Viernes, 26 Noviembre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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El sui géneris concepto de Pueblo Afroperuano

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LA IDENTIDAD DESDE LOS NÚMEROS

No es que el número de integrantes defina la identidad como pueblo, o la identidad como etnia, o la identidad "a secas". Fácilmente se demostraría que existen diversidades de diversos tamaños, y no por ello ser menos identidad. O sea, no interesa que el grupo sea grande o chico, lo importante es que sea grupo, y numéricamente se empieza a ser grupo cuando se supera la singularidad (más de uno, lo que significa que es realmente un absurdo decirle a alguien: forma tu grupito de a uno, porque efectivamente, si no se dio cuenta, es un insulto, una exclusión, una segregación prepotente, etc.).

Sin embargo, nos vamos acostumbrando en este querido país, y en este también querido grupo que trabaja el tema afrodescendiente en el Perú, a comenzar por la afirmación cuántos somos (de hecho con eso estoy comenzando para variar), luego de dar el promedio aproximado que varía entre cinco a 18 por ciento, quedar en que un 10 por ciento de la población peruana sería afrodescendiente, pero que ello solo es un dato aproximado porque no hay estadísticas que lo corroboren, y luego reclamar a las instituciones por no querer considerar la variable etnia en las estadísticas oficiales.

Esto podría, en broma, ser considerado parte del discurso afroperuano, ya que es repetido constantemente. Pero no podemos dejar de reconocer el justo reclamo de la incorporación en los estudios estadísticos, para no realizar afirmaciones sin sustento en este aspecto.

Lo que sí es incalificable es presentar como propuesta la incorporación de la variable etnia para poder saber cuántos afrodescendientes existen realmente en el Perú. Esta variable existió en los censos coloniales y los primeros postcoloniales, y representaban el interés en conocer la cantidad real de mano de obra disponible. Es decir, era una necesidad económica, al mismo tiempo que una forma de perpetuar la existencia formal de ciudadanos de distinto valor social. En realidad, lo que podían con esto es saber cuántos ciudadanos existían, y con cuántos no ciudadanos contaban para edificar el progreso económico.

La diferenciación, que es una segregación real, fue una estrategia propuesta por Malcom X, en vistas de la necesidad de aglutinar a los segregados involuntariamente, en una segregación voluntaria, unificadora, y transformadora, más correctamente fortalecedora como fuerza constructiva y destructiva. Constructiva de la identidad en torno a una esperanza, y destructora de los vicios de una sociedad que aceptaba el racismo como natural. Algún pensador peruano dijo que la gran dificultad para construir el pueblo afroperuano era que aquí no existió el apharteid y, por lo tanto, no se creó el espacio forzado para construir la identidad del oprimido, además que esa segregación permitió a muchos afrodescendientes norteamericanos generar rentas mayores, porque su mercado era el de los negros, un mercado que los mismos blancos se habían negado.

¿Es cierto eso? Tan falso como que la recientemente fallecida Rosa Parks desencadenó una eficiente protesta a partir del no consumo de transporte público. Sí es cierto que algunos pueden acumular riquezas, pero después de medio siglo, en los Estados Unidos ser negro es un motivo más de sospecha de criminalidad, y la presencia porcentual de negros en las cárceles lo demuestra.

Viernes, 26 de marzo de 2010.

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