Jueves, 29 Julio 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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Con Pepe Luciano en un restaurante del centro de Lima

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Llego a la cita a las diez en punto, el restaurante está vacío, tomo una gaseosa mientras espero que llegue. Pienso que va a demorar, supero el calor y voy llenando el sudoku para hacer tiempo. Mentira. Diez y tres minutos, llega Pepe, y directamente se sienta frente a mí.

  • Caramba Pepe, qué gusto vernos después de estos años.
  • Qué gusto casi vernos, pensé que me pondrían buenos ojos para esta entrevista, pero me han dejado con la misma visión que tenía antes de partir.
  • ¿O sea, te han puesto el mismo equipo?
  • Misma cara, mismos ojos, mismo cuerpo, mismo olfato... ¡hum…! ¿No huele a chicharrones?
  • Son las diez, no creo que tengas hambre todavía.
  • En realidad no tengo hambre, ya olvidé lo que es eso, lo que tengo es ganas de comerme unos frejoles en plato hondo ¡uf!
  • ¿No comen nada por allá?
  • Información reservada gordo, no te puedo decir qué pasa en ese sitio, ni para bien ni para mal.
  • Por lo menos me dirás si encontraste a la familia, si recibiste a Fernando.
  • Eso se supone, además Fernando llegó haciendo más escándalo que nunca. Ni se daba cuenta que estaba en la otra y me pidió disculpas por no haberme incluido en su Quinto Suyo. No caía en cuenta que yo ya no andaba en la tierra, me requintó por no apoyar al Foro y no sé a qué núcleos políticos. ¿Sabes qué es el Foro?
  • Claro, el Foro Afroperuano, recuerda que andábamos en la preparación de Durban, y nos juntamos varias organizaciones para evaluar. Allí Fernando insistía en la necesidad de trabajar políticamente, constituyendo un núcleo, pero que aglutinara las diversas expresiones.
  • Recuerdo, pero no recuerdo que hablaran tan en político.
  • Bah, si eras el facilitador. Después del rollo de Fernando, Susana dijo, “entonces conformamos el Foro Afroperuano”, y quedó el nombrecito por aclamación.
  • Ya... Lo que pasa es que ese día nos tomamos una fila de pisco sour y me había olvidado.
  • Pues eso también lo recuerdo, precisamente el Foro es uno de los temas de la entrevista y el pisco uno de los temas redundantes.
  • Sí pues, hablemos del Foro.
  • No. Me pica la curiosidad por otra cosa: ¿cuándo se dio cuenta Fernando que ya no estaba en el tono?
  • Para mala suerte suya, me tocó recibirlo, y me decía, ¡qué vergüenza! me caí mientras bailaba con Rocío. ¿No se habrá molestado?
  • No sé si molesta, pero decía, ¿por qué justo se le ocurre tener su infarto cuando baila conmigo, si nunca salgo a bailar?

El zambito era espectacular, partió entre salsa y festejo. ¿Les ha tocado compartir en la otra?

