Viernes, 14 Mayo 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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Africanos negros en el Perú. ¿Los catorce del Gallo?

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La leyenda de los trece de la Isla del Gallo, epopéyico relato que realza las virtudes exploradoras y aventureras de los conquistadores españoles, tiene alguna versión en la que mencionan la presencia de un mulato.[1] Es la versión de Tordesillas en la que aparece y que nos plantea de por sí una cuestión sobre si el mulato era esclavo siendo mulato o era hombre al servicio de la persona indicada. Porque mulato es el hijo de español y negra. Es posible que la condición haya sido la de ayudante para el servicio del conquistador. Sorprendente es que la epopeya sea haber esperado seis largos meses, trece personas, en una isla, acosados por los “indios”, sin provisiones, sin conocer el idioma, y haber sobrevivido. Más sorprendente es que a los seis meses lleguen los refuerzos en un barco y los ubicasen con facilidad, sin puertos, en territorio virgen y sin cartas de navegación. Pero mucho más sorprendente resulta el quedarse seis meses sin hacer nada en vez de volver a su Panamá, recuperar energías, cargar con todas las cosas y volver sin problemas. Será una epopeya, pero más bien como que no tendría lógica material, salvo el caso que sea el soporte de una leyenda.[2]

Pero las leyendas son una forma de expresar la realidad con imágenes que reafirmen la idea que se quiere comunicar. Claro está que muchas veces las imágenes fantásticas sobrepasan el contenido real de la leyenda y adquieren mayor protagonismo. También es verdad que algunas partes de la leyenda son pasadas por alto, de acuerdo a los intereses de las posiciones o conveniencias sociales de la época. Precisamente por esto es importante rescatar dentro del relato, la presencia en cualquier circunstancia de personas que correspondan a la característica afro, es decir el personaje incorporado en la leyenda.

Correspondería, entonces la interpretación del “mulato”, en la leyenda de los trece

El mulato probablemente no se trata de un esclavo y más bien podría corresponder a un mucamo, aunque también podría asemejarse a la imagen de un escudero. Un poco más difícil esta última posibilidad, pues los escuderos, aparte de los relatos de caballería, no eran personajes tan presentes en la realidad de la época. Los escuderos estuvieron presentes en la época de la reconquista, finalizada en 1492 precisamente, y eran considerados como nobles, o parte de la nobleza, aunque la presencia de un escudero negro sea relatada por Cervantes, y no libre de cargas negativas. Escudero sin caballería no tendría mucho sentido, y la empresa era más de aventureros en tropas que de caballeros. Aún se tratara de escudero, opción casi improbable, la condición en la que se encuentra el mulato es:

No es parte de la campaña de la conquista

La campaña es realizada por los trece hidalgos héroes, de los cuales el más importante es Francisco Pizarro. Se destacan precisamente las cualidades del conquistador, como aventurero, emprendedor, líder, valiente y capaz de tomar decisiones en momentos conflictivos. La presencia de los otros doce es la de hacerle coro, porque tenía que dirigir. Doce más Pizarro, los trece del Gallo, como recordando a Jesús con sus doce apóstoles. Al mulato siervo, ni se le menciona.

Es traído para desempeñar una labor de siervo.

La presencia del mulato tiene una justificación en el mismo relato epopéyico que resalta las cualidades de los conquistadores. No resultaba muy digno pensar en un gran conquistador lavando su ropa, o limpiando sus trastos. La dignidad del conquistador implica que las labores no dignas las encargue a otro, es decir tener alguien que se haga cargo de este papel. No podía ser una mujer, pues no se acepta que una dama esté en aventuras conquistadoras, mucho menos en aquellas épocas, además de las situaciones incómodas que podrían darse con trece varones sin compañía femenina durante seis meses. Podría haber sido una mujer ya entrada en años, pero no es lógico con las condiciones de vida que se supone tendrían, por tanto, aparece el mulato, dispuesto a cargar con las labores de servicio.

Es obligado a permanecer en la isla

El relato dice que Pizarro propone con la señal en el piso el asumir la aventura de quedarse, a la que solo acompañan doce. El mulato no se queda porque decida con el resto, él se queda porque tiene que seguir a su patrón, se queda obligado.

Esto equivale a:

Invisibilidad y exclusión,

Explotación y reducción a trabajos serviles y,

Conculcación de sus libertades o derechos.

Esta triple característica acompañará la presencia de los africanos negros en el Perú, a lo largo de su historia, en mayor o menor intensidad, pero con un mismo contenido.  Lo pongo en un cuadro para su mejor entendimiento:

No son parte de los nominados en el equipo -> Invisibilidad y exclusión.

Obligados a desempeñar labores de siervo -> Explotación y reducción a trabajos serviles.

Obligados contra su voluntad a permanecer -> Conculcación de derechos.

Esta es la forma como el sistema se ha relacionado con los afroperuanos como tales, lo que no quiere decir que estas sean las características de la población afroperuana. Es una constante de cómo es insertado el afroperuano en la sociedad. Si comparamos con la situación posterior, las características continúan:

            Invisibilidad y exclusión -> No se le reconoce como población formal.

Explotación y reducción a trabajos serviles -> Sin acceso a propiedad, solo peonaje y servidumbre.

            Conculcación de derechos -> Nunca se paga reparación.

La transición es importante, pues nos muestra que las características de la vida de la mayoría de afrodescendientes no es una situación varada sino permanente, y no es una consecuencia de la interacción social sino una estructura permanente, de invisibilidad, explotación y conculcación de derechos, independiente, inclusive, de la esclavización o no del sujeto. Partimos del mulato, que es casi seguro no era un esclavo sino un siervo, y sin embargo encontramos las condiciones estructurales de la relación de dominación racial.

Otro elemento a destacar de la presencia del mulato es precisamente su composición étnica. En especial porque no es un africano puro, sino un hijo de blanco y negra o negro y blanca, es decir, producto de una relación dominante dominado. En la escala social es hijo de blanco o blanca, pero asume el papel de servidumbre que, por tanto, no es exclusiva a los provenientes del África o los descendientes directos, sino que es una carga que afecta, aunque la presencia de ascendencia negra solo sea del cincuenta por ciento. Esto es fundamental para entender la presencia de la afrodescendencia como elemento de identificación por el ejercicio de la explotación. La característica fenotípica del afrodescendiente no es necesariamente dominante, pero es notoria, y se destaca, no precisamente para resaltar las virtudes de la cultura, sino para remarcar su condición de excluido, el contenido estereotipado del racismo y mantenerlo en un estado de dominación.


[1] Herrera y Tordesillas, Antonio de (1559-1625). “Historia general de los hechos de los castellanos en las islas i tierra firme del mar océano”.

[2] La leyenda podría explicar algo real acontecido en forma de relato, al estilo de los “midrash” en Oriente Medio. Desencantar lo absolutamente real nos remitiría a la existencia de una expedición, el hecho que se quedara un grupo menor en la zona y el retorno en una labor objetivamente conquistadora.

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