Fútbol de “negros”, “indios” y “cholos”

Publicado en CAMPAÑA UN MUNDIAL SIN RACISMO

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Por Sharún Gonzales Matute.

SharunSuele decirse que el fútbol se vive con pasión. A nivel emocional, el vínculo de los hinchas con sus equipos es sorprendente. Gritar, llorar, reír son eventos comunes durante un partido. Esta vez, luego de mucho, la selección peruana ha conseguido llegar a la competencia más importante del fútbol: la Copa del Mundo. No cabe duda de que más de uno está feliz con el éxito reciente que ha pasado a ser una conquista del Perú como nación y no sólo de los jugadores que conforman la selección.

¿Qué quiere decir que nuestra selección haya llegado al mundial? ¿Somos un mejor país por eso? Un sector de la población se ha mostrado crítico acerca del rol del fútbol, como práctica social y cultural, en la invisibilización de aquellos problemas sociales que perduran en nuestro país. Lo cierto es que no es necesario mirar fuera del fútbol. La violencia sexista, homofóbica, racista y clasista es cíclica y constante en ese tipo de encuentros deportivos. La conocida pasión futbolística ha sido parte de episodios trágicos de violencia tanto en el Perú, como en otras partes del mundo. El fútbol es un terreno en el que varios problemas sociales son exacerbados y toman formas inéditas. El racismo es uno de ellos.

Un espacio de socialización importante entre peruanos como el fútbol atraviesa nuestras vidas cotidianas (la escuela, el barrio, el entretenimiento o el fútbol amateur). El problema es que el ímpetu con el que se vive este deporte difumina la línea divisoria entre lo socialmente permitido y lo prohibido: desde gritar “negro tenías que ser” a la pantalla del televisor si Luis Advíncula falla un pase, hasta emitir colectivamente y al unísono desde la tribuna un sonido similar al que emite un mono cada vez que un jugador toca la pelota. Ambas son expresiones que aparecen como parte natural de la dinámica aficionada. ¿Qué pasará la próxima vez si algún jugador afrodescendiente de nuestra selección no juega como esperamos?

A través de la prensa deportiva, podemos observar cómo las categorías raciales y los estereotipos forman parte de la cultura futbolística. Si bien los últimos años han visto surgir un discurso anti-racismo entre la prensa peruana, el uso de categorías raciales persiste en la redacción de noticias. Particularmente, la prensa escrita deportiva, que se caracteriza por el uso de un lenguaje particular con metáforas y analogías, incluye categorías étnico-raciales generalmente ignoradas o tomadas como parte de la cultura popular. Contenidos en la prensa peruana especializada en deporte como “Se le salió el ‘Indio’” o “‘Bestia’ negra” se inscriben dentro de un fenómeno mayor de estigmatización de las comunidades indígenas y afrodescendientes en el país. No es normal ni natural utilizar categorías raciales para describir a los jugadores de fútbol. “Cholo”, “negro”, “blanco” o “zambo” son categorías coloniales usadas para estigmatizar a algunos sectores de la población y ofrecer poder a otros.

S1Sale a domar a la “Bestia”. Líbero 12 de febrero del 2014

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“Bestia” negra, Líbero 12 de febrero del 2014

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¡’Indio’ cabezón! Depor 15 de febrero del 2014

Tampoco es normal acuñar apelativos para los jugadores de fútbol que los comparan con animales u objetos basados en sus características fenotípicas y físicas. “Foquita”, “Aceituna” o “Petróleo” pueden ser “chapas” que tienen origen en el camarín o en el barrio, pero no necesitan ser continuamente legitimadas por los medios de comunicación o por la hinchada que lee día a día los periódicos deportivos.

Uno de los jugadores estrella de la selección peruana que ha clasificado al mundial es Jefferson Farfán. Conocido desde hace mucho como la “Foquita”, me pregunto si es este un apodo con el cual él se sienta cómodo. Lamentablemente, tampoco hay muchos espacios públicos en los cuales él tendría la oportunidad de expresar su descontento. Ser un futbolista exitoso, bien pagado y reconocido, tampoco permite escapar del racismo y la discriminación racial. Es impresionante el nivel de ensañamiento que lo medios tienen con el cuerpo (“negro”) del futbolista.  La publicidad, la televisión y la prensa no escatiman en caricaturizar sus rasgos físicos con prótesis y pintura negra. Esto nos muestra que el racismo en el fútbol no es aislado, sino que existe en interacción con otras plataformas. También nos habla de la desvalorización de los cuerpos afrodescendientes en la sociedad.

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Publicidad de Frito Lay. Febrero del 2013

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Fox Sports Perú. 9 de mayo del 2018

¿Color? ¿Qué color?”, el informe sobre la lucha contra el racismo y la discriminación en el fútbol de la UNESCO (2016), caracteriza dichos fenómenos como globales. En un contexto global, destacan las identidades nacionales. Las comunidades imaginadas, como fueron propuestas por Benedict Anderson, toman una nueva dimensión. El fútbol mediante símbolos patrios y nacionales contribuye a representar el Estado-nación como cohesionado. Es una ilusión. Sobre todo, si consideramos que los peruanos aún nos pensamos en términos raciales.

Aunque la existencia de razas dentro de la especie humana ha sido negada por la biología, nuestras diferencias físicas aún tienen significado. Los apelativos raciales son entendidos como parte inherente de la dinámica futbolística. ¿Podremos disfrutar alguna vez del fútbol sin usar etiquetas como monos, zambos, cholos o indios?

Así como el fútbol es un espacio en el que se exacerban nuestras diferencias y actitudes hacia ellas, también es un lugar que nos permite visibilizar las deficiencias que tenemos para funcionar como sociedad. El racismo es una de ellas y nuestras victorias futbolísticas son la oportunidad perfecta para desafiar aquellas prácticas naturalizadas y profundamente enraizadas en la forma como entendemos el fútbol.

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