Viernes, 17 Septiembre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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[EDITORIAL] Los riesgos del periodo postpandemia para nuestros niños, niñas y adolescentes afrodescendientes

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La vida de los niños, niñas y adolescentes ha sido trastocada este año 2020 por la pandemia que nos sigue afectando. La infancia es una etapa da la vida en la que es central la convivencia y el desenvolvimiento de las capacidades lúdicas y sociales. Muchos de nuestros niños y niñas han tenido que permanecer encerrados en condiciones poco óptimas para el desarrollo de sus capacidades físicas, psicológicas, emocionales, sociales y espirituales. Es una paradoja que un virus que es casi intrascendente para los menores de edad, les haya afectado tanto en su vida, demostrando la codependencia necesaria que familia y Estado articulan para el óptimo desenvolvimiento de los más pequeños.

Ahora que en América Latina hay un replanteamiento estructural de la relación Estado y sociedad como lo demuestra la elección del MAS (sin Evo Morales) en Bolivia y la aprobación de una convención para optar por una nueva constitución en Chile, cabría preguntarse cuál es la propuesta de estos nuevos proyectos con respecto a los derechos de los niñas, niños y adolescentes. La pandemia ha demostrado, la ausencia de una legislación proactiva para proteger a los niños y niñas de la violencia sexual. Muchos movimientos feministas han puesto de manifiesto que se ha incrementado el abuso sexual contra las niñas y los niños durante la pandemia y en el mismo sentido, se ha incrementado la falta de actuación expedita frente a esta. Algunas familias protegen y otras no, allí debe estar presente el Estado. 

Al mismo tiempo, la pandemia ha demostrado que no basta con que la Escuela Pública brinde conocimiento y custodia, también debe dotar a los niños, niñas y adolescentes de las nuevas tecnologías digitales de la información, para impedir que queden fuera del siglo XXI. El nuevo contrato social postpandemia debe garantizar que no aumente la brecha de desigualdad que ya es la más amplia del mundo en este continente nuestroamericano.

Al mismo tiempo, problemas endémicos como la desnutrición o la anemia menoscaban el desarrollo cognitivo de nuestros niños, niñas y adolescentes que en el caso de los pueblos afrodescendientes se imbrica con el estigma racial. Un niño que come mal y que además es señalado por su cabello, el color de su piel y los rasgos de su rostro, como perteneciente a un grupo humano inferior, incapaz y animalizado, desarrolla complejos afectivos, psicológicos y emocionales que le originan obstáculos en la evolución de sus capacidades.

La pandemia puso de manifiesto la debilidad del sistema sanitario y educativo en países que tuvieron crecimiento económico sostenido en las últimas décadas como Chile, Perú o Costa Rica. En estos casos, no fue por falta de recursos. Mucha tinta se ha derramado sobre esta temática y pareciera que el giro ideológico de las últimas semanas en el continente plantea una reestructuración de los actores políticos y económicos. Sin embargo, no podemos olvidar, que el mundo por venir será construido por la infancia que está viviendo ahora mismo esta terrible pandemia. Ojalá que en las elecciones que están por venir en Ecuador, Perú y Honduras el 2021, la agenda de los niños, niñas y adolescente sea la protagónica. 

Que lleguen junto con la vacuna anticoronavirus, una vacuna contra el racismo, el machismo, la exclusión y la violencia.

Revista D’cimarron

Imagen referencial: Centro de Desarrollo Étnico CEDET, UNICEF y Plan Internacional

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