Viernes, 23 Abril 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

Documentos de trabajo y opiniones de Carlos Velarde Reyes, fallecido en 2017. Al amigo, compañero e integrante del equipo del Centro de Desarrollo Étnico Cedet. En su memoria.

Documentos de trabajo y opiniones de Carlos Velarde Reyes, fallecido en 2017. Al amigo, compañero e integrante del equipo del Centro de Desarrollo Étnico Cedet. En su memoria.

Documentos de trabajo y opiniones de Carlos Velarde Reyes, fallecido en 2017. Al amigo, compañero e integrante del equipo del Centro de Desarrollo Étnico Cedet. En su memoria.

Documentos de trabajo y opiniones de Carlos Velarde Reyes, fallecido en 2017. Al amigo, compañero e integrante del equipo del Centro de Desarrollo Étnico Cedet. En su memoria.

Documentos de trabajo y opiniones de Carlos Velarde Reyes, fallecido en 2017. Al amigo, compañero e integrante del equipo del Centro de Desarrollo Étnico Cedet. En su memoria.

A nuestro amigo Cito

  • Querido Cito: hace un lustro ya que partiste, dejándonos con el amargo sabor de tu despedida. Dijiste:  “buen fin de Read More
    Querido Cito: hace un lustro ya que partiste, dejándonos con el amargo sabor de tu despedida. Dijiste:  “buen fin de semana, hasta el lunes”
Sabes, cuando te conocí me inspiraste temor, te vi como un hombre soberbio. Tuvo que pasar el tiempo para darme cuenta que estaba equivocada, que lo que tenías era el don de transmitir, de enseñar, aunque a veces tuvieras que levantar la voz. Y el temor se fue tornando en aprecio.
En este recordatorio otros hablarán de la parte académica, pero yo me centraré en tu parte humana y social. Cuando teníamos alguna duda consultábamos contigo, aunque debo reconocer que yo no tanto. Eras la persona que se enfrascaba en largas tertulias con los amigos que llegaban a CEDET, para hablar de política u otros temas. Amabas tomar tu cafecito, yo me había acostumbrado a escuchar tus pasos diarios en busca del prometedor café, tan es así, que cuando partiste aún creía oírlos. Siempre fuiste asertivo, si alguien te caía mal lo decías, no te andabas con medias tintas. Recuerdo las reuniones de trabajo, en las que defendías tus propuestas con mucha pasión llegando muchas veces a exaltarte, pero terminábamos luego riendo. Y cómo olvidar esas reuniones de fin de año, fecha que cerrábamos un ciclo de trabajo con un almuerzo compartido con amigos de la institución. Tú y la guitarra se convertían en los personajes centrales a los que gratamente nos obligabas a seguir. Se te extraña amigo.
Adriana Mandros Gallardo. Adriana Mandros
  • Carlos Velarde Reyes. “Cito” Siempre te llamaba así, por tu nombre completo cuando te veía por las mañanas, después simplemente Read More
    Carlos Velarde Reyes. “Cito”
Siempre te llamaba así, por tu nombre completo cuando te veía por las mañanas, después simplemente “Cito”. Ya ha pasado tanto tiempo de no escuchar tu voz y ver tu rostro barbudo, no puedo ni quiero olvidarte, querido Cito.
Cuando llegaste por primera vez a la oficina allá por los años 1998, no lo recuerdo exactamente, solo hablabas con Oswaldo y el grupo que se reunía para organizar el colectivo afroperuano, no importa el nombre, solo quiero recordar tus inicios. Después te convertiste en uno de los pilares de la institución. Espero que lo hayas sabido, que te convertiste para mí en uno de los seres más queridos, no suelo demostrarlo, soy muy parca
Hoy por hoy la oficina sigue caminando, hay nuevos proyectos, se han publicado libros, organizado eventos, ya vamos por el IX seminario, la revista D´cimarrón ahí va, pero sabes, nada será igual sin tus recomendaciones y críticas. Cito, no puedo entender por qué te fuiste tan pronto cuando sabías todo lo que faltaba por hacer, la verdad, no logro entender algunas muertes. Gloria Gonzáles alguna vez, me dijo “Cuando la gente se va es porque acá ya cumplió”. Y la verdad que a partir de ahí empecé a analizar todo lo que le diste al Movimiento Negro, te compraste la causa, te metiste con todo, aportaste todo tu conocimiento y sabiduría, hoy siento que el movimiento perdió a uno de sus grandes colaboradores.
No tienes idea cómo extraño esas largas conversas que teníamos, no había tema que no conocieras, hablar contigo, sobre todo de política, era un deleite, cuánto aprendizaje, ah y cómo olvidar los comentarios de tenis… nuestro preferido “Novak Djokovic”. 
