernes, 26 Febrero 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 13 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA Demandas y desinterés de los partidos políticos frente a los movimientos sociales afrodescendientes

 

D´Cimarrón N° 13

  • Movimientos sociales afrodescendientes demanda y desinterés de los partidos políticos (*)

    Movimientos sociales afrodescendientes demanda y desinterés de los partidos políticos (*)

    Por Beatriz Ramírez Abella (Uruguay)     Si tenemos que determinar algo podemos afirmar que los formas organizativas de las personas afrodescendientes comenzaron con la trata esclavista transatlántica. Generador del proceso de acumulación capitalista. Teniendo como costo haber sido el genocidio más grande de la historia.  Mujeres, hombres y niños africanos sustraídos,

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  • Afrobolivianos: El Estado plurinacional y la participación política en un contexto de minoría

    Afrobolivianos: El Estado plurinacional y la participación política en un contexto de minoría

    Por Juan Carlos Ballivián (Bolivia) En el contexto de la Real Audiencia de Charcas (hoy Estado Plurinacional de Bolivia) al pueblo afro le correspondió compartir con los aymaras, quechuas entre otros, el periodo de esclavización y explotación tanto individual como colectiva. Los africanos por su naturaleza genotípica de origen y

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  • Movimientos sociales afrodescendientes demandas y desinterés de los partidos políticos (**)

    Movimientos sociales afrodescendientes demandas y desinterés de los partidos políticos (**)

    Elmer Mauricio Enríquez Bermúdez (Guatemala) Los movimientos sociales se han formado de una u otra forma para hacer un gran frente y presionar a los partidos políticos de derecha. Una de las fuertes causas para llevarlo a cabo y accionar de esta forma es debido a las innumerables injusticias cometidas

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  • Argentina, un país que se cree fenotípicamente blanca y culturalmente europea. ¡Argentina también es afro!

    Argentina, un país que se cree fenotípicamente blanca y culturalmente europea. ¡Argentina también es afro!

    Por Denise Luciana de Fátima Braz (Brasil) Durante un viaje de vacaciones a Buenos Aires, Argentina en 2012 decidí hacer una maestría en el país porque me llamó demasiado la atención la nítida ausencia de personas fenotípicamente negras en las calles, o lo que yo entendía y percibía como negros/as.

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  • Movimientos sociales afrodescendientes: demandas y desinterés de los partidos políticos (***)

    Movimientos sociales afrodescendientes: demandas y desinterés de los partidos políticos (***)

    Por Ana Mariela Araya Orellana (Chile) Con este artículo pretendo dejar en manifiesto la participación cada vez más empoderada de las personas en condición migratoria residentes en Chile,  particularmente me refiero a los ciudadanos afrodescendientes provenientes de Haití, quienes a falta de garantías reales que favorezcan su regulación en el territorio

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Origen político del movimiento afroperuano

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Documento de trabajo de Carlos Velarde Reyes (Perú, 2015) 
Fallecido en 2017
Integrante del equipo del Centro de Desarrollo Étnico Cedet
En su memoria


Qué es y cómo se entiende el movimiento afroperuano

La existencia del movimiento afroperuano en sí es un tema polémico ligado al tema de la existencia misma de un pueblo afroperuano. No es un problema simple ni intrascendente ya que la naturaleza de existencia en identidad de la población afroperuana determina la situación frente al Estado, por tanto su dinámica política.

Las ciencias sociales nos presentan los movimientos sociales como previos a los políticos, es decir surgen de las necesidades sociales de la población, en especial por temas de propiedad y trabajo, que se generan en confrontación, las que al organizarse con sus liderazgos generan los movimientos políticos y los mismos partidos políticos (en cierta manera).

Si se tratara de un pueblo constituido, de un solo pueblo, construido por la tradición y con una estructura política, el centro de atención estará en la participación política en el Estado de este pueblo, de la forma como las estructuras políticas del pueblo se incluyen en la estructura política de la nación. Respeto de sus estructuras organizativo políticas, de su sistema de derecho interno, de la propiedad y el usufructo de su territorio.

No es esto lo que encontramos ya sea por la dispersión misma de la población afroperuana, por las diversas expresiones culturales desarrolladas en sus comunidades, por el diverso origen que tuvo su ingreso en modalidades, tiempos y condiciones. La población afroperuana que es parte de la diversidad cultural de la nación peruana es también diversa, en forma sui géneris, en su interior.