  • Te dije que no puedo dar información de allá, pero estaba descomputado, no sabía si lo recibían los Orishás o el Señor de los Milagros.
  • ¿Quiénes fueron los que lo recibieron?
  • Naranjas compadre, cada uno con su fe, y su vida la sigue construyendo. Pero no me trates esos temas, que te repito, no estoy autorizado. Además, el tiempo corre, y solo te han concedido una hora.
  • Bueno, me pondré serio. Tú tenías un diagnóstico de la población afroperuana. ¿Cuál es, para ti, el principal problema?
  • Primero consideremos la pobreza. Millones de personas que se ven privadas de la satisfacción de sus necesidades más elementales, del pleno ejercicio de sus derechos como ciudadanos, y del goce de los beneficios del desarrollo hasta hoy alcanzados.
  • Claro, pero eso es una constatación de lo que pasa en el mundo, ¿qué de los afroperuanos?
  • Espera pues, conocidos genéricamente como “pobres”, estos grupos humanos son por lo general poblaciones con rasgos específicos (indígenas, afroamericanos, migrantes, refugiados, etc.), son colectivos de alta diversidad sociocultural, que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad.
  • Ya Pepe, lo entiendo, pero date cuenta que nos interesa lo específico: los afroperuanos, los negros peruanos, por si no te das cuenta te presto un espejo.
  • Déjame terminar entonces, me parece que olvidas tus tiempos de materialista dialéctico, y que tenemos que ir de lo abstracto a lo concreto, de lo general a lo particular, enfocar el contexto.
  • Bueno, pero se nos va la hora.
  • Ya, retomando, Este es el caso de la población afroperuana, la que pese a constituir no menos del 10% del total de la población del país, no ha merecido una atención integral a sus problemas y aspiraciones. Dicha población arrastra una larga cadena de exclusión y marginación que se remonta a los primeros momentos de su presencia en el Perú.
  • ¿Esta cadena de exclusión y marginación es lo que consideraríamos como “invisibilidad”?
  • Efectivamente, la invisibilidad se da en esa dimensión, pero con mayor intensidad que en otros grupos étnicos. Un factor que acentúa sus niveles de exclusión y vulnerabilidad es, sin duda, la inexistencia de fuentes de información veraces y objetivas que documenten su existencia y la envergadura de sus problemas y necesidades.
  • Caray, los años fuera no han aminorado tu discurso.
  • Espera, que falta redondear la idea de invisibilidad, pues algunos utilizan y repiten el concepto sin entender de qué se trata.
  • ¿Lecciones a compañeros?
  • Al que le caiga el guante, que se lo chante. Encontramos una situación crónica de invisibilidad y desatención por parte de los sectores público y privado, y una falta de políticas y programas de promoción, inclusión y de desarrollo social que la favorezcan.
  • ¿Cómo han respondido los afroperuanos ante esto?
  • En este contexto, en las comunidades con población afroperuana vienen desarrollando procesos organizativos para convertirse en agentes activos en la solución de sus problemas y el logro del desarrollo humano sostenible para ellas.
  • ¿Crees que ha habido avances en torno a esto?
  • ¡Hum…!
  • Te repito… ¿Crees que ha habido avances en torno a esto?
  • Claro que siempre es posible encontrar avances y retrocesos, el Foro Afroperuano es un avance, pero en estos momentos creo que está apagado, si no fuera por Internet, estaría más muerto que yo.
  • No te veo muerto, sigues siendo influyente.
  • Te entiendo, pero digo, y sin robarle el rollo a Fernando, que el Foro era la alternativa de creación del discurso, convocando lo más comprometido de las organizaciones, pero devino en intereses por representatividad en la CONAPA, y a partir de allí se fue al carajo.
  • Y bajaste el nivel de discusión.
  • No, el nivel de discurso, que hasta ahora no hay.
  • Yo me refiero a tu carajo, acuérdate que tengo que publicar esto.
  • Cuestión tuya censurar.
  • Y después volverás para jalarme de las patas y decirme, yo no dije esa cojudez.
  • Bueno, tú decides. ¿En qué andábamos?
  • Mencionabas a la CONAPA.
  • Sí, en términos marxistas eso sería economicismo, pero bien miserable porque sacrifica la ideología por nada.
  • ¿No era importante la CONAPA?
  • ¿Dónde está? Comenzamos con la SETAI, se lanzó la CONAPA, se convirtió en INDEPA y ahora está en el mismo ministerio como era la SETAI.
  • Para muchos era una conquista que incluyera a los afroperuanos, que al principio no habían sido considerados.
  • ¿Hay mejores niveles de justicia para los afroperuanos, se han mejorado sus niveles educativos, hay menor pobreza?
  • Podía considerarse una estrategia que ayudara a alcanzar ciertas metas.
  • La meta es el desarrollo, es la ausencia de explotación, es una sociedad en justicia donde los hombres vivan plenamente su vida.
  • ¿No ves avances en esto?
  • No. Veo que organizaciones afroperuanas van posicionándose, lo que es bueno, pero también los veo sufriendo por sostenerse. La exclusión no está solo en las estructuras políticas o económicas, muchos compañeros de opción política ejercen prácticas evidentes de exclusión, y yo fui víctima de ello también.
  • Bueno negro, creo que se entiende.
  • El tiempo se te acabó, y me has hecho enojar.
  • No creo, más bien has renovado tu espíritu de lucha.
  • Sí, pero me enojé porque no pediste los chicharrones.
  • A las once de la mañana.
  • Para mí no hay tiempo ni espacio, así que puedo tener hambre cuando se me antoje.
  • Bueno, será la próxima, ¿podrá ser?
  • Claro, si tramitas bien el asunto. Ya sabes cómo llegar.
  • Sí, un saludo a la gente por allá.
  • Dilo directamente a los que quieras saludar, no me uses de medio. Más bien salúdame a la gente de CEDET, y diles que la próxima que se tomen un ron en mi nombre, no se olviden de echar un poquito para este negro.
  • Chau, Pepe.
  • Oye, me das cinco soles.
  • Bueno. Aquí tienes, ¿para qué?
  • Se levantó y salió a la puerta, cuando lo seguí con la mirada, ya no pude ver si a la izquierda o la derecha, (debió ser a la izquierda), o si se desvaneció. Apagué la grabadora, y llamé al encargado para pagarle la gaseosa. Me miraba de manera extraña, y me preguntó, ¿por qué hablaba solo ante una grabadora? Medio avergonzado, le dije que era escritor y estaba juntando material. En fin, al revisar el monedero para pagarle, no encontraba la moneda de cinco, tuve que darle un billetito verde. Pensé para mí, ¿para qué me habrá picado los cinco soles? La imagen de Pepe riéndose a mandíbula abierta me llegó. La próxima no caigo.

Martes, 15 de abril 2008

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