XIV EFLAC: DIVERSAS EN DESIGUALDADES

Publicado en SECCIÓN DERECHOS HUMANOS

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Por Eliza Pflucker Hererra (Perú).

ELIZAEste artículo empezó bajo el pedido de una reflexión sobre el XIV Encuentro Feminista de Latinoamérica y El Caribe. Ese espacio (aparentemente) seguro, que muchas veces podemos idealizar para nuestra actuar y construcción de los feminismos en la región; pero cuatro disparos se han alojado en mi cuerpo, me han devuelto de golpe a lo cotidiano y a repensar estos espacios como una burbuja permeada por los contextos, violencias y discriminaciones con las que convivimos en nuestros territorios.

Montevideo esperaba a más de 2000 feministas de la región entre el 23 y 25 de noviembre para participar en el XIV EFLAC, con diez ejes temáticos de reflexión y debate, así como cerca de ochenta actividades autogestionadas, todas articuladas en una consigna: “Diversas pero no dispersas”. Como mujeres negras y afrodescendientes de América Latina y El Caribe, llegábamos al encuentro con el antecedente de la invisibilización de nuestras agendas y presencia durante el EFLAC realizado en Lima el 2014, y en dónde se asumió el compromiso de garantizar la presencia de mujeres afrodescendientes y negras en la organización y realización del encuentro, así como las problemáticas de nuestras agendas. En Uruguay, la participación de las mujeres negras y afrodescendientes fue amplia, es importante nombrar que entre los diez ejes temáticos propuestos para el encuentro, la gran mayoría de negras y afrodescendientes nos encontramos en el eje dos: “racismo y discriminación”.

Sabemos que este es un eje en dónde las negras y afrodescendientes tenemos mucho por aportar y seguir dialogando, ya que es parte de nuestras experiencias y luchas históricas como cotidianas. Sin embargo, este planteamiento nos encapsula, sobre todo porque se entiende que el racismo y la discriminación es una problemática que vivimos las poblaciones, pueblos y personas racializadas, negras, indígenas y migrantes, como las discriminadas, empobrecidas, también llamadas minorías, diversidades, otredades entre otras. Pues las identidades hegemónicas –blancas, heterosexuales, cisgénero- no sienten la necesidad de repensarse, mucho menos reconocerse, ni organizarse entorno al racismo y las discriminaciones, incluso entre las feministas, ya que no son ellas quienes cargan en el cuerpo amenazas históricas en su día a día. No son ellas quienes sienten, temen un ataque. INFORMACIÓN COMPLETA AQUÍ.

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