Con esto no se niega la existencia en sí del pueblo afroperuano, lo que se necesita es identificar los elementos constitutivos que lo determinan, y que son un paso para entender la esencia de lo que constituye el movimiento afroperuano. Es decir es necesario identificar esas necesidades sociales que genera al movimiento.

  1.     Las relaciones de poder

En un trabajo previo, hemos apuntado que la relación de la sociedad con los afrodescendientes peruanos está marcada desde su origen por tres características:

         Invisibilidad y exclusión

          Explotación y reducción a trabajos serviles y

         Conculcación de sus libertades o derechos. 

Estas tres características aparecen como constante a lo largo del tiempo de presencia afrodescendiente en el país. Es probable que desde la orilla académica se acepte, a veces a regañadientes, las dos primeras, pero la tercera es una conclusión formal de las dos primeras, es la que ocasiona la justificación de la discriminación, la permanente situación de pobreza de la mayoría de la población, el hecho de tener una población carcelaria afrodescendiente mayor al promedio.

Texto completo.

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Movimientos sociales afrodescendientes, partidos, gobiernos-estados y agencias

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Por Jesús Chucho García (Venezuela) 

LA DIFÍCIL CONSTRUCCIÓN DE NUESTRA AUTONOMÍA

Desde que fuimos arrancados del vientre del Africasubsahariana y sometidos al bestial sistema esclavista y sus secuelas de racismo, discriminación hasta nuestros días, las y los africanos y sus descendientes hemos luchado incansablemente contra cualquier forma de dominación procurando en ese transcurrir formas de inclusión y autonomía con agenda propia.

Nuestra historia en la diáspora africana sembró y sigue sembrando aportes éticos en las Américas y el espacio Caribe por la construcción de un modelo social que salve al planeta, pese a todas las barreras ideológicas, políticas y sociales.

Nuestra agenda autónoma procede de lo que denominamos cimarronaje histórico sustentado en la base de la dignidad. Ese proceso de cimarronaje lo podemos clasificar en los siguientes términos: cimarronaje frontal, caracterizado por la creación de espacios autónomos conocidos como palenques, quilombos y cumbes, en los cuales se practicaron soberanía territorial, respeto a la naturaleza y prácticas sociales diferentes a las establecidas por el sistema esclavista. Ese cimarronaje prosiguió con nuestra participación en las guerras de independencia, la cual no fue valorada por la emergente burguesía criolla reproductora de la mentalidad esclavista occidental. La primera demagogia racial y exclusión surgiría en la formación de las Repúblicas y los Estados modernos en “Latinoamérica”.

Según el intelectual afroperuano José Pepe Luciano (1956-2002), “El establecimiento de la república y la abolición de la esclavitud, como se ha dicho, no modificaron la ubicación del negro en la pirámide social. Las escasas posibilidades de ascenso y una serie de prejuicios y estereotipos raciales siguieron cayendo sobre él, por las causas que hemos reseñado. En lo social esto se expresó en que el afroperuano siguió desarrollando casi las mismas actividades que en el periodo precedente” Luciano (2002). Pese a esa marca imborrable de la discriminación, existieron otros tipos de cimarronaje como el espiritual, el cual ancestralmente se expresa en prácticas imperceptibles a los ojos de la alineación occidental, como la reinterpretación de la africanía desde las expresiones yoruba, kongos, espiritismo o el afrocatolicimo, desde el Señor de los Milagros (Perú), Santa Efigenia o a la Virgen Apracedia (Brasil, Perú, Venezuela). El cimarronaje cultural como forma de cultura de resistencia, con sus tres elementos, preservación ancestral africana, la creación y la innovación, fue un aspecto importante para autoidentificarse y contribuir a reforzar la identidad. Otro aspecto importante, como cimarronaje global fue el flujo de reconexión diasporita entre los africanos y sus descendientes a lo largo del continente y el Caribe, lo cual es resultado de la neodiáspora a través de las migraciones, los medios de comunicación, redes sociales y articulaciones de organizaciones afro del continente para luchar con agendas de interés mutua como la Conferencia Mundial Contra el Racismo (2001) organizada por la ONU, la presión ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la presión para impulsar el Decenio de los Pueblos Afrodecendientes.

