Jueves, 29 Julio 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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Identidad étnica o identidad política

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Algunos saben que trabajo en una organización étnica afroperuana. Con motivo de las elecciones peruanas se ha propuesto un conflicto racional de intereses entre la identidad étnica y la identidad política. Poniéndolo en claro, si, en el caso afroperuano, un afrodescendiente (categoría política ganada en Santiago 2000, ver: Romero “llegamos negros salimos afrodescendientes”) es también militante de un partido político, ¿cuál es su fidelidad principal?

Comencemos porque es un falso conflicto. No puede haber choque de fidelidades, pues ambas identidades (ver Amartya Sen Desarrollo y libertad, y no les doy capítulo porque deberían leer todo) se mueven en planos diferentes. El ámbito de la identidad política es integral, implica una concepción del mundo, un concepto del hombre, una concepción de la historia y una esperanza, además de otras cosas que se me escapan o que no son tan trascendentes.

La identidad política es más amplia. Abarca la totalidad de la experiencia fáctica del hombre, es decir, de lo que importa: su quehacer (Lenin acertó con esta frase, que da origen a la revista de DESCO, la cual antes no me perdía, pero ahora leo a veces, cuando me llega gratis). En términos que parecen intelectualmente profundos: fácticos. La política no me habla de mi situación económica actual, pues el hombre puede acomodarse a las circunstancias más adversas y sacar provecho o sufrir desventajas. Me refiero a que la política es la expresión de cómo quiero que me vaya tomando en cuenta al resto de las personas. En términos de Buber (un judío que reflexiona psicoanalíticamente) es la importancia del otro que se transforma en el TÚ.

La política es pues, la expresión de mi identidad social, como humano, como ser en el mundo, como ser a quien interesa qué será de mi aldea. La opción política es lograda como ejercicio de mi voluntad, y aquí está la gran diferencia con la identidad étnica, que es también política. La identidad étnica está inserta en mis características sociales. Es irrenunciable. Yo no puedo dejar de ser chino, de verdad, no como el falso chino de Fujimori que es japonés, si mis ascendientes no cambiaban de apellido sería Wong Lau, y se entendería mejor por qué tengo los ojos chinos. Sin embargo, no todos asumen su identidad étnica. La tienen, pero no la asumen porque, o no la han considerado, o la consideran negativa. Por eso, asumir la identidad étnica es una actitud política, un reconocimiento de que la situación en la que se está viviendo tiene una connotación política.

Creo que es más importante la identidad política. Solo porque al asumir la identidad política he hecho el ejercicio de integrar esa identidad, más amplia, con mi identidad étnica, más específica. Por lo mismo no creo en las identidades parciales en las luchas políticas, no creo en los representantes de las mujeres, de los discapacitados, de los negros, indígenas, chinos, etc. Porque no es el ámbito, porque no es el espacio. Si para decidir la presencia política de los afroperuanos en el congreso debiera existir un representante afroperuano, el bienestar de los lactantes implicaría una presencia de los lactantes. ¿O alguien reclama por los lactantes a quienes se les practica la dolorosísima circuncisión, y no pueden reclamar porque no tienen lenguaje para expresar lo terrible de la experiencia? Disculpen lo caricaturesco, pero es necesario para entender.

La identidad es un tema político, pero de tal nivel que es exigible a todos los partidos políticos, No hay partidos con exclusividad en el tema étnico. Si un partido excluye el tema étnico, está fuera del contexto social, el tema étnico ya es transversal, es exigible para todos, es parte de la constitución del ser humano. Ningún partido político puede asumir su exclusividad, ningún partido político lo puede pasar por alto.

Por ello, no me entusiasman las candidaturas "étnicas", u otra de otras identidades. En política sigo pensando de manera universal, pensando en el futuro.

Miércoles, 30 de marzo de 2011.

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