El color del COVID-19

Publicado en SECCIÓN POLÍTICA D´CIMARRÓN 6

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Saúl Hernández (Venezuela).

SaulEl virus que apareció no es consciente de la diferencia entre países pobres y ricos, o entre millonarios y pobres. Está claro que el COVID-19 se adaptó a la construcción histórica y estructural bajo la que opera nuestra sociedad.  

Ahora bien, yo quisiera proponer un giro en el enfoque común de las opiniones que he venido leyendo en redes. Es una evidencia dramática que las poblaciones más pobres son las que pagarán con sus vidas la ausencia de contrato social y que estas poblaciones vulnerables, ya desde nuestra historia colonial, están marcadas por la no blancura. 

En ese sentido y sin tener fe en que el Estado o el mercado le darán abrigo habría que comenzar a pensar en robustecer el tejido comunitario y el cuidado colectivo. El virus es frágil fuera del cuerpo y letal dentro. Cuidar a las personas mayores de 65 años del contacto físico y a los que tengan patologías asociadas a vulnerar lo que el coronavirus ataca, así como robustecer la economía popular y comunitaria. No hay de otra. Para el resto, el desafío se salda con agua y jabón.

Es decir, necesitaremos apelar al ethos cimarrón para poder sobrevivir a la pandemia. Las comunidades afrodescendientes no van a poder cuidarse haciendo uso de las soluciones liberales. Habrá que organizar formas cooperativas de sustento, turnarse para el cuidado de los más vulnerables y cambiarlos del rol en el hogar. Los más jóvenes y sanos tendrán que asumir la exposición al virus y el aislamiento de sus afectos hasta que la vacuna comience a circular. Apelar a una red ancestral-comunitaria será la única solución posible para luchar contra el coronavirus. Las expectativas, deseos, hábitos, rutinas, distribución de las tareas y economía familiar deberán cambiar durante todo el 2020. Esas redes que el mercado aisló con su lógica individualista y que el Estado hizo dependientes con su pathos burocrático, deben comenzar a funcionar con formas propias.

No quería compartir unas palabras más sobre la cantidad de muertes y el porcentaje de excluidos. Al contrario, abrazar el cambio que esto proporciona. Que descanse el abuelo de 65 que antes manejaba el taxi y que lo maneje el nieto que en esas horas de productividad, se dedicaba a estudiar. El que cuida debe aislarse tanto como el que es cuidado. No hay soluciones individuales. Hasta que comercialicen la vacuna, las comunidades afrodescendientes serán inevitablemente sujetos colectivos o la letalidad del virus se ensañará con nosotros. En lo cimarrón está nuestra vacuna.

 

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