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LAS AGENDAS MEDIADAS TRANSNACIONALMENTE

Estas referencias en torno a los cimarronajes anteriormente expuestos no dan un visión que nuestras agendas, pese a que han sido mediadas por los partidos políticos de nuestros respectivos países y gobiernos de turno, no han podido lograr una mediación plena, pues siempre existen organizaciones que resisten y no quieren transformarse en lo que el partido de gobierno o agencias internacionales quieren. Hemos sostenido autonomía organizativa y soberanía intelectual cimarrona (afroepistemología). Es por ello que después de las experiencias de articulaciones a mediados de la década de los noventa del siglo pasado observamos como las agencias transnacionales (Banco Mundial y Banco Interamericano), persuadieron a algunas organizaciones afro a hacer peticiones para implantar las políticas de endeudamiento étnico, estas experiencias fracasaron y los agentes locales y transnacionales de esas agencias se quedaron con las mayorías de los recursos (caso plan Colombia-BID). En el caso concreto de Venezuela, el Movimiento Afrovenezolano no entró en el juego. Nuestros desequilibrios sociales teníamos que peleárselos a nuestro Estado-Gobierno. Otras Agencias mediadoras fueron y son la Usaid, agencia de los Estados Unidos para el desarrollo Internacional, la cual se ha expandido hacia las organizaciones afrolatinoamericanas ejerciendo de alguna forma una nueva forma de intervención, ejerciendo controles persuasivos en áreas afrosensibles, pero por otro lado transfiriendo información al Departamento de Estados de Estados Unidos, para ejercer cierto control en las agendas de las organizaciones afro, perdiendo así estas ciertos grados de autonomía. Usaid tiene agencias en casi todos los países de América Latina y se ha convertido en una gran mediadora entre los gobiernos locales, regionales, Estados Unidos y las organizaciones afro.

MEDIACION Y COOPTACION PARTIDISTA... CONSTRUIR NUESTRA AUTONOMÍA

En los partidos o movimientos políticos de la izquierda tradicional, bien sea el Foro de Sao Paolo donde se organizan partidos y movimientos de izquierda continental así como los partidos hacia cada uno de nuestro países, el tema afro aún no es de vital importancia. Muchos líderes son cooptados por estos partidos de izquierda por un lado y por otros partidos de derecha para dar la sensación de que hay participación afro en ambas instancias, y sabemos por experiencia que ni en la derecha ni en la izquierda se ha logrado comprender nuestras agendas a menos que no sea para implementación de efecto placebo en participar en unas elecciones. Tantos los partidos de izquierda como de derecha, al igual que Usaid y las iglesias cristianas transnacionales con sede en Estados Unidos, tratan y han logrado captar lideres potenciales de nuestras comunidades o sino los fabrican de la noche a la mañana. Ya Uribe lo hizo al incluir afroparamilitares en su partido. Las FARC también lo hicieron en su momento, la Revolución Ciudadana de Ecuador también impulso a líderes y lideresas afro. El Partido de los trabajadores de Brasil, el PPT con Lula a la cabeza implementó política de su partido hacia los afrobrasileiros, así como el fascista Hair Bolsanaro. En Venezuela el PSUV también hizo lo mismo, ante lo cual el Movimiento Afrorrevolucionario Juan Ramón Lugo mantiene su posición como movimiento autónomo y planteamos dos puntos esenciales: la creación de los circuitos electorales afrodescendientes y los Cumbes (palenques) de desarrollo productivo sostenibles y sustentables, así como un plan de desarrollo tecnológico en nuestras comunidades.

La autonomía no la decretan, la ejercemos. Solo con una agenda pertinente como resultados de nuestras luchas, así como la ruptura con el paternalismo y el Estado parasitario; desarticulando los mecanismos perversos de control social del gobierno al partido; construiremos la dirección que nos conducirá a nuestra afroautonomia. Como decía Pepe Luciano...”En tanto y cuanto somos parte del Estado, en tanto y en cuanto somos parte del sustento de la legalidad del Estado de derecho en el país, nosotros queremos que este incorpore con más fuerza nuestros puntos de vista, intereses, visiones del país porque somos el país” (Pepe Luciano. Los Afroperuanos. Págs. 13-34. Cedet.).