Cito, la oficina ya no es la misma para mí. Eras nuestro respaldo, nuestro amigo, a veces padre; algunas veces te comportabas como el enemigo, nos hacías ver los errores… cuando ya los habíamos cometido; nos molestábamos contigo, pero eso era enseñanza, ahora lo entiendo. Cómo no reconocer el respaldo académico que teníamos contigo. Gracias por tanto.
Cito, las navidades en la oficina se fueron contigo, ya no es posible tener esas reuniones donde compartíamos, cantábamos, nos dejabas que hiciéramos pedidos de canciones, pero como tú tenías la guitarra, “El Poder”, tocabas lo que te daba la gana. Solo nos reíamos, cantábamos y gozábamos. Cuanta nostalgia.
¡Hasta siempre amigo, camarada!!!!!
Lilia Mayorga Lilia Mayorga
  • A Carlos Velarde Reyes… Cito, el gordito, el señor Cito, el barboncito, sentado en su silloncito, dice, siéntate y escucha
    A Carlos Velarde Reyes…
Cito,
el gordito,
el señor Cito,
el barboncito,
sentado en su silloncito,
dice, siéntate y escucha sambito…
¿Recuerdas Cito, estas décimas con las que jugábamos Tito Rodríguez, Fernando Espinoza, yo y otros, en aquellos tiempos del nacimiento del Foro Afroperuano?
Cuántas noches compartidas, cuántas horas conversadas y cuánta sabiduría recibida.
Podíamos pasar horas preguntándote, escuchándote. Entendías de todo, sabías de todo. De los movimientos andinos, de historia, del movimiento asiático, de las guerras, de economía, de música, de las luchas afroperuanas, de las que fuiste parte importante.
Cito siempre crítico, siempre claro. Sin claudicar jamás. ¿Sobre qué no sabías, Cito?
Al son de tu guitarra, de un café o un trago, siempre tenías una palabra, un pensamiento que echaba raíces en nuestras mentes y nuestros corazones.
Quisiste servir a Dios vistiendo una sotana, pero Él te tenía reservada una forma más sublime de demostrarle tu amor… formar una hermosa familia y luchar por la igualdad, brindando tu sapiencia y tu impulso a nuestras luchas, al movimiento afroperuano, con el que estuviste hasta tu último día.
Este es el último de muchos borradores que escribo para honrarte; y lamento no poder describir lo que realmente fuiste, lo que significaste para tu esposa y tu hija, para tus amigas y amigos, para la lucha social, para el movimiento afroperuano, para mí…
Fuiste tan grande que nada de lo que escribo reflejará la grandeza de tu ser… Nada…
Antes que lo olvide, te cuento Cito: Tu última broma de hacernos creer que habías partido, no resultó, porque nos acompañas cada día.
Gracias Cito, tu pensamiento crítico sigue con nosotros. Gracias, un millón de gracias…
Carlos O. López Schmidt Carlos López Schmidt
  • Conocí a Cito a inicios de los años 2 000, cuando comencé a trabajar en un proyecto con CEDET. Cuando Read More
    Conocí a Cito a inicios de los años 2 000, cuando comencé a trabajar en un proyecto con CEDET.
Cuando yo estaba, generalmente era muy callado, y conversaba mayormente con otros miembros del equipo. Y, de pronto, un día en que todos estábamos alrededor de la mesa, Cito comenzó a hacer un análisis político. Wow, pensé... ¡este chico es un excelente analista político! Muy, muy inteligente. Aunque no nos llegamos a conocer muy bien, cada vez que hablaba yo prestaba mucha atención. Años más tarde, en una reunión social en CEDET, descubrí lo que todos ya sabían: que cantaba y tocaba la guitarra muy bien, y sabía las letras de todas las canciones que el resto conocía. Fue un lindo descubrimiento. Era una persona excepcional.
Que descanse en paz
Joanna Drzewieniecki (Estados Unidos)
  Joanna Drzewieniecki
  • En honor a Velarde Llegar a CEDET y conocer a Cito, todo ocurrió en una. Después me enteré que él Read More
    En honor a Velarde
Llegar a CEDET y conocer a Cito, todo ocurrió en una. Después me enteré que él como yo habíamos llegado a nuestra nueva casa de Bolivia como consecuencia de las muchas actividades y acciones que se estaban desarrollando en torno a Durban. Él se quedó instalado y yo, como la visita familiar, iba y venía todos los días.
Primero, era el doctor y después fue Cito. Por supuesto que la evolución también llegó con la consolidación de una fuerte amistad. En el camino admiré su pasión por ser maestro, por la música, su capacidad de desprendimiento, su creatividad, ser un Susana Matute Charun
  • Recordar a Cito es sentarnos en nuestra oficina para hablar de política mezclada con religión, con cantos y con chistes. Read More
    Recordar a Cito es sentarnos en nuestra oficina para hablar de política mezclada con religión, con cantos y con chistes. Es exponer cada uno sus ideas con respecto a un tema político, pero siempre encontrar la dirección de la no discriminación de los afroperuanos. Es soñar con nuestra escuela Pepe Luciano, es ver en cada niño o niña afro que fue el granito de arena formado por cada uno de nosotros. Cómo no recordar nuestros Karaokes de fin de año, donde nosotros proponíamos las canciones y él las decidía. 
Él Cito recordado por mí, es el siempre dispuesto a aclarar tus dudas.
Tuvimos discusiones, muchísimas, pero siempre con el objetivo de hacer las cosas mejores.
Gracias por todo amigo.
Liliana Asin Calero Liliana Asin Calero
  • Tenemos Cito para rato Siempre a contracorriente, me imagino a Cito votando viciado en estas elecciones. Pero lo recuerdo como Read More
    Tenemos Cito para rato
Siempre a contracorriente, me imagino a Cito votando viciado en estas elecciones. Pero lo recuerdo como un contreras sólido en la argumentación, siempre cuidadoso de no decir tonterías o lo primero que se le venía a la cabeza.
Hablaba como caminaba, lento pero seguro, disparaba argumentos como misiles, no buscaba el consenso, le sonaba a alcahuatería, entraba a una conversación a pelear una posición, una idea, hasta convertir aquello en una discusión, que era el ambiente en el que se movía con placentera comodidad.
Con la única con la que no peleaba era con la guitarra y un buen trago, entonces convertía a un ron en un cómplice de sus caricias a la vieja guitarra, y a nosotros en embelesados oyentes de su enorme repertorio.
El café que lo acompañó durante tantos años lo debe extrañar, como extrañamos nosotros verlo en ese pequeño espacio en el que ya no está y del que no ha terminado de irse, porque Cito se irá cuando lo olvidemos, y como él se encarga a cada momento que eso no suceda, entonces, tenemos Cito para rato.
Augusto Malpartida Augusto Malpartida
  • Escribiendo sobre Cito Cito era un amigo entrañable con un corazón gigantesco, siempre con la palabra lista y la coherencia Read More
    Escribiendo sobre Cito
Cito era un amigo entrañable con un corazón gigantesco, siempre con la palabra lista y la coherencia socialista en la mano, dispuesto a criticarnos, plantear la ruta a seguir, darnos una mano o hacernos reír. 
Lo conocí en las celebraciones de la casa abierta de CEDET, donde Cito  ponía la guitarra y nosotras las voces, palmas y a veces, solo los aplausos, para cumplir  el ritual de alegrarnos por la Navidad, el Día de la madre, las Fiestas Patrias y todo lo festejable que encontrábamos a lo largo del año. Siempre terminábamos cantando La Internacional. 
Después de que partió, nunca celebración alguna fue igual.  Nos dejó su cariño, su inmenso recuerdo – en sentido literal – y la certeza de saber que, junto a Pepe Luciano y Fernando Espinoza, estará esperando que lleguemos a la otra dimensión para reunirnos.
Que sirvan estas pocas palabras para ratificar mi inmenso agradecimiento a la vida por darme la oportunidad de haberlo conocido, considerarme su amiga y sentir que nos acompañó en una parte del camino. Siempre lo aprecié, aunque tal vez no se lo dije. Que toda su familia sepa que nos sigue haciendo falta y que está en nuestro recuerdo, intacto, como el último día que lo vimos. 
Compañero Cito, Presente
Carmen EspinozaAfro-peruana feminista y lesbiana21 de abril del 2021 Carmen Espinoza, 
  • Señor Cito: Su partida fue tan inesperada que no pudimos despedirnos de usted. Hasta el día de hoy se le Read More
    Señor Cito:
Su partida fue tan inesperada que no pudimos despedirnos de usted. Hasta el día de hoy se le extraña, se le necesita en cada reunión de trabajo, en cada duda, por un problema inesperado. En cada festejo de fin de año, ya nada es como antes:  con sus chistes, sus bromas, su manera tan particular de ser. Hasta el día de hoy se siente un vacío en la oficina. Nos hace falta. Un abrazo hasta el cielo querido amigo. Gracias por sus enseñanzas.
Zoraida Sante Beizaga Zoraida Sante Beizaga
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Documentos de trabajo y opiniones de Carlos Velarde Reyes (Cito).