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[Editorial] Demandas y desinterés de los partidos políticos frente a los movimientos sociales afrodescendientes

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1Los partidos políticos están en crisis desde que iniciamos el siglo XXI. Algunos ubican su debacle con el auge del neoliberalismo, que consolidó a la tecnocracia y excluyó a los militantes (viejos cuadros políticos) que se formaban ideológicamente y se vinculaban con las demandas insatisfechas de la población. Debido a sus métodos de participación, sus reglamentos internos y las reivindicaciones que defienden, los partidos políticos que se fundaron entre finales del siglo XIX y principios del XX, ya no representan a las grandes mayorías.

Ahora los partidos son únicamente tarjetas electorales o vientres de alquiler, disponibles para algún improvisado que mida bien en las encuestas. Eso explica la desconexión con los movimientos que luchan contra el machismo, el racismo y la homofobia. El 2020, estuvo marcado por dos grandes cismas políticos, en los que los partidos no tuvieron ningún protagonismo: "Black lives matter en Estados Unidos" y el "Ni una menos" en Argentina. Mujeres y afroamericanos que no eran prioridad en la agenda de ningún partido político, salieron a defender sus derechos civiles, sociales y económicos.  

El caso de los movimientos afrodescendientes es alegórico. En latinoamérica, el mestizaje posicionó el “mito” de que todos somos iguales (pero unos más blancos que otros). Aunque todos los indicadores vinculan pobreza y exclusión con los afrodescendientes, ninguno de los partidos establece una agenda contra el racismo desde lo económico y lo social. La culturización de la lucha contra el racismo, condena a las demandas de los pueblos afrodescendientes a una pugna por la representación en los libros de historia y en los museos, pero no en el reparto de la renta del Estado, ni en el acceso a la educación o a la salud.

La pandemia ha exacerbado esta situación. Los pueblos afrodescendientes son los más afectados por la crisis sanitaria y económica y sin embargo, no hay medidas especiales para ellos. La miopía de los partidos políticos frente a los movimientos afrodescendientes es intolerable. Solo la movilización social permitirá que los partidos políticos integren en sus programas la agenda de los pueblos afrodescendientes para saldar la inmensa deuda social que la República y los Estados tienen con nosotros.

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Los malos de la película: la criminalización y encarcelamiento masivo de los afroamericanos en Estados Unidos

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Por Mónica María Salazar Suárez (Perú)

A lo largo de la historia, los movimientos sociales nacidos en el seno de las comunidades afrodescendientes han perseguido un objetivo central: ser considerados ciudadanos y ciudadanas con derechos, libertades y oportunidades. Un reclamo legítimo para cualquier persona, sin embargo, ser negro constituye el principal obstáculo para gozar plenamente de estas prerrogativas, especialmente en sociedades en las que persisten el racismo y la discriminación.   

La Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica, señala en su décimo tercera enmienda: 

“Sección 1. Ni en los Estados Unidos ni en ningún lugar sujeto a su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajo forzado, excepto como castigo de un delito del que el responsable haya quedado debidamente convicto. Sección 2. El Congreso estará facultado para hacer cumplir este artículo por medio de leyes apropiadas”. En el papel, la enmienda constitucional de 1865 abolió definitivamente la esclavitud, pero en la práctica dejó abierta la posibilidad de que los afroamericanos continuaran siendo explotados mediante castigos penitenciarios a consecuencia de delitos cometidos y sancionados por el sistema judicial, controlado por blancos.

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Simpatizantes del presidente Donald Trump participan en un mitin en Washington, el 6 de enero de 2021. 
(ASSOCIATED PRESS)

Las estadísticas a las que hace referencia el documental “Enmienda XIII” de 2016, dirigido x Ava DuVetnay, ponen al descubierto la existencia de un prejuicio histórico contra los negros instalado en el sistema policial y judicial de los Estados Unidos de Norteamérica, que se mantiene hasta hoy. Mientras 1 de 17 blancos irá a prisión durante su vida, 1 de cada 3 negros lo hará. Solo 6.5% de la población de Estados Unidos son hombres negros, pero representan el 40.2% de la población penitenciaria.  

En este documento fílmico diferentes académicos, activistas, líderes políticos y sociales analizan las políticas de encarcelamiento masivo de los afroamericanos, desde la abolición de la esclavitud a finales del siglo XIX hasta la actualidad, y demuestra como por décadas en ese país, se ha multiplicado la población carcelaria afrodescendiente, y paralelamente, han surgido nuevas y numerosas cárceles en EE.UU. para atender la creciente demanda. 

Texto completo aquí.


 


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