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Discriminación, invisibilidad y clasismo los no-lugar de la gente afromexicana en la política pública

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Dra. Teodora Hurtado Saa (México)

Introducción

América Latina y El Caribe representan una de las regiones del mundo de mayor diversidad cultural y fenotípica, como de presencia de población afrodiaspórica, condición histórica que retoma relevancia social, política y académica dados los acontecimientos de las últimas décadas: movimientos sociales de comunidades indígenas y negras,  reformas constitucionales que desde finales del siglo XX reconocen la pluralidad étnica y racial de los países de la región, acompañadas de la promulgación de políticas de acción afirmativa para las minorías racializadas, que en algunos países significa autonomía territorial y asignación presupuestal para el desenvolvimiento de las demarcaciones designadas para estos sectores de la población; al igual que de políticas de paz y procesos de desmovilización de grupos armados, entre otras acciones (Hurtado, 2018). Algunas de estas políticas responden a las demandas nacionales e internacionales de los pueblos indígenas y comunidades afro en todo el mundo, como lo evidencia la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia de Durban (Sudáfrica), de 2001, y la proclamación el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, del 1 de enero de 2015 al 31 de diciembre de 2024, con el tema “Afrodescendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo”. Sin embargo, estudios realizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han corroborado que las personas afrodescendientes (quienes representan el 30% de la población latinoamericana y caribeña) siguen enfrentando niveles exagerados de pobreza, exclusión y están sujetos a experimentar a perpetuidad los efectos de la discriminación por prejuicios racistas (Velázquez e Iturralde 2012 [2016] p. 101)

Desde el periodo colonial, la discriminación se inscribió como reflejo de un orden racial y social establecido, donde las poblaciones blanco/mestizas se situaron por encima de individuos considerados “indios” y “negros”, además de continuar cargando con los estereotipos y prejuicios racistas y clasistas (Restrepo, 2016 p. 6-7) en la modernidad. Esto significa que las personas negras se encuentran atravesadas, al mismo tiempo, por la interseccionalidad de múltiples categorías de opresión: raciales, sexuales y de clase, entre otras, a la vez que estas categorías tienden a correlacionarse como la noción de clase y raza (Hurtado, 2018), por ejemplo, percibiéndose y naturalizándose como sinónimo de pobreza, prejuicio que incrementa los efectos negativos de una discriminación que se ha normalizado (Gall, Vitale y Schmelkes, 2005; Hurtado, 2018; Martínez, 2019) y que lleva a que se considere a toda persona de tez oscura no solo como pobre sino también como proclive a la pobreza. Sin embargo, para Ana Laura Martínez Gutiérrez (2019 p. 13), mientras la sociedad mexicana reconoce y aceptar la existencia de clasismo, niega la práctica cotidiana del racismo, aunque ambos fenómenos se entrelazan. Ello significa que, el racismo y la discriminación racial están presentes en las entrañas de la sociedad latinoamericana, incluyendo a México, y anclados en distintas esferas englobando la política pública, donde muchas veces se configura en la forma de acceso inequitativo a la justicia, a la igualdad, a los programas sociales y a las políticas distributivas; y aunque, en la actualidad ni México ni ningún otro país del área tienen leyes o políticas públicas que formalmente nieguen o limiten a la población afrodescendiente (o a la indígena) (Velázquez e Iturralde 2012 [2016]), estas comunidades experimentan como cotidianidad el rechazo permanente al ejercicio de sus libertades y a sus derechos de ciudadanía.

Considerando que se cumplen dos décadas desde de la declaración de Durban y que restan tres años para que finalice el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, en este documento reflexionamos en torno a las acciones y política pública que, a nivel regional y particularmente en México, se han emprendido o no en favor de la poblaciones afro, presentando datos que dan cuenta de que los fenómenos de desigualdad y discriminación que afectan a la población negra se mantienen vigentes, debido a lo que he denominado formas de inclusión segmentada, racismo institucionalizado o racismo de Estado (Hurtado, 2018 p. 82). Asumimos que, contrario a lo que pretendían los gobiernos que circunscribieron y firmaron los acuerdos de Durban, entre ellos México, la política pública ha incidido pretendidamente o no para que desde el Estado se favorezca o discrimine a determinadas comunidades, territorios y personas racializadas. Así, el racismo institucionalizado se exterioriza y manifiesta como una forma de negación e invisibilización de las personas negras y de sus redechos, ejercido por parte de los gobiernos como desde la misma política de democratización y multiculturalidad que pretenden impulsar a nombre de la población afrodiaspórica.

En ese contexto, el presente ensayo expone una mirada crítica del legado de la colonización y esclavización que los acuerdos de Durban y durante el Decenio Internacional de los Afrodescendientes se visibilizan paro que no resuelven, y que los Estados de la región de Las América pretende enmascarar bajo de noción de democracia étnica/racial (Wade, 2011), de políticas de afirmación positiva y de pluralidad cultural, cuando en realidad históricamente ni siquiera distribuyen presupuestos públicos para atender sus necesidades o incluir en los censos y encuestas preguntas que contribuyen a estimar el tamaño de la población negra y, tampoco designan recursos para la atención de la pobreza o de la desigualdad basada en prejuicios y por discriminación. En ese texto planteo justamente realizar una mirada crítica de las políticas gubernamentales y de la invisibilidad que prevalece sobre la población afrodiaspórica en México,  tomando como fuente los resultados de investigaciones y diagnósticos que describen las desigualdades económicas, geográficas y la violencia a la que se enfrenta la población afrodescendiente y los territorios en los que habita; e igualmente, registrar la evolución de sus indicadores de calidad de vida, desde los años 90’ a inicios del presente milenio, periodo en que acontecen las reformas constitucionales en toda la región. Partiendo del supuesto de que los patrones de desigualdad, marginación y discriminación por condición étnica/racial se expresan como precariedad socioeconómica, lo que califiqué como la racialización de la pobreza, apoyada en las investigaciones, los planteamientos y los datos aportados por CEPAL (2001a y 2001b). y por algunos autores.

Entiendo que la condición étnica/racial en sí misma es una categoría de exclusión y discriminación, pero ésta no sólo se sobrepone a las demás categorías, sino que termina por reforzar tales disparidades y, en países como México y en otros de la región, se invisibiliza la presencia negra, se niega su existencia y se asume prejuiciosamente que toda persona negra es por antonomasia de origen extranjero; por tanto, no “existen” los afromexicanos. Pero dado que la discriminación racial se encuentra asociada a otras formas de disparidad por condición de género, clase, etnia, lugar de origen, capacidades y orientación sexual, no se puede negar que el factor étnico/racial en solitario y en correlación con la clase son pertinentes en sí mismos como categorías analíticas para evaluar y dar cuenta de estas desigualdades perpetuada desde la sociedad y el Estado (Hurtado, 2006 y 2018) que experimenta la población afrodescendiente.

Texto completo aquí.


Dra. Teodora Hurtado Saa
Profesora e Investigadora
DPTO de Estudios Sociales
División de Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad de Guanajuato, Campus León

 

 

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El pueblo afroperuano enfrentando el COVID-